viernes, 11 de octubre de 2019

La senda del Duero

Desde el nacimiento del Duero, en la sierra de Urbión, hasta Vega Terrón, en la frontera portuguesa, la Senda del Duero recorre 750 kilómetros. Un proyecto integrado en la red de
Caminos Naturales que aprovecha las veredas y caminos tradicionales. En otoño, la caminata ofrece el espectáculo cromático de los bosques que flanquean los márgenes del río, que discurre durante 115 kilómetros por la comarca vinícola de Ribera del Duero entre alisos, fresnos, sauces, chopos, bodegas, castillos y viñedos.

El País 

Diego Velázquez de Cuéllar

(Cúellar, España, 1465 - Santiago de Cuba, 1524) Conquistador español que dirigió la colonización de la isla de Cuba, de la que fue gobernador entre 1516 y 1524. Procedente de una ilustre familia, luchó junto a Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, en el ejército español de Nápoles; posteriormente se estableció en Sevilla. Apenas un año después del descubrimiento de América, Diego Velázquez de Cuéllar tomó parte en el segundo viaje de Cristóbal Colón (1493), y, una vez en La Española (la actual isla de Santo Domingo), contribuyó a la pacificación de la mitad occidental de la isla.
En 1511 el entonces gobernador de La Española, Diego Colón, le confió el mando de una expedición a Cuba. En los años siguientes, Diego Velázquez dirigió la conquista y colonización de la isla de Cuba desde la base de Baracoa, fundada en 1512. En esta labor se mostraría muy comedido en su trato con los indígenas, y prefirió utilizar la diplomacia antes que las armas; intentó protegerles de los abusos de las encomiendas e impulsó el cultivo de la caña de azúcar para atraer a nuevos colonos.
Tras haber consolidado la posición española mediante el establecimiento de diversos enclaves, como La Habana, Bayamo, Sancti Spíritus y Santiago de Cuba, ciudad en que instaló su capital, Diego Velázquez centró su atención en la costa de Yucatán, lugar al que envió diversas expediciones, como las de Francisco Hernández de Córdoba (1517) y Juan de Grijalva (1518), que entraron en contacto con los mayas (la esplendorosa cultura maya había iniciado su decadencia el siglo anterior) y con otras poblaciones indígenas.
Nombrado adelantado de Yucatán por la corona española, Velázquez encargó a Hernán Cortés la conquista de los nuevos territorios mexicanos. En el último momento cambió de opinión, pero Cortés fingió desconocer la contraorden y zarpó rumbo a México. Enfrentado con Hernán Cortés, que desobedeciendo nuevas órdenes se había adentrado en tierra firme, y temeroso de su creciente prestigio, Velázquez realizó varios e infructuosos intentos de apartarle del mando de la expedición: envió contra él a Pánfilo de Narváez e incitó a Cristóbal de Olid a rebelarse. Pero ante la gloria creciente de Cortés, que en 1522 sería nombrado gobernador y capitán general de Nueva España, las reclamaciones de Velázquez cayeron en descrédito.

Biografías y Vidas 

La plaza de la Cebada: escenario de ejecuciones

La plaza de la Cebada fue por un tiempo el lugar donde se llevaban a cabo las ejecuciones, que hasta comienzos del siglo XX eran públicas. 
El 7 de noviembre de 1824 fue ahorcado Rafael de Riego, quien en sus últimos momentos, no tuvo fuerzas suficientes para enfrentarse con la muerte, provocando un desagradable espectáculo de su abatimiento. 
Años más tarde, el 6 de noviembre de 1837, en este mismo lugar, fue ajusticiado el famoso bandolero Luis Candelas Cajigal.

Curiosidades de Madrid - Isabel Gea

Cámara de las estatuas - Jaén

Seguiremos con otra de las leyendas relacionadas con los Castillos de Jaén.
Tal relato está escrito por Jorge Luis Borges en la Historia Universal de la Infamia. 1954.
Empieza así....
En los primeros días había en el reino de los andaluces una ciudad en la que residieron sus reyes y que tenían pon nombre Lebtit, o Ceuta, o Jaén”.
En dicho lugar se ubicaba un castillo, no nos llamaría la atención si no fuera porque el castillo permanecía cerrado por 24 cerraduras,una en representación de cada rey, de manera que esta puerta ni se abría ni se cerraba.
Nadie sabía que había en su interior, sólo que no debía abrirse por causa alguna.
Llegado al poder el siguiente rey, este en lugar de añadir una nueva cerradura, ordenó que se abrieran las ya existentes.
Aunque se le ofreció grandes riquezas, estaba obsesionado por saber que había en su interior, tal vez pensando que mayores tesoros a los ofrecidos se hallarían en su interior.
Sin oír los ruegos de todas aquellas personas que defendían y respetan lo que fuera que hubiese dentro, entraría rompiendo tales cerraduras.
En su interior encontró figuras en posiciones guerreras montadas a caballo, camellos, todas mirando hacia Poniente.
Algo había que inundaba la cámara y rodeaba las figuras que llenaría su cuerpo de temor, temor que se acrecentaría cuando al final de la cámara leería una inscripción que decía:
“Si alguna mano abre la puerta de este castillo, los guerreros de carne que se parecen a los guerreros de metal de la entrada se adueñaran del reino”.
¿Sonaba a una advertencia? O ¿era una premonición de un próximo acontecimiento?. Sea lo que fuere, el árabe Tarik avanzaría con sus tropas por tierras andaluzas, conquistando el castillo, territorios y al mismo rey que no respetó la Cámara de las estatuas

