En el año 1618 levantóse en Cartagena la Tela de Regimiento, palenque destinado a torneos, justas, lizas, juegos de sortijas, carreras de cañas y otros espectáculos caballerescos propios de la época en que se rendía culto a la destreza en el ejercicio de las armas.
Entre los muchos y arrogantes caballeros que se presentaron al torneo, sobresalía, por su arrogancia, don Luis Garre, de Cáceres, apuesto mancebo que entusiasmaba, no sólo al populacho, sino a las más linajudas damas de la nobleza.
Don Luis había vuelto a Cartagena después de dos años de ausencia; alejamiento casi obligado por una historia infamante en sus amores con doña Leonor de Ojeda, hija del alcaide del castillo que más tarde se llamó de la Concepción.
Esta dama, a quien amaba, desde años atrás, don Luis, tenía amores con el moro Yusuf Ben Ah, que para poder convivir en una sociedad donde imperaba el espíritu de intransigencia religiosa, había fingido la conversión, adoptando el nombre de don Carlos Laredo. En secreto, y en la intimidad de su hogar, practicaba, junto con su padre Mohámed y su hermana Fátima, la fe de Mahoma.
Enterado don Luis de esto, y deseoso de desembarazarse de don Carlos, a fin de tener el camino libre hasta llegar hasta doña Leonor, denunció al de Laredo, o, mejor dicho, a Yusuf, y el Santo Oficio le condenó a la hoguera, donde murió proclamando su fe mahometana.
El viejo Mohamed cayó en profunda melancolía, animándose únicamente cuando, junto con su hija Fátima, hacía planes para vengarse de don Luis, que había desaparecido de España. Murió, por fin, el anciano; pero antes hizo jurar a su hija, por Alá, que ella realizaría la venganza que entre ambos habían planeado.
Cuando, pasados dos años, apareció de nuevo don Luis en las justas y torneos de Cartagena, quedó sorprendido al recibir una misiva en la que se le decía que "si para amparar a una dama era tan valeroso como por la tarde en la Tela, le esperaban al toque de queda en el molino derruido enclavado en el arranque del camino de Canteras".
Pensando que tal vez se trataba de un lance amoroso, acudió el arrogante don Luis a la cita. En el lugar indicado se encontró con una dama tapada, que le recibió cariñosamente, ofreciéndole un refresco. El caballero apuró de una sola vez el líquido y, transcurridos unos momentos, cayó como herido por el rayo.
La tapada atóle fuertemente de pies y manos; después salió del molino e hizo una seña. Aparecieron, a su gesto, dos hombres que llevaban una litera, sobre la que colocaron a don Luis, y seguidos por la dama emprendieron el camino por la falda del monte Sicilia, hoy monte y castillo de Atalaya, hasta llegar a la cala llamada Algameca, en recuerdo al santo morabito Selim El Algamek.
Se acercó a la playa un ligero esquife, en el que embarcaron la dama y el cuerpo inerte del caballero. La pequeña embarcación atracó a una galera en cuyo mástil flameaba el estandarte de la media luna.
Mientras unos marineros levaban anclas, otros bajaron al sollado el cuerpo del caballero Garre. La nave hizo rumbo a Argel, cortando las aguas del Mediterráneo.
Bajó la dama al sollado y acercó a la nariz de Garre un pomo de sales, que le devolvieron el conocimiento. Cuando vio ante sí a Fátima, la sangre se heló en sus venas. Intentó levantarse; pero fuertes ligaduras se lo impedían. Ante su imaginación apareció la imagen de Yusuf: su tormento, la hoguera... Comprendió que había llegado su última hora.
Fátima, sombría, parecía el ángel del mal. Erguida ante el caballero, pronunció su sentencia. Comería el pan de la esclavitud; pasaría su vida encadenado al banco del galeote; el látigo del arráez laceraría su cuerpo, y su existencia sería para él una pesada y dolorosa carga. Yusuf y Mohamed estaban vengados. Salió luego del sollado, y don Luis quedó en la mayor desesperación.
