lunes, 8 de septiembre de 2014

Las mantas de Palencia - Del ejército al Ritz

"La ropa blanca de cama, de hilo, lo mismo que la de mesa, procede de la afamada casa Robinson and Cleaver de Irlanda; los cubrecamas, edredones y la obra de tapicería han sido confeccionados por los señores Rodríguez, Hermanos, de Madrid, y las mantas por la fábrica de los señores Casañé y Compañía de Patencia". 
 
Asi describía La Época en 1910 el lujo que el visitante podría encontrar en el Hotel Ritz, inaugurado el día anterior.
Las mantas de Casañé alcanzaban un reconocimiento internacional  insospechado décadas atrás, cuando un vendedor ambulante catalán enamorado de una palentina la fundó en el siglo XIX. En 1903, su fábrica era ya la más importante de la provincia (con gran tradición textil, sobre todo en La Puebla), contaba con cincuenta caballos de vapor, empleaba a más da 130 obreros y, bajo la dirección de Demetrio Casañé, producía más de 150 mantas diarias, en parte, para suministrar al ejército. De ahí el interés de la infanta Isabel de Borbón en recorrerla durante la visita que hizo a la ciudad los días 27,28 y 29 de junio de 1914. Hija de Isabel II y Francisco de Asís, hermana de Alfonso XII y tía, muy influyente y querida, de Alfonso XIII, La Chata, como le bautizaron los madrileños, llegó a Palencia en tren bajo un intenso aguacero, recordado tiempo después con la frase "llueve como cuando vino la infanta".
Al día siguiente visitó el Ayuntamiento, la Diputación, la plaza de Abastos, la fábrica y, por la noche asistió a la verbena de San Juan. En la imagen, la lnfanta en la fábrica, acompañada por el alcalde palentino, Arturo Ortega Romo (Izquierda), y Demetrio Casañé Ferreras (derecha), que tiempo después también se convertiría en regidor do la ciudad.
La fotografía la envía Francisco José Rodríguez Velasco, descendiente de Ortega Romo.

(Revista “Historia y Vida”)