barrio marinero de San Tomé do Mar. - Cambados

Todos conocemos la importancia histórica de la villa de Cambados y la presencia de una fantástica arquitectura secular conservada en sus calles y edificios más destacados. Sin duda su casco histórico es uno de los más bellos de toda la comunidad.
Pero Cambados, la capital del albariño, alberga mucho más fuera del casco histórico y existen rincones dignos de visitar y detenerse un buen rato. Muy cerca tenemos los restos de la fascinante iglesia de Santa Mariña de Dozo y junto a la costa tenemos una pequeña isla con lo que queda de la torre de San Sadurniño que se encuentra unida por un puente de principios del siglo XXI al entrañable barrio marinero de San Tomé do Mar.
Sabemos de la existencia de este barrio, que probablemente creciera por la proximidad de la torre defensiva de San Sadurniño, ya en el siglo XII y que posteriormente constituyó la villa de Cambados junto con Santa Mariña y Fefiñáns. Antes de esto, en el siglo XVIII fue vendido al Marqués de Montesacro quién construyó el pazo que hoy podremos ver en el mismo barrio.
En la actualidad el barrio de San Tomé se encuentra parcialmente rehabilitado y se ha procurado en su medida la integración de la arquitectura marinera en el paisaje. Vale la pena un pequeño paseo por sus callejuelas y la isla de A Filgueira.
Otro aliciente más es la existencia del Museo Casa do Pescador localizado en el edificio llamado Casa Jovita.
El barrio de San Tome do Mar es sin duda otro tesoro más de la villa de Cambados

Galicia Máxica 

jueves, 10 de octubre de 2019

Las mil leyendas de La Mujer Muerta

Las mil  leyendas de La Mujer Muerta. La Mujer Muerta es una formación montañosa que forma parte de la sierra de Guadarrama y que pertenece a la provincia de Segovia. Abarca unos 11 km de distancia en su extensión de este a oeste y su pico más alto es La Pinareja con 2.197 metros de altitud. En ella también se integran otros picos muy conocidos como El Montón de Trigo, la Peña del Oso y el Pico Pasapán.
¿A qué debe su nombre La Mujer Muerta? No hay que poner mucha  imaginación si se observa la cadena montañosa desde la llanura segoviana. A distancia se distingue, perfectamente, lo que podría ser una cabeza y el resto del cuerpo, con los brazos cruzados sobre el torso, de una figura femenina tumbada y vista de perfil. Con tan caprichosa forma, no cabe duda, de que  no una, sino varias, son las leyendas que  sobre esta montaña hay.
Una de ellas dice que fue Hércules, hijo de Júpiter (Zeus para los griegos) y fundador de la ciudad de Segovia,  el que moldeó la figura de la mujer, en el transcurso de los años, por deseo del caballero que lo acompañaba en la tarea de la fundación de la ciudad de Segovia.
Cuenta le leyenda que cerca de lo que hoy conocemos como Segovia capital, caminaba Hércules acompañado de su caballero, cuando se encontraron con un grupo de mujeres. Todas menos una salieron corriendo, asustadas por la descomunal figura de Hércules. El caballero cayó rendido a los pies de la valerosa y bella muchacha, de la que rápidamente se enamoró.
Al enterarse el padre de la joven de que podía perder  a su bella hija,  que también se había enamorado del caballero, éste, preso de los celos, prefirió quitarle la vida antes de verla caer en los brazos de su pretendiente. El caballero quedó tan triste y desolado por la pérdida de la joven que pidió a Hércules que esculpiera su figura en la montaña, encomienda que le llevó muchos años, hasta dejar la figura que hoy podemos ver  en el horizonte desde Segovia.
Otra de las leyendas habla de una joven que murió de pena cuando su amado partió a la guerra y no volvió nunca junto a ella, no se sabe si porque perdió la vida o porque cambió de planes.
Otra leyenda, menos romántica y bastante más truculenta, habla de la pasión que un pastor sentía por la bella hija de un granjero. Loco de celos, el pastor acabó con la vida de otro pretendiente que se había fijado en ella y también con la de su pretendida. Se cuenta que poco tiempo después y tras una terrible tormenta, la tierra se abrió y surgió la gran formación montañosa con la forma de la joven muerta.
También se dice que en algún momento lejano en el tiempo, dos hombres se disputaron el amor de una misma mujer. Como no encontraron mejor modo de resolver sus diferencias que enfrentarse a espada, en medio de la lucha de ambos, la mujer se interpuso resultando herida de muerte por las armas de los dos caballeros. De nuevo, y tras una terrible tormenta nocturna, a la mañana siguiente se descubrió en el horizonte la figura de la dama asesinada.
Otra versión nos hace imaginar a dos hermanos siempre en plena contienda entre ellos y a una madre desesperada por  hallarlos en paz. Tal era su desasosiego que ofreció su vida en sacrificio a los dioses, a cambio de que terminaran las disputas entre sus vástagos. Los dioses aceptaron el trato y entonces,  tras una interminable tormenta,  apareció el cuerpo de la madre muerta, que se tornó en montaña para vergüenza de sus hijos, que en ese mismo momento terminaron sus enfrentamientos para siempre.