Una vez solo, don Luis decidió escapar o morir luchando. Después de titánicos esfuerzos, consiguió romper las ligaduras de sus manos. Recordando que del techo de su prisión pendía una linterna, pensó encenderla para preparar la huida. Sacó de su escarcela eslabón y pajuela, que encendió rápidamente. Un brusco viraje de la nave le hizo, perder el equilibrio. Cayó, y dejó escapar de su mano la pajuela encendida sobre un montón de estopa y jarcias embreadas, que ardieron al punto.
Envuelto en humo y aterrorizado por el peligro, el hidalgo buscó la salida. A la luz de las llamas, vio con espanto, junto a ellas, una barrica de las destinadas a guardar pólvora.
Perdida la esperanza, hincóse de rodillas, pidiendo perdón al Redentor por sus muchos pecados.
Una horrenda detonación atronó el espacio. Trozos de bajel, cadáveres mutilados, fragmentos de objetos, fueron lanzados por el aire. Una nube negra elevóse hasta el cielo, y el mar borró una tragedia cuyos protagonistas se hundieron para siempre en sus profundidades.
Cuentan los pescadores de estas costas —Escombreras, Portús y La Azohía— que todos los años, al alba del día de la Virgen, se oye un pavoroso estruendo, como un cañonazo, que desvanece bruscamente
una sombra flotante, cuya silueta se parece a una nave que ellos han bautizado con el nombre de la Nao Fantasma.
(Vicente García de Diego en LEYENDAS DE ESPAÑA)
De todo un poco. Leyendas, tradiciones e historias curiosas de todas las regiones de España. Unas son verdad y otras no tanto.
Selección
viernes, 5 de agosto de 2011
martes, 10 de mayo de 2011
El salto de la Reina Mora - Siurana
El rey moro se había hecho fuerte en su castillo de Siurana y desde allí no cesaba de hostigar a los cristianos que ya dominaban ya toda la comarca del Priorato, alrededor del castillo.
Su mujer, Abdel Assía, era una mujer de belleza sin igual ornada con todos los dones de la naturaleza. En cierta ocasión en que las huestes moras se encontraban peleando contra el Señor de Tarragona, Amat de Claramunt, esta dama, segura de la inespugnabilidad del castillo, ofrecía un espléndido banquete a sus cortesanos. La lucha se desarrollaba tan cerca que una flecha cristiana cayó en medio de la mesa causando el consiguiente pánico. Los comensales se dieron cuenta de que los cristianos ya habían entrado en el castillo y se aprestaron a tomar las armas. Pero ya era tarde.
La reina consiguió montar en su caballo y se dirigió hacia la puerta seguida por los soldados cristianos que corrieron a detenerla. Viéndose perdida la reina dirigió el caballo hacia el abismo y se lanzó al fondo. Tal fue la fuerza del impulso del animal al saltar que su herradura quedó marcada en la roca viva y aun hoy puede ser contemplada por los curiosos visitantes
Su mujer, Abdel Assía, era una mujer de belleza sin igual ornada con todos los dones de la naturaleza. En cierta ocasión en que las huestes moras se encontraban peleando contra el Señor de Tarragona, Amat de Claramunt, esta dama, segura de la inespugnabilidad del castillo, ofrecía un espléndido banquete a sus cortesanos. La lucha se desarrollaba tan cerca que una flecha cristiana cayó en medio de la mesa causando el consiguiente pánico. Los comensales se dieron cuenta de que los cristianos ya habían entrado en el castillo y se aprestaron a tomar las armas. Pero ya era tarde.
La reina consiguió montar en su caballo y se dirigió hacia la puerta seguida por los soldados cristianos que corrieron a detenerla. Viéndose perdida la reina dirigió el caballo hacia el abismo y se lanzó al fondo. Tal fue la fuerza del impulso del animal al saltar que su herradura quedó marcada en la roca viva y aun hoy puede ser contemplada por los curiosos visitantes
lunes, 9 de mayo de 2011
El caso Manises
Los hechos
El suceso lo protagonizó un Supercaravelle de la compañía TAE (ya desaparecida). Este vuelo, el JK-297 con 109 pasajeros, procedía de Salzburgo (Austria) y había hecho escala en Mallorca antes de seguir rumbo a Tenerife.