domingo, 7 de septiembre de 2014

La Peña del Moro - Toledo

Dice la tradición toledana que en las noches de luna clara y luminosa, se vislumbra una sombra flotando sobre ella y sus alrededores. Es el espíritu del príncipe Abul-Walid que sale de su tumba para contemplar las siluetas de las viviendas, jardines miradores donde cada noche paseaba con su amada reflejados en el resplandor lunar
Corría el año 1083 y reinaba en Toledo Yahia Alkadir, nieto de Al Mamun. Alfonso VI cercaba la ciudad, arrasando las campiñas obligando a que el hambre hiciera rendirse a los musulmanes. Yahia recurrió a la amistad que le unía a Alfonso con su abuelo Al-Mamun ofreciéndole tributos, pero nada de ello hizo ablandar el corazón de Alfonso, que estaba ansioso por recuperar la ciudad que tanto bienestar le había ofrecido.
Yahia viendo que la ciudad en poco sería tomada y él no podría hacer nada, intento que los Taifas de Badajoz y Zaragoza le ayudaran pero estos esfuerzos no dieron frutos ya que el rey de Zaragoza murió antes de llevar a cabo su proyecto de ayuda y el de Badajoz murió tras ser derrotado por las tropas de Alfonso VI. Su única solución fue enviar mensajeros al otro lado del estrecho, al norte de África. Los reyes africanos escucharon la petición y antes de mandar ayuda decidieron enviar un mensajero para evaluar la situación y las necesidades reales, así les seria más fácil a la hora de saber que cantidad de ayuda mandar. La elección recayó sobre el joven guerrero Abul-Walid.
Cuando el joven príncipe llegó a Toledo, este fue tratado como un héroe, ya que realmente sería su única salvación. Es por ello   que desde que Abul llegó no pararon de rendirle en su honor fiestas, torneos y grandes alabanzas, pero lo que realmente llamaba la atención del joven no eran las fiestas en su honor si no la joven y bella hermana de Yahia que día tras día ambos iban fijando mas minutos sus miradas en el otro. Así de esa forma los dos jóvenes se fueron conociendo y poco a poco enamorando, todos los días salían por la bella ciudad de Toledo recorriendo sus parajes, jardines, oliendo sus flores, la bella Sobeyha le enseñaba cada rincón de Toledo a cuál más bello, y más bello aún lo hacia tener a Sobeyha al lado.   
Abul, aunque enamorado, no había olvidado lo que le llevo allí, tendría que volver a África para informar de lo que pasaba en Toledo y lo iba posponiendo hasta que un día decidió que no podía esperar más.
La última noche antes de su partida los dos jóvenes se juraron amor eterno, ella le juró que le esperaría hasta que viniera y él le juró que regresaría y esta vez sería para no marcharse mas de su lado.   
Mientras Abul se hallaba en África reclutando gente y preparando todo lo necesario para volver a Toledo  en ayuda de su amigo Yahia y con él mas intimo deseo de volver a ver a su amada, Alfonso VI se apoderó de la ciudad, que no pudo resistir por mas tiempo, Yahia tuvo que abandonar la ciudad pero no pudo llevarse a su hermana que había enfermado y al ver la tardanza de su amado, murió de pena. Pero antes de su muerte dejo un último legado a un esclavo que desde pequeña le había atendido , que le dijera que había muerto pensando en él, pero que no intentara tomar la ciudad, que se olvidara de ella y regresara a África.
No había pasado mucho tiempo cuando apareció ante Toledo un numeroso ejercito sarraceno, sin saber que la ciudad se hallaba en manos de los Cristianos, era Abul-Walid que después de resolver graves asuntos y de salir de una grave enfermedad se había repuesto para volver a estar junto a su amada.    
Al llegar junto a Toledo las malas noticias llegaron a él, la ciudad había sido tomada por los cristianos,  y la peor de las noticias en Esclavo de Sobeyha le trascribía las palabras que había pronunciado su amada antes de morir. Abul quedo muy triste y lejos de hacer caso a su amada acampo en los alrededores de Toledo, con intención de recuperar aquella ciudad que tan buenos momentos le habían dado y que daba sepultura a su amada.   Los ejércitos de Abul ocuparon los alrededores de Toledo, al otro lado del río, junto  a los ahora llamados cigarrales, y junto a sus generales empezó a estudiar las posibles ofensivas, esto llevo varios días, por las noches  en la peña más alta donde estaban acampados los musulmanes se veía la figura de Abul, mirando cada calle de Toledo por donde había paseado con su amada. Rápidamente los cristianos empezaron a temer la entrada de Abul ya que los comentarios eran diarios entre los ciudadanos, algunos decían que medía  dos metros, otros que era mas fuerte que un oso y día tras día eran mas los temerosos de los Árabes.   
Por esto Ruiz Díaz de Vivar (El Cid)   que se encontraba en Toledo ideo un plan, y así se llevó a cabo. Una noche a favor de la oscuridad y sin que nadie lo esperase, se adelantó a las intenciones enemigas y salió de las murallas de Toledo con un numeroso ejercito, con mucho sigilo ataco a los musulmanes sin que nadie lo esperara, las sombras fueron sus mas firmes aliadas pues los moros llegaron a pelearse entre sí.   
A la mañana siguiente, los musulmanes se dieron cuenta de su desastre y lo peor es que encontraron a su rey muerto, su cuerpo estaba cubierto de heridas y una flecha había atravesado su corazón. Los árabes se rindieron ante el Cid y este les dejo volver a África, antes de irse enterraron a su rey en aquellas peñas, concediéndole el deseo de permanecer eternamente en ese lugar para poder contemplar aunque fuera de lejos la ciudad que acogió a su amada.   
Pero la historia no acaba ahí, dicen los toledanos que las noches de luna, al mirar a las piedras desde Toledo se ve el cuerpo del rey moro en la peña observando las calles y torreones de Toledo.

Otra historia sobre las tapas.

No hace mucho os contaba una anécdota según la cual el descubrimiento de las tapas se debía a Alfonso X el Sabio.
Otra historia lo cuenta de la siguiente manera:
El Rey Alfonso XIII estaba realizando una visita oficial a la provincia de Cádiz y al pasar por el Ventorrillo del Chato (venta que aún hoy existe) se paró para descansar un rato. El Rey pidió una copa de Jerez, pero en ese momento una corriente de aire entró en la Venta y, para que el vino no se llenara de arena de la playa el camarero tuvo la feliz idea de colocar una lonchita de jamón en el catavinos real. El Rey preguntó por qué ponían esa loncha de jamón sobre la copa, y el camarero disculpándose le dijo que colocó así la "tapa" para evitar que el vino se estropease con la arena. Al Rey le gustó la idea, se comió la tapa, se bebió el vino, y pidió que le sirvieran otro, pero con "otra tapa igual". Al ver esto, todos los miembros de la Corte que le acompañaban pidieron lo mismo. Como podemos observar, es más o menos la misma historia pero con otro protagonista.