Guadarramistas

La mona de la Catedral - Jaén

Se ha creído durante mucho tiempo, que  la escultura colocada sobre el entablamento del muro gótico de la parte trasera de  la Catedral de Jaén, podría tratarse de un Bafomet, que estaría dando carácter sagrado a la greca gótica que presenta el muro, aunque los últimos estudios apuntan a que pudiera tratarse de un judío, Para los jienenses es conocida como “la mona”. Esta escultura representa la imagen de una persona sentada al estilo moro, sujetándose los pies con las manos. 
    
Una vez descrita la escultura, podemos pasar a la leyenda.
Según la tradición a  finales del siglo XIX unos niños que habían oído de sus mayores el encantamiento maléfico que pesaba sobre  la pequeña  figura  -lo que  les hacía  rehuir este  lugar para sus juegos-, por dárselas de valientes, decidieron cierta  tarde bajar hasta  la Plaza de San Francisco y pasar bajo la imagen demoníaca de la Mona, ante el estupor de las personas que por allí andaban, pues evitaban tanto mirarla, como pasar cerca de ella. Desoyeron los niños las asustadas peticiones de aquellas gentes, a las que parecía que les iba en ello la propia vida, y primero más retraídos y después más resueltos, pasaron una y otra vez bajo la adusta silueta  de  aquella  imagen a  la que, una  vez  se hubieron  desinhibido  totalmente,  le proferían  insultos  y gestos soeces. De vuelta a su Barrio, los niños fueron recibidos como héroes por la chiquillería, y sobre todo por las niñas. Enterados sus padres, les recriminaron duramente su actitud y les prohibieron volver por  allí. 
Días más tarde hicieron una nueva visita a la Plaza en compañía de aquellos que dudaban de su anterior bravura. Una  vez  llegados  al  lugar,  se  pavonearon  de su  valentía, mientras  que algunos de ellos permanecían un tanto alejados para no verse sometidos a la maldición de la Mona. Fue entonces cuando el más envalentonado por las miradas de admiración de los que se encontraban más  lejos, hizo alarde de su  inconsciencia y  tomó varias piedras del suelo,  lanzándolas contra la imagen del judío, hasta que una de ellas impactó contra la nariz, mutilándola. El miedo y admiración se apoderaron de los presentes  cuando vieron que, a los pocos minutos, aquel niño comenzaba a sudar y a sentir escalofríos. De vuelta a la casa, los padres llamaron al médico. Este le aplicó ungüentos y le dio medicamentos,  pero  el  niño,  lejos  de mejorar,  se  convulsionaba  en  la  cama  entre  gritos. Cuando amaneció, dejaron de escucharse los gritos. Ahora eran sollozos los que salían de la casa. Eran los de la madre, viendo el cuerpo sin vida de su hijo.

El blog de Julio

Glaciar del Infierno (Huesca)

Desde Baños de Panticosa, en la cabecera del río Gállego, parten los senderos que llevan hasta el macizo del Infierno, tres picos de más de 3.000 metros —la cota más alta del valle oscense de Tena — separados por una escarpada cresta rocosa. Allí sobrevive, al amparo de las umbrías de la desafiante cara norte de los Infiernos, el glaciar más occidental de los Pirineos. Un paisaje imponente cuyo misterio se acentúa por las grandes vetas de mármol blanco que decoran las laderas de la montaña. 
Cerca de allí, el parque faunístico Lacuniacha ocupa un bosque de 30 hectáreas de pinos, hayas, cerezos, abedules y robles a dos kilómetros de Piedrafita de Jaca. En su interior, repartidos por seis zonas acotadas, viven en semilibertad 60 ejemplares de lobos, gamos, rebecos, ciervos, bisontes europeos, caballos de Przewalski, uros, linces, renos, corzos y cabras montesas. 