A medio camino y sobre las 11 de la noche, el piloto Francisco Javier Lerdo de Tejada y su tripulación observaron una serie de luces rojas que se dirigían hacia la propia aeronave. El rumbo de colisión de este presunto artefacto provocó un gran nerviosismo en la tripulación. El comandante pidió información sobre las extrañas luces, pero ni el radar militar de Torrejón de Ardoz (Madrid), ni el centro de control de Barcelona pudieron dar una explicación del fenómeno.
Para evitar una posible colisión, el comandante elevó su aparato, pero las luces hicieron lo mismo y se colocaron a apenas medio kilómetro del avión. La imposiblidad de hacer una maniobra para esquivarlas provocó que el comandante se viese forzado a desviar su rumbo y aterrizar de emergencia en el aeropuerto de Manises. Es la primera vez en la historia que un avión comercial se ve obligado a aterrizar de emergencia debido a un supuesto avistamiento ovni, ya que el no identificado estaba violando todas las normas básicas de seguridad.
Las luces detuvieron la persecución antes del aterrizaje. Tres formas no identificadas fueron detectadas finalmente por el radar. El tamaño de aquella forma luminosa fue calculado en unos 200 m de diámetro, y fue observado por numerosos testigos. Una de las extrañas formas pasó muy cerca de la pista de aterrizaje. Incluso se llegaron a encender las luces de emergencia en previsión de que aquél fuera un vuelo no registrado en apuros.
Ya el día siguiente, sobre las 0.40 horas, un Mirage F-1 despegó de la base aérea de Los Llanos (Albacete) con el objetivo de identificar el fenómeno. El piloto, Fernando Cámara, capitán del Ejército del Aire, tuvo que aumentar su velocidad hasta 1,4 mach para finalmente distinguir una forma troncocónica que cambiaba de color, aunque enseguida el artefacto desapareció de su vista. El piloto recibió información sobre un nuevo eco del radar, que indicaba que un nuevo objeto, o quizás el mismo, estaba sobre Sagunto. Cuando el piloto se acercó lo suficiente, el objeto aceleró y desapareció de nuevo. Pero esta vez, el caza fue blocado (sus sistemas electrónicos fueron inutilizados). En términos de defensa esto se considera una operación de agresividad. Finalmente, ocurrió lo mismo por tercera vez, y esta vez el ovni desapareció definitivamente rumbo a África. Tras hora y media de persecución, y debido a la falta de combustible, el piloto tuvo que volver a su base sin resultados.
Posibles explicaciones
Hay múltiples explicaciones de este suceso: desde los que creen que el fenómeno ovni consiste en la visita de habitantes de otros mundos hasta los que piensan que aquellas luces no eran más que astros nocturnos o fenómenos meteorológicos.
Los escépticos explican el bloqueo electrónico del Mirage F-1 basándose en que estaba estacionada en la zona la Sexta Flota de la Marina de los Estados Unidos con un potente sistema de guerra electrónica, pendiente de los sucesos de la crisis de los rehenes en Irán.
La explicación oficial vendría gracias al expediente del Ejército del Aire, que sería desclasificado años después, en agosto de 1994. El asunto llegó incluso al Congreso de los Diputados, cuando en septiembre de 1980 el diputado Enrique Múgica pidió una explicación de lo ocurrido.
Una de las explicaciones más recientes de los hechos, auspiciada por la Fundación Anomalía, afirma que las luces vistas por la tripulación del Supercaravelle JK-297 eran en realidad las llamaradas de las torres de combustión de la refinería de Escombreras, junto a Cartagena.
No obstante, el suceso no está cerrado y sigue siendo fruto de debates y todo tipo de explicaciones.
El suceso lo protagonizó un Supercaravelle de la compañía TAE (ya desaparecida). Este vuelo, el JK-297 con 109 pasajeros, procedía de Salzburgo (Austria) y había hecho escala en Mallorca antes de seguir rumbo a Tenerife.