A tapear

viernes, 5 de septiembre de 2014

Recortadores de toros

Se denomina recortador al torero que, con la única ayuda de su cuerpo o con algún artilugio simple como puede ser un palo a modo de pértiga (garrocha) realiza con pericia piruetas ante la embestida del toro o vaquilla como son recortes, saltos por encima o quiebros laterales ajustándose a la cintura los pitones de toros.
Se realiza sin capa o ésta liada al brazo.
Este tipo de toreo que se presenta como un espectáculo es una tradición centenaria que empezó con las primeras tauromaquias y se realiza en festejos populares en calles o plazas de toros, también existen concursos para elegir al mejor recortador. Es necesario mucha habilidad para realizar este prodigio de valor, forma física y deportividad. Algunos anti-taurinos no se oponen a este tipo de prácticas, por considerar que no dañan al animal y que hombre y res se enfrentan en igualdad de condiciones.

(Wikipedia)

Las Fallas de Valencia

El origen de la fiesta de las Fallas se remonta a la antigua tradición de los carpinteros de la ciudad, que en vísperas de la fiesta de su patrón San José, quemaban frente a sus talleres, en las calles y plazas públicas, los trastos viejos e inservibles junto con los artilugios de madera que empleaban para elevar los candiles que les iluminaban mientras trabajaban en los meses de invierno. Por ese motivo el día de la cremà (momento en el que arden los monumentos falleros) siempre coincide con el día 19, Festividad de San José.   
En el siglo XVIII, las Fallas se reducían a piras de materiales combustibles que recibían el nombre de Fallas y quemaban al anochecer de la víspera de San José. Estas Fallas fueron evolucionando y cargándose de sentido crítico e irónico, mostrándose sobre todo en los monumentos falleros escenas que reproducían hechos sociales censurables y critica social siempre con sentido del humor. Sobre 1870 se persiguió duramente los festejos populares como el Carnaval y las Fallas. Esta presión provocó que en 1885 surgiera un movimiento en defensa de las tradiciones típicas, otorgando la revista "La Traca" premios a los mejores monumentos falleros. Este hecho provocó la competición entre los vecinos y dio lugar al nacimiento de la falla artística, donde no desaparecía la crítica, pero predominaba la preocupación estética.    
En 1901, el propio Ayuntamiento de Valencia, otorgó los primeros premios municipales a las mejores Fallas. Este fue el comienzo de la unión entre el pueblo y el poder político, evolucionando con pasos agigantados esta fiesta popular en número, estructura y organización.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El Camino de Santiago

Cuando los europeos nos planteamos las raíces de nuestras señas de identidad, buscamos en el pasado referentes de europeidad. Nos equivocamos con personajes como Carlomagno, pues nunca tuvo de su Imperio otra visión que la meramente patrimonial, o no nos gusta demasiado, por políticamente incorrecto en la sociedad actual, el mensaje del ejército cruzado; sin embargo, todo es positivo cuando invocamos el nombre de las peregrinaciones.
En su constante discurrir por los caminos, los peregrinos, movidos por unos emotivos ideales espirituales comunes, cruzaban las fronteras artificiales de los hombres y afrontaban las dificultades de las barreras naturales, constituyendo una única nación, la de los creyentes. Alemanes, suecos, ingleses, italianos, húngaros, polacos, franceses, los hispanos de los diferentes reinos y todo un largo etcétera formaban un solo pueblo, el de los "marchadores de la fe".
Como vemos por este poema de Fulberto, obispo de Chartres, acudían de todas las partes atraídos por los milagros que obraba el apóstol Santiago en su sepulcro de Compostela, en las lejanas tierras del Finisterre: 

"Santiago el de Zebedeo
el que Mayor es llamado,
que milagros a millares
en Galicia lleva a cabo.
A cuyo espléndido templo
viniendo las gentes todas
de todas las partes del mundo
la gloria de Dios pregonan.
Armenios, griegos, pulleses,
anglos, galos, dacios, frisios,
naciones, lenguas y tribus
acuden con donativos". 