El País 

Antón de Alaminos

Vino al mundo en la marinera ciudad de Palos de la Frontera, a lo largo de 1482, según otras fuentes lo sitúan en torno a 1475.
Se comienza a saber de él, al ser uno de los grumetes embarcados en el tercer y cuarto viaje de Cristóbal Colón, siendo el último el que zarpó de la bahía de Cádiz el día once de mayo del año de 1502, compuesta de las carabelas nombradas Capitana y Santiago de Palo ambas del porte de setenta toneladas y dos navíos llamados Gallego y Vizcaíno ambos del porte de cincuenta toneladas.
Después de este viaje, al parecer se quedó ya en las islas tanto de La Española como en la Juana (Cuba), porque se le pierde la pista y aparece como piloto de una de las naves de Ponce de León en el año de 1513, descubriendo en su viaje la península de La Florida el día veintisiete del mes de marzo del mismo año; en éste viaje Alaminos se apercibió de la corriente del golfo, ya que había momentos en la parte oriental que los buques con todas las velas al viento no conseguían avanzar e incluso retrocedían.
Éstas las notó al explorar la parte oriental de la península, pasando posteriormente a la occidental, viendo las islas Lucayas pero iban en busca de las famosas Bimini, por haberse corrido la voz de que en ellas estaba la ‹fuente de la juventud› pero no consiguieron dar con ella, por ello Ponce de León se quedó en La Florida y dejó el mando de sus naves a Juan Pérez de Ortubia, y de Alaminos, quienes prosiguieron en la búsqueda de tan fastuoso lugar, consiguieron encontrar la isla de Bimini y la exploraron por completo, comprobando que nada había en ella de lo dicho, deshecha la fastuosa leyenda retornaron a la isla de Cuba, donde comunicaron lo comprobado y que nadie más fuera en busca de algo a esa isla porque no había nada que no estuviera ya en la que se encontraban.
El día uno de febrero del año de 1517, zarpó en la expedición de Francisco Hernández de Córdoba, compuestas de tres naves alcanzando el Yucatan el día uno de marzo, pero pensaron que también era una isla, cuando en realidad eso ya era el continente, el caso es que se siguió tomando como a tal por la cartografía levantada durante unos años. Arribaron hasta la Laguna de Términos, donde desembarcaron pero los mayas les atacaron y tuvieron que abordar los buques de nuevo. Decidiendo regresar a Cuba, pero aquí Alaminos no empleó el trayecto ya usual de navegar a rumbo fijo a la isla, sino que aprovechó la corriente del golfo y arribó por el Sur de la Florida, con lo que ahorró tiempo y mucho esfuerzo, dado que la corriente era tan fuerte que a pesar de navegar muchas más leguas, se cubrían en mucho menos tiempo.
Siendo por tanto el primer piloto en la Historia, que supo aprovechar las corrientes y no ir contra ellas, lo que facilitaba las comunicaciones y no cansaba tanto a las tripulaciones. Todo un hito que después aprovecharon otros a partir de sus explicaciones, que fueron se corriendo de boca en boca generalizándose ésta nueva forma de navegar.
En el año de 1518, por su alta fama conseguida fue elegido por Juan de Grijalva, para su viaje de exploración y descubrimiento como Piloto Mayor, puso rumbo a lo que ya sería el continente, arribando el día tres de mayo a la isla de Cozumel, la bojearon y la situaron en las cartas náuticas, continuando su navegación hasta alcanzar la bahía de Ascensión.
En este lugar fondeados estuvieron discutiendo Grijalva y Alaminos, sobre la ruta a seguir, porque el descubridor no le parecía que manteniendo ese rumbo se fuera a descubrir nada, por lo que se impuso el parecer de Grijalva, así que viraron dieciséis cuadras y regresaron por donde habían venido, bojeando toda la costa del Yucatán hasta llegar a lo que después sería el virreinato de Nueva España, pero no se decidieron a desembarcar, siguiendo hasta el cabo Rojo y virando de nuevo repasaron la costa del Yucatán, desde aquí regresaron por las corrientes a la isla de Cuba.
A principios del año de 1519 se organizó la expedición de Hernán Cortés y éste volvió a elegir a Alaminos como Piloto Mayor, regresando a las aguas del Yucatán pero volvió a invertir el rumbo y llegar a la costas del futuro virreinato de Nueva España, pero allí esta vez, en la desembocadura del río Tabasco el 14 de marzo sí desembarcó Hernán Cortés comenzando la verdadera conquista y colonización del nuevo continente.
Abandonó el lugar para seguir descubriendo, acompañándole Francisco de Montejo prosiguiendo hasta arribar al Panuco, desde donde regresaron al río Tabasco. Entre tanto Cortés ya había tenido los primeros combates contra los indígenas de la tribu de los putunes, una escisión de los mayas, teniendo lugar el gran combate de Centla que fue favorable a las tropas españolas. El río fue bautizado con la españolización en honor del cacique de los putunes, llamado Halach Uinik que traducido era Taabscoob, de aquí por comodidad de vocalización se tradujo en Tabasco.
Hernán Cortés que había pegado fuego a sus naves para que nadie retrocediera, solo pudo disponer de la que regresó con Alaminos, por lo que al ver la inmensidad del territorio y lo agresivas de sus tribus, quiso comunicarlo directamente al rey de España don Carlos I, para que le enviara nuevas tropas y pertrechos de guerra, ya que sus relaciones con el Gobernador de Cuba no eran nada buenas, de hecho el Gobernador había enviado dos expediciones más para arrestar a Cortés, por haber sido informado del trato tan brutal que les hacía a los indígenas, pero los recién llegados en vez de cumplir la orden se unieron a él oliéndose el beneficio.
Por ello encomendó a don Alonso Hernández Portocarrero y a Francisco de Montejo, para que viajaran a la Península, siendo el piloto de la nava Alaminos, al que le recomendó que no se acercara a la isla porque de hacerlo seguro que serían presos y el Rey no se llegaría a enterar de lo descubierto por él.
Zarpó de la ya Veracruz el día dieciséis de julio del año de 1519, pero a pesar de la advertencia de Cortés, don Francisco de Montejo quiso que arribara a la Habana, como era su jefe le hizo caso y por esta causa el gobernador Velázquez se enteró de las intenciones de Cortés, dando orden de apresar a la tripulación y el buque; entre tanto Montejo ya había regresado al buque y Alaminos, que ya estaba sobre avisado en cuanto estuvo a bordo zarpó. Al llegar la orden de aprensión del Gobernador, se les comunicó a los de la justicia que ya habían zarpado, así Velázquez volvió a dar la orden de que zarparan dos buques rápidamente y que los apresaran, pero el ingenioso Alaminos temiéndose esta reacción también, como era conocedor de las corrientes las buscó, encontró y salió del gran canal de Bahamas tan rápido que no le pudieron dar alcance, arribando a la Península.
Los dos informadores se pusieron en marcha a donde se encontraba la Corte, al llegar fueron recibidos por el Rey a quien le dieron las buenas nuevas de lo descubierto y éste nombró a Hernán Cortés capitán general de los nuevos territorios, quedando así fuera de la jurisdicción del gobernador Velázquez, lo que le causo una gran pena pues hasta el mismo Rey se le había burlado, siendo que fue él el promotor de la expedición de Cortés y de su propio peculio, y todo el agradecimiento que recibía era el desprecio a su buen hacer, de hecho poco tiempo después presentó la dimisión de su cargo al Rey y se quedó en la isla, por no tener dinero para regresar a la Península.
Sobre su lugar y fecha de fallecimiento, se baraja que fue a partir del año de 1520, ya que no se vuelven a tener noticias de él, lo cual y dada la fama adquirida no es lógico de no ser que ya no estuviera vivo, pero se añade que igual pudo ser en la Península, por lo que no habría regresado a la isla y otros lo colocan en el mismo virreinato de Nueva España. Así que más disparidad imposible.