A medio camino y sobre las 11 de la noche, el piloto Francisco Javier Lerdo de Tejada y su tripulación observaron una serie de luces rojas que se dirigían hacia la propia aeronave. El rumbo de colisión de este presunto artefacto provocó un gran nerviosismo en la tripulación. El comandante pidió información sobre las extrañas luces, pero ni el radar militar de Torrejón de Ardoz (Madrid), ni el centro de control de Barcelona pudieron dar una explicación del fenómeno.
Para evitar una posible colisión, el comandante elevó su aparato, pero las luces hicieron lo mismo y se colocaron a apenas medio kilómetro del avión. La imposiblidad de hacer una maniobra para esquivarlas provocó que el comandante se viese forzado a desviar su rumbo y aterrizar de emergencia en el aeropuerto de Manises. Es la primera vez en la historia que un avión comercial se ve obligado a aterrizar de emergencia debido a un supuesto avistamiento ovni, ya que el no identificado estaba violando todas las normas básicas de seguridad.
Las luces detuvieron la persecución antes del aterrizaje. Tres formas no identificadas fueron detectadas finalmente por el radar. El tamaño de aquella forma luminosa fue calculado en unos 200 m de diámetro, y fue observado por numerosos testigos. Una de las extrañas formas pasó muy cerca de la pista de aterrizaje. Incluso se llegaron a encender las luces de emergencia en previsión de que aquél fuera un vuelo no registrado en apuros.
Ya el día siguiente, sobre las 0.40 horas, un Mirage F-1 despegó de la base aérea de Los Llanos (Albacete) con el objetivo de identificar el fenómeno. El piloto, Fernando Cámara, capitán del Ejército del Aire, tuvo que aumentar su velocidad hasta 1,4 mach para finalmente distinguir una forma troncocónica que cambiaba de color, aunque enseguida el artefacto desapareció de su vista. El piloto recibió información sobre un nuevo eco del radar, que indicaba que un nuevo objeto, o quizás el mismo, estaba sobre Sagunto. Cuando el piloto se acercó lo suficiente, el objeto aceleró y desapareció de nuevo. Pero esta vez, el caza fue blocado (sus sistemas electrónicos fueron inutilizados). En términos de defensa esto se considera una operación de agresividad. Finalmente, ocurrió lo mismo por tercera vez, y esta vez el ovni desapareció definitivamente rumbo a África. Tras hora y media de persecución, y debido a la falta de combustible, el piloto tuvo que volver a su base sin resultados.
Posibles explicaciones
Hay múltiples explicaciones de este suceso: desde los que creen que el fenómeno ovni consiste en la visita de habitantes de otros mundos hasta los que piensan que aquellas luces no eran más que astros nocturnos o fenómenos meteorológicos.
Los escépticos explican el bloqueo electrónico del Mirage F-1 basándose en que estaba estacionada en la zona la Sexta Flota de la Marina de los Estados Unidos con un potente sistema de guerra electrónica, pendiente de los sucesos de la crisis de los rehenes en Irán.
La explicación oficial vendría gracias al expediente del Ejército del Aire, que sería desclasificado años después, en agosto de 1994. El asunto llegó incluso al Congreso de los Diputados, cuando en septiembre de 1980 el diputado Enrique Múgica pidió una explicación de lo ocurrido.
Una de las explicaciones más recientes de los hechos, auspiciada por la Fundación Anomalía, afirma que las luces vistas por la tripulación del Supercaravelle JK-297 eran en realidad las llamaradas de las torres de combustión de la refinería de Escombreras, junto a Cartagena.
No obstante, el suceso no está cerrado y sigue siendo fruto de debates y todo tipo de explicaciones.
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El plano de Teixeira - Madrid
Conocidísimo es el plano de Madrid, que en 1656 se estampó en Amberes sobre dibujos realizados por Pedro de Texeira, en eI que se presenta a Madrid en perspectiva caballera, con lo que pueden verse las fachadas de todas las casas que miran hacia mediodía. El plano es un inapreciable documento para conocer el Madrid de la mitad del siglo XVII y el Ayuntamiento ha realizado numerosas tiradas, efectuadas a distintos tamaños, que le han hecho muy popular.