Un fenómeno de masas como éste, cuyo origen se remonta a casi mil doscientos años, ha dejado su impronta en los protagonistas y en los caminos por donde ha discurrido la peregrinación jacobea. Siendo Santiago uno de los apóstoles más importantes según los textos evangélicos, su fama y prestigio sufrirá una transformación radical a partir de su supuesta evangelización de España y su entierro en Galicia. 
A lo largo del medievo los peregrinos a diversos santuarios eran muchos; sin embargo, como nos indica Dante, en su "Vita nuova", "peregrino se puede interpretar de dos maneras, en sentido lato y en sentido estricto. En sentido lato, en la medida en que peregrino es todo el que se encuentra fuera de su patria. En sentido estricto, no se considera peregrino sino a quien se dirige a la casa de Santiago, o vuelve de ella".

(Artehistoria)

martes, 2 de septiembre de 2014

Antonio Reverte Jiménez

Reverte, el del pañuelo con cuatro picadores y Reverte en medio, que cantaba Concha Piquer, no es ninguna invención. Tampoco lo es su novia, aunque esto sea otra historia que ya contaré algún día.
Antonio Reverte Jiménez nació el 28 de abril de 1870 en Alcalá del Río. muerto en Madrid el 13 de septiembre de 1903.
Tras una prometedora andadura novilleril, hizo su primer paseíllo ante la severa afición de la Villa y Corte un 19 de julio de 1891. Dada la trayectoria ascendente que parecía tomar su carrera -jalonada desde muy pronto por un puñado de buenas actuaciones-, decidió tomar la alternativa en el transcurso de dicha temporada.
Debía tener lugar el 8 de septiembre de 1891 pero tuvo que atrasarla hasta el día 16 de aquel mismo mes debido a una cogida cuando se disponía a ejecutar la arriesgada suerte de su invención, la "revertina" a pesar de que el dictamen de los facultativos desaconsejaba tan prematura como temeraria reaparición. Se presentó en Madrid apadrinado nada menos que por el genial espada cordobés Rafael Guerra Bejarano, «Guerrita». Gestos de esta índole, que revelan el pundonor y la valentía de Reverte, lo llevaron en no pocas ocasiones al quirófano, zarandeado entre cornada y cornada.
Tal vez la de mayor gravedad entre todas las que sufriera fue la que recibió en la localidad francesa de Bayona el día 3 de septiembre de 1899, cuando alternaba con su antiguo padrino de alternativa.
Pese a todo, Antonio Reverte Jiménez no logró restablecerse por completo de esta tremenda cogida, que a punto estuvo de costarle la amputación de una pierna y le impidió seguir toreando el resto de aquella temporada de 1899 y le mantuvo también inactivo durante la campaña de 1900.
En la de 1901, todavía con sus facultades físicas considerablemente mermadas, reapareció para torear sobre todo en Francia y Portugal, aunque también hizo un par de paseíllos en el suelo patrio. Deseoso de mostrar a todo costa que seguía siendo el mismo torero corajudo y arrojado que conoció el público español antes de la cornada de Bayona, en la temporada de 1902 se anunció seis tardes en la plaza de Madrid, y cruzó luego el Atlántico para dejar una irregular impresión por las plazas mejicanas.
Sin embargo, la suerte y las fuerzas no le acompañaban, y en 1903 tuvo que detenerse a oír las voces de quienes le aconsejaban una presta retirada.
Pero no quiso cortarse la coleta durante aquella campaña, en la que sólo cumplía treinta y tres años de edad y doce como matador de toros bravos. Así que aún reunió fuerzas para torear en Portugal y en Marsella, localidad que a la postre conservaría el triste honor de haber sido la última en contemplar el toreo de Reverte el día 6 de septiembre de
De retorno a Madrid, cayó gravemente enfermo, víctima de un tumor en el hígado que hizo necesaria una intervención quirúrgica de urgencia. Por desgracia, la ciencia de su tiempo no fue capaz de salvar su vida, que se apagó definitivamente el día 13 de aquel mismo mes.

(extracto de Sevillapedia)