Todoavante

miércoles, 9 de octubre de 2019

El norte, la antigua zona discriminada - Madrid

Si en la actualidad la zona norte de Madrid es la más cotizada y codiciada, no era así hace poco más de un siglo. Entonces, el norte era la peor zona de la ciudad. Hasta mediados del siglo pasado, el norte de Madrid, considerado como tal los actuales barrios de Gaztambide, Arapiles, Ríos Rosas y Vallehermoso— estaba ocupado por las instalaciones del Canal de Isabel II (Bravo Murillo), la Cárcel Modelo (hoy Cuartel General del Aire, en Moncloa), los cementerios General del Norte, Patriarcal, y San Ginés y San Luis (todos ellos en los barrios de Arapiles y Vallehermoso) y el de San Martín y San Ildefonso (en Ríos Rosas, donde hoy está uno de los depósitos del Canal de Isabel II). 
Esto provocaba que la gente fuera reacia a edificar en esta zona y por consiguiente, vivir aquí. Por este motivo, el proyecto de Ensanche de la ciudad preveía, para el barrio de Vallehermoso, la construcción de un asilo, dos casas de socorro, dos cuarteles, un matadero higiénico, una maternidad, dos institutos y cuatro cárceles. Como puede comprobarse hoy, nada de esto se llevó a cabo y desaparecieron tanto los cementerios como la cárcel, quedando tan sólo ocupados los terrenos del Canal de Isabel II.

Curiosidades de Madrid - Isabel Gea

martes, 8 de octubre de 2019

Las encañizadas (Murcia)


Se conoce como encañizadas a una red laberíntica de cañas y escolleras de origen medieval que los pescadores murcianos colocaban en las golas (canales) que unen el Mar Menor y el Mediterráneo, una compleja trampa para los mújoles, doradas, lubinas y magres que van y vienen entre ambos mares para desovar. 
Hoy, de las cinco encañizadas que a comienzos del siglo XX existían en el Mar Menor (Ventorrillo, La Torre, El Charco, El Estacio y Marchamalo), solo sigue en funcionamiento la
encañizada de La Torre, situada en el vértice norte de La Manga, junto al parque regional de los Arenales y Salinas de San Pedro del Pinatar. El sendero de Las Encañizadas, una ruta circular de unos 12 kilómetros que parte del paseo del Molino de Lopagán, recorre
este espacio protegido, un ecosistema de 856 hectáreas entre los municipios de San Pedro y San Javier, con salineras donde anidan garzas reales, avocetas y flamencos, y un paisaje de dunas y playas semisalvajes.