Para realizarlo, el cosmógrafo portugués - todavía Portugal estaba unido a la corona de España - realizó dibujos de por lo menos una de las aceras de todas las calles del Madrid de entonces. Cierto que en el caserio ordinario se ve claramente que no corresponden, una por una, a la realidad, sino a un dibujo convencional. Pero si esto es cierto en cuanto al caserío, los edificios principales: iglesias, palacios, edificios oficiales sí están reproducidos con exactitud, pese a su pequeña escala.
No hace mucho tuvimos ocasión de demostrar documentalmente que pasó menos de un año entre la realización de los dibujos en Madrid y la estampación, en Amberes, en planchas de cobre de la obra. Si tenemos en cuenta la lentitud de los medios de comunicación de la época y la lentitud obligada para la grabación de las planchas, la rapidez de la realización es verdaderamente sorprendente. Esto hemos podido determinarlo, porque encontramos las memorias de obra que establecen que la construcción del palacio de Abrantes que se encontraba precisamente en el estado en que Texeira la dibuja en los últimos días de 1654 o los primeros de 1655, y también nos demuestra la exactitud de los dibujos cuando se ocupa de casas
principales, como es el caso del citado palacio, en la calle Mayor, el que nos ha servido para estas comparaciones y que está dibujado en el plano a mitad de su obra y hasta figurando en una de sus partes la valla que cierra la parte por construir, como era y sigue siendo usual en las obras.
(según "Curiosidades de Madrid" de José del Corral)
Para realizarlo, el cosmógrafo portugués - todavía Portugal estaba unido a la corona de España - realizó dibujos de por lo menos una de las aceras de todas las calles del Madrid de entonces. Cierto que en el caserio ordinario se ve claramente que no corresponden, una por una, a la realidad, sino a un dibujo convencional. Pero si esto es cierto en cuanto al caserío, los edificios principales: iglesias, palacios, edificios oficiales sí están reproducidos con exactitud, pese a su pequeña escala.
No hace mucho tuvimos ocasión de demostrar documentalmente que pasó menos de un año entre la realización de los dibujos en Madrid y la estampación, en Amberes, en planchas de cobre de la obra. Si tenemos en cuenta la lentitud de los medios de comunicación de la época y la lentitud obligada para la grabación de las planchas, la rapidez de la realización es verdaderamente sorprendente. Esto hemos podido determinarlo, porque encontramos las memorias de obra que establecen que la construcción del palacio de Abrantes que se encontraba precisamente en el estado en que Texeira la dibuja en los últimos días de 1654 o los primeros de 1655, y también nos demuestra la exactitud de los dibujos cuando se ocupa de casas
principales, como es el caso del citado palacio, en la calle Mayor, el que nos ha servido para estas comparaciones y que está dibujado en el plano a mitad de su obra y hasta figurando en una de sus partes la valla que cierra la parte por construir, como era y sigue siendo usual en las obras.
(según "Curiosidades de Madrid" de José del Corral)
La cueva del monje - Jumilla
En época remota, en el magnífico monasterio de Santa Ana, enclavado en Jumilla, vivía un monje, fiel cumplidor de las reglas monásticas, que edificaba en su virtud a los otros frailes. No se permitía el más ligero goce en su vida ordinaria, sazonaba su comida con ceniza o sal, se ofrecía para los más rudos trabajos, y su cuerpo estaba llagado por las continuas disciplinas.
Un día llamaron a la puerta del convento; salió a abrir el fraile, el cual quedó impresionado ante la belleza de una joven. Ella pidió confesión, y el fraile, al momento, se prestó a complacerla. Pero, enamorado de ella, le impuso la penitencia de volver a los dos días.
Aquella noche, en sus rezos de maitines estuvo tan abstraído que sus labios repetían las oraciones, pero su imaginación no podía apartarla de aquella maravillosa muchacha que le había perturbado su espíritu. En su conciencia se entabló una lucha entre el deber y la pasión. Se sentía culpable y redoblaba sus sacrificios; pero la devoción había huido de él, y sus prácticas religiosas le hastiaban. Su vida toda se le iba detrás de la joven, y al cabo de dos días, al volverla a ver, la pasión triunfó.