El País

Juan de la Cosa

(Santoña, Cantabria, c. 1449 - Turbaco, Colombia, 1509) Navegante español. Participó como cartógrafo en el segundo viaje de Cristóbal Colón (1493-95) y es bastante probable que también estuviera presente en el primero (1492-93), que condujo al descubrimiento de América; se ha afirmado, sin embargo, que el que figura como maestre de la nao Santa María, capitaneada por Colón, podría ser otra persona con el mismo nombre.
En 1499-1500 organizó su propia expedición de descubrimiento por las costas de Guayana y Venezuela, en la que le acompañaron Alonso de Ojeda y Américo Vespucio. Al regresar a la Península elaboró para los Reyes Católicos el primer mapa en el que aparece el continente americano, obra fechada en 1500 en el Puerto de Santa María, que le ha proporcionado su lugar en la historia.
En dicho mapa reflejó los resultados de los descubrimientos de Colón, Ojeda, Vasco da Gama, Cabral, Pinzón y Juan Caboto, acertando al suponer que las tierras descubiertas en el norte y el sur de América estaban unidas formando una única masa continental; Cuba aparece identificada como una isla, en contra de lo que creía Colón; y el contorno de África está dibujado por primera vez con su forma correcta. En cambio grandes zonas de Asia están vacías por ser desconocidas o porque se identificaban aún con las «Indias» descubiertas por Colón.
Juan de la Cosa gozó en vida de un gran prestigio como navegante (que los reyes reconocieron otorgándole cargos y repartimientos, y convocándole a la Junta de Burgos, en la que reunieron en 1507 a los cuatro mejores marinos del momento). Participó en cuatro viajes más a las costas de lo que hoy son Venezuela, Colombia y Panamá, en 1500, 1504, 1507 y 1509, pereciendo en este último en combate con los indios.

Biografías y Vidas

El Pinar del Rey - Madrid

El Pinar del Rey es una colonia donde los pinos brillan por su ausencia, a pesar del nombre. ¿A qué rey se refiere? Recibió esta denominación en honor de Alfonso XIII, quien plantó el primer pino de lo que posteriormente sería un pinar. 
En la actualidad, los altos pinos han sido sustituidos por torres de viviendas, altas ellas también. Desaparecido el pinar, el nombre perdura hasta hoy, recordando lo que fue este lugar años atrás.

Curiosidades de Madrid - Isabel Gea

El Padre Canillas - Jaén

Una oscura y tenebrosa noche cae sobre Jaén. En una de las estrechas calles del barrio de San Juan, rompe al silencio el estrepitoso golpe del portón de madera de una casona, de la que ha salido un joven que ha acompañado a la novia hasta su domicilio. Ni siquiera los pasos del Sereno se escuchan por las cercanías, que quizá se encuentre resguardado del agua en alguno de los oscuros pero cálidos portales. El aire frío e intenso arrecia con fuerza sobre la ciudad. Sigue su camino, con el cuerpo aterido de frío, y divisa a lo lejos una sombra que avanza en sentido contrario por la misma calle. Piensa en la figura que ve mientras camina. Excesivamente delgado, a su juicio, parece el caballero, que con paso ligero se dirige hacia él. Resulta ser un sacerdote, vestido con larga sotana negra, bien abrigado con una capa y con un gran sombrero que le protegía del frío y de la lluvia.
El clérigo le solicita su ayuda para realizar una celebración en la cercana capilla del Arco de San Lorenzo, puesto que está solo y precisa de colaboración. El joven accede de inmediato, dirigiéndose ambos hacia el mencionado edificio. Una vez entran en la pequeña y hermosa Capilla, el sacerdote se reviste y da comienzo a la ceremonia. En una de las genuflexiones del presbítero, el joven le ayuda sujetándole la sotana mientras se arrodilla. En ese preciso instante aprecia el muchacho que en lugar de dos tobillos lo que sobresale por debajo de la ropa son las canillas de un esqueleto, comprobando que sin lugar a dudas, estaba junto a un esqueleto parlante. Pies le faltaron para salir corriendo en cuanto pudo reaccionar, presa del pánico. Abandonó el Arco de San Lorenzo y corrió desesperado por las calles del barrio de la Merced buscando donde esconderse de la fantasmal criatura. Parecía que el extraño esqueleto no le había seguido. No obstante, prefería esconderse donde fuera.
Por fin, en su alocada carrera, vislumbró la silueta de un hombre en la Plaza de la Merced. Se acercó hasta él sin pensarlo dos veces, en busca de protección. Resultó ser un sacerdote, que escuchó boquiabierto el relato que el joven le narró. El cura, asombrado por el nerviosismo y la excitación del muchacho, con un ligero destello de burla en su mirada, se alzó la sotana. En ese momento le preguntó que si los tobillos que había visto eran como los de él, mostrándo al aterrorizado joven unas horribles canillas descarnadas y sin vida. Espantosa noche la de este joven en el barrio de la Merced.

Turjaén

Playa de Campelo (Valdoviño, A Coruña)

Por el tramo de costa atlántica entre Valdoviño y Cedeira, en A Coruña, se reparten algunas de las playas más bonitas y salvajes de Galicia. Playas fotogénicas y de aguas bravías  como la de Campelo, en la que los surfistas buscan su potente ola izquierda y los fotógrafos la mejor luz para retratar en la bajamar sus vistosos bolos rocosos y farallones; arenales como A Frouxeira o Vilarrube que se prestan a largos paseos junto a las dunas, o surferos como Rodo, en Pantín, con olas garantizadas 320 días al año y acantilados que lo protegen de los vientos laterales.

El País

lunes, 7 de octubre de 2019

EL MEDALLÓN DE LA MUERTE PLASENCIA

El miedo a la muerte ha sido algo que ha acompañado al hombre desde el comienzo de los tiempos, es algo inherente a la propia naturaleza humana. Durante siglos tanto los poderes políticos como religiosos han usado la muerte para conseguir su propósito: amedrentar al pueblo con acelerar su llegada en caso de desobediencia.
La religión cristiana considera a la muerte como el fin de la permanencia física del ser humano en su estado carnal, el espíritu abandona el cuerpo físico que se deteriora e inmediatamente vuelve con Dios.
La Muerte ha sido representada desde el siglo XIII por la mayor parte de los escultores cristianos con forma de un esqueleto empuñando una guadaña, con la que sesga la vida, y en ocasiones también se representan acompañada de un reloj de arena y otras armas.
Es frecuente ver representada a la muerte tanto en edificios civiles, como religiosos, en ocasiones la muerte nos sorprende escondida entre los muros de algún monumental edificio, como es el caso de la Catedral Nueva de Plasencia.
La Catedral Nueva de Plasencia se empezó a construir en el año 1498 por iniciativa del obispo Gutiérrez Álvarez de Toledo y se finalizó en el año 1578, en el que las obras sufrieron una paralización. Más tarde fueron retomadas durante el siglo XVIII, quedando finalmente inacabada.
La majestuosa fachada de la Catedral Nueva de Plasencia, renacentista de estilo plateresco, comenzó a construirse en 1517 se terminó en 1558. Está dividida en cuatro cuerpos y cinco calles, que constituyen un auténtico retablo en piedra. Le faltan las estatuas, que nunca llegaron a esculpirse. Probablemente la obra fuera iniciada por Juan de Álava, prestigioso arquitecto del Renacimiento (siglo XVI), y gran maestro del plateresco español, y terminada por Gil de Hontañón.
El medallón de la Muerte, no es más que una representación artística en bajorrelieve de la defunción, se encuentra situado en la fachada plateresca de la Puerta Norte de la Catedral Nueva, junto a muchos otros personajes colocados también sobre medallones. Ubicada en la esquina inferior derecha, aparece como si fuese el último personaje que nos encontramos en un recorrido (vital) visual que haríamos de la fachada de arriba hacia abajo.
El medallón de cuerpo bajo de la fachada placentina abierta en el muro del evangelio, nos representa a la muerte con un esqueleto acompañado de una guadaña y una pala. No se trata ni más ni menos que de un relieve artístico representativo de la mentalidad y filosofía de una época, el artista recoge así la visión de la Iglesia Católica sobre la vida y la muerte, que al fin y al cabo es quien paga y manda realizar la obra.

Extremadura Misteriosa 

El eqiulibrio de un caballo - Madrid

¿Se han fijado en el buen equilibrio que mantiene el caballo de Felipe IV? Me refiero por supuesto al monumento situado en la plaza de Oriente. Si no es por Galileo, el caballo seguramente estaría parado sobre las cuatro patas, o como mucho, tendría una pata levantada. 
Los diseñadores españoles no sabían cómo lograr que el caballo mantuviera el equilibrio sobre las patas traseras. Por ello, recurrieron a Galileo, quien propuso que la parte delantera se hiciera hueca y la trasera maciza, consiguiendo así que el caballo realizara semejante corbeta, tal como lo vemos hoy.

Curiosidades de Madrid - Isabel Gea

Pabellón Puente - Zaragoza

El Pabellón Puente es una auténtica joya arquitectónica concebida por la prestigiosa  arquitecta Zaha Hadid y que trataba de concienciarnos de la importancia de la gestión inteligente del agua.
La Asociación Legado Expo Zaragoza 2008 realiza visitas guiadas al Pabellón Puente.
Desde su reapertura hace un año, el propietario del edificio, el banco Ibercaja ha comenzando a trabajar en convertir el emblemático Pabellón Puente en un museo interactivo y de 3D dedicado a la innovación y a la tecnología, según lo proyectado por las empresas zaragozanas Videar y Línea Diseño.
Dirección: Avenida de Ranillas, Recinto Expo

Zaragoza Guía

Peix Nicolau - Mallorca

Peix Nicolau es un hombre parecido a las sirenas, mitad pez, mitad hombre. Las leyendas que circulan por el Mediterrásneo sobre este ser varían. Nosotros nos fijamos en la que cuentan las rondallas mallorquinas.
Nicolau era un niño que pasaba el día en el mar. Su madre, harta de esta conducta le dijo: "Así te vuelvas pez".
La maldición se hizo realidad de la cintura hasta los piés. Le llevaron al mar, donde recorrió todos los rincones que llegó  a conocer tan bien que creó las cartas de navegación. Pero nunca había estado en la parte entre Santa Margarida y Artá y aunque le advirtieron que era una zona muy peligrosa se empeño en recorrerla y murió ahogado. Parece mentira que a un ser tan diestro en las cosas del mar, éste le costara la vida
Esta leyenda está muy extendida por toda la isla y Mossen Alcover la recoge en Manacor, Puigpunyent i Pollença.