El monje salió aquella noche, silenciosamente, mientras la comunidad dormía, y, saltando las tapias del claustro, fue al encuentro de la dama, que lo esperaba cerca del convento. Antes del amanecer es- tuvo de vuelta en su celda, sin que los monjes hubieran notado su ausencia.
Se repitió esto durante varios días. Hasta que fue descubierto por el superior, el cual una noche, desvelado, vio desde su ventana saltar una sombra y encontró vacía su celda. El prior amonestó severamente al monje y, con gran dolor, tuvo que expulsar a su hijo querido.
Apenado, se marchó el fraile del convento. Sus largos años de vida piadosa, que abandonaba al irse tras un placer humano, adquirieron ahora una fuerza poderosa que arrastraba tras sí a su alma, torturándole. En confusión y desasosiego caminó largo rato. Tropezó, por fin, con una profunda cueva cavada en la roca, y se refugió en ella. Allí, entregado a la oración y penitencia, y alimentándose sólo de hierbas, intentó expiar sus culpas, muriendo al poco tiempo de hambre y frío. Su cadáver fue encontrado por un pastor que una noche se guareció en la cueva, que desde entonces toda la comarca conoce por la cueva del Monje.
(Vicente García de Diego en LEYENDAS DE ESPAÑA)
Un día llamaron a la puerta del convento; salió a abrir el fraile, el cual quedó impresionado ante la belleza de una joven. Ella pidió confesión, y el fraile, al momento, se prestó a complacerla. Pero, enamorado de ella, le impuso la penitencia de volver a los dos días.
Aquella noche, en sus rezos de maitines estuvo tan abstraído que sus labios repetían las oraciones, pero su imaginación no podía apartarla de aquella maravillosa muchacha que le había perturbado su espíritu. En su conciencia se entabló una lucha entre el deber y la pasión. Se sentía culpable y redoblaba sus sacrificios; pero la devoción había huido de él, y sus prácticas religiosas le hastiaban. Su vida toda se le iba detrás de la joven, y al cabo de dos días, al volverla a ver, la pasión triunfó.
El monje salió aquella noche, silenciosamente, mientras la comunidad dormía, y, saltando las tapias del claustro, fue al encuentro de la dama, que lo esperaba cerca del convento. Antes del amanecer es- tuvo de vuelta en su celda, sin que los monjes hubieran notado su ausencia.
Se repitió esto durante varios días. Hasta que fue descubierto por el superior, el cual una noche, desvelado, vio desde su ventana saltar una sombra y encontró vacía su celda. El prior amonestó severamente al monje y, con gran dolor, tuvo que expulsar a su hijo querido.
Apenado, se marchó el fraile del convento. Sus largos años de vida piadosa, que abandonaba al irse tras un placer humano, adquirieron ahora una fuerza poderosa que arrastraba tras sí a su alma, torturándole. En confusión y desasosiego caminó largo rato. Tropezó, por fin, con una profunda cueva cavada en la roca, y se refugió en ella. Allí, entregado a la oración y penitencia, y alimentándose sólo de hierbas, intentó expiar sus culpas, muriendo al poco tiempo de hambre y frío. Su cadáver fue encontrado por un pastor que una noche se guareció en la cueva, que desde entonces toda la comarca conoce por la cueva del Monje.
(Vicente García de Diego en LEYENDAS DE ESPAÑA)
miércoles, 27 de abril de 2011
Las cobijas de Vejer
Una de las tradiciones que se cree son de origen musulmán es el de las mujeres cobijás (Cobijadas) de Vejer. La cobijá es una mujer que antiguamente, en algunos pueblos de la provincia de Cádiz y. sobre todo en Vejer de la Frontera, cubrían completamente su cuerpo con un manto negro, dejando al descubierto un ojo. En el Museo de Cádiz hay un cuadro el que aparecen cinco mujeres con ese atuendo paseando por Vejer.
Cuente la historia que esa vestimenta era común entre las mujeres de los publos de la Janda y del Campo de Gibraltar hasta bien entrado el siglo XX. Hoy en día se pueden ver detalles de ese traje típico en mosaicos de las calles de la ciudad y en la estutua cercana a la judería de Vejer.