Viquipedia

De Dobro a Ahedo de Butrón - Burgos

Ahedo del Butrón es un coqueto pueblo enclavado en un profundo vallejo que desciende desde Los Altos, en el Páramo de Masa, hasta el Ebro, en Tudanca. Desde Ahedo pueden realizarse multitud de excursiones por los senderos y barrancos circundantes al situarse en un espacio quebrado de transición entre el páramo y el valle. La ruta que se presenta nos llevará desde el páramo, partiendo del pueblo de Dobro, capital del municipio de Los Altos, hasta Ahedo. Por el camino visitamos una bonita laguna y la ermita de Santa Marina. El pueblo de Ahedo del Butrón, muy restaurado, guarda interesantes muestras de arquitectura popular montañesa y una iglesia con una portada románica relacionada con la escuela de Silos.
Dobro se halla justo en el extremo septentrional del Páramo de Masa, a poca distancia del Puerto de la Mazorra. Se accede por la carretera C-629 de Burgos a Villarcayo. Justo antes del Puerto de la Mazorra, sale un desvío a mano izquierda a Pesquera. En apenas kilómetro y medio nos dejará en el pueblo de Dobro.
Entrando en el pueblo, dejamos el coche en la plaza y partimos por las calles del extremo occidental del pueblo saliendo por una senda que se adentra en un valle que se abre hacia el oeste. La senda-pista se halla en muy buen estado. El valle en que nos encontramos no es más que el fondo del anticlinal arrasado de Dobro, cuyo flanco interno queda a nuestra derecha poblado por un frondoso bosque. Su máxima cima, la Peña Alta de Dobro, tiene 1268 metros de altitud y se encuentra camuflada entre los ciclópeos molinos eólicos que pueblan todo el borde del anticlinal.
Salimos de Dobro por un amplio valle.
A mano derecha, vamos vislumbrando el paisaje quebrado de peñas que rompen y caen en sucesivos roquedos buscando el río Ebro, aún unos cuántos kilómetros más abajo.
La senda por el vallejo hasta Ahedo es larga y cómoda. Vamos recorriendo el tranquilo valle de este a oeste hasta llegar a un pequeño portillo donde nos introducimos en un pequeño bosquete a mano izquierda. La senda atraviesa el bosque y gira a la derecha ya en terreno descubierto sobre los páramos de la Mazorra, al haber ascendido un poco.
Descendemos hacia Ahedo del Butrón desde el páramo.
Ya en el páramo, tenemos buenas vistas sobre nuestro entorno. Al fondo frente a nosotros, se vislumbran los cortados rocosos que caen sobre la aldea de Tudanca, junto al Ebro. A nuestra izquierda, una muralla rocosa nos limita la vista. A la derecha, el páramo desolado.
Ahedo del Butrón se asienta sobre un pequeño ensanchamiento del coqueto vallejo que cae al Ebro desde el Páramo de Masa. La vista desde donde estamos sobre el pueblo, rodeado de poblados montes, resulta encantadora y emprendemos el descenso por una antigua senda pegada a la ladera. Nos da la sensación de caminar por sendas ancestrales.
Llegamos a Ahedo del Butrón, entrando por su parte alta. Recorremos el pueblo en sentido longitudinal. Es obligado visitar la iglesia en la que destaca su portada románica presentando al Padre Eterno con los 24 ancianos del Apocalípsis, tallas del más fino románico.
También en Ahedo hay que destacar las casas blasonadas y la arquitectura tradicional norteña de casa con balconada en la solana.
Desde la iglesia, hay que tomar la calle que sale frente a ella que desemboca en una senda, junto a la peña Castillo, que será la que nos lleve hasta la la ermita de Santa Marina, camino a Dobro.
Dejamos Ahedo del Butrón camino de la ermita de Santa Marina.
El camino de Ahedo a la ermita se desarrolla entre prados alternados con roquedos. Dado lo del valle, el silencio y la sensación de tranquilidad es total.

Encontraremos la ermita tras recorrer unos tres kilómetros desde el pueblo. Se ubica apartada del camino, en lugar apartado y su estado de conservación es bueno.
Tras descansar, retornamos al camino y continuamos. La carretera la tenemos cerca, paralela a nuestra derecha.
Poco a poco, a medida que nos alejamos de la ermita, el camino se va haciendo más agreste y se adentra en un pequeño bosque.
Tras subir a un pequeño portillo, descendemos hasta llegar junto a la carretera, donde tomamos una ancha pista carrozable a nuestra izquierda que se adentra entre dos peñas.
Por esta pista retornamos al valle paralelo por el que habíamos realizado el camino de ida desde Dobro. Ya a la vista del pueblo al fondo, continuamos por ella cómodamente.
En apenas doscientos metros, dejamos a nuestra izquierda una gran balsa de agua para el riego. En esta época del año, verano tardío, nos sorprende la cantidad de agua embalsada. Todo el entorno de la laguna se ha convertido en un auténtico humedal y proliferan las aves y animales acuáticos.
Cerca de Dobro nos sorprende la balsa de agua para riego, convertida en un auténtico humedal.
Tras dejar la balsa, ya solo nos queda proseguir por la pista unos dos kilómetros más hasta llegar a Dobro, punto origen de nuestra ruta de hoy.

Senderismo de Burgos