Ese traje fue prohibido en varias ocasiones a lo largo de la historia, sobre todo a partir de 1936 alegando que podía servbir para enmascarar a los delincuentes.
El traje se compone de unas enaguas blancas con tiras bordadas, una blusa blanca adornada con encajes, una saya negra sujeta a la cintura y un manto negro fruncido con forro de seda que cubre totalmente a la mujer excepto el ojo que queda al desbierto.
Afortunadamente aun se conserva la tradición de ataviarse con ese hermoso traje durante las fiestas que se celebran en Vejer.
Cuente la historia que esa vestimenta era común entre las mujeres de los publos de la Janda y del Campo de Gibraltar hasta bien entrado el siglo XX. Hoy en día se pueden ver detalles de ese traje típico en mosaicos de las calles de la ciudad y en la estutua cercana a la judería de Vejer.
Ese traje fue prohibido en varias ocasiones a lo largo de la historia, sobre todo a partir de 1936 alegando que podía servbir para enmascarar a los delincuentes.
El traje se compone de unas enaguas blancas con tiras bordadas, una blusa blanca adornada con encajes, una saya negra sujeta a la cintura y un manto negro fruncido con forro de seda que cubre totalmente a la mujer excepto el ojo que queda al desbierto.
Afortunadamente aun se conserva la tradición de ataviarse con ese hermoso traje durante las fiestas que se celebran en Vejer.
Madrileños "gatos"
Muhammad I, hijo de Abderramán II fundó Madrid en 852. Construyó una fortaleza amurallada que controlaría todo el valle del manzanares y la sierra del Guadarrama. Dentro de esta muralla se situaría la almudaina o ciudadela y una pequeña mezquita.
La muralla del magerit musulmán se construyó con grandes bloques de brillante perdenal, tenía torres cuadradas y tres puertas de acceso: la de la Vega, Arco Santa María y la de La Sagra y varios portillos.
Hubo muchos intentos por conquistar Madrid, la primera vez fue en el 924 al mando del conde Fernán González, mas tarde, en 968 Ramiro II de león dejo bastante dañara la fortaleza y el califa Abderramán ordenar fortificar Madrid.
Un día de mayo de 1085, las tropas del rey Alfonso VI se acercan a Magerit. Al amanecer llegaron las tropas a la puerta de la vega, iban cautelosos para sorprender al enemigo, de repente uno de los soldados se separa del pelotón y comienza a trepar por la muralla hincando la daga por las juntas de la piedra. Subió tan ágilmente que todos empezaron a decir que parecía un gato. Cuando comenzó la lucha el hombre ya había subido arriba, corrió al torreón de la fortaleza y cambio la bandera mora por la enseña cristiana.
En memoria de esta hazaña, desde ese momento él y todos sus sucesores cambiarían el nombre por el de gato. Desde entonces a todos los nacidos en Madrid se le llaman “gatos”
(Foto de ArteHistoria)
La muralla del magerit musulmán se construyó con grandes bloques de brillante perdenal, tenía torres cuadradas y tres puertas de acceso: la de la Vega, Arco Santa María y la de La Sagra y varios portillos.
Hubo muchos intentos por conquistar Madrid, la primera vez fue en el 924 al mando del conde Fernán González, mas tarde, en 968 Ramiro II de león dejo bastante dañara la fortaleza y el califa Abderramán ordenar fortificar Madrid.
Un día de mayo de 1085, las tropas del rey Alfonso VI se acercan a Magerit. Al amanecer llegaron las tropas a la puerta de la vega, iban cautelosos para sorprender al enemigo, de repente uno de los soldados se separa del pelotón y comienza a trepar por la muralla hincando la daga por las juntas de la piedra. Subió tan ágilmente que todos empezaron a decir que parecía un gato. Cuando comenzó la lucha el hombre ya había subido arriba, corrió al torreón de la fortaleza y cambio la bandera mora por la enseña cristiana.
En memoria de esta hazaña, desde ese momento él y todos sus sucesores cambiarían el nombre por el de gato. Desde entonces a todos los nacidos en Madrid se le llaman “gatos”
(Foto de ArteHistoria)
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