martes, 24 de enero de 2017

Embalse de Almendra -

El embalse y la presa de Almendra (también conocidos como salto de Villarino) son una obra de ingeniería hidroeléctrica construida en el curso inferior del río Tormes. Está situada a 5 km de la localidad salmantina de Almendra y a 7 km de la zamorana población de Cibanal, en Castilla y León, España.
Constituye la presa más alta y uno de los embalses más extensos de España.
El tramo en el que se sitúa se conoce como los arribes del Tormes, una profunda depresión geográfica originada por la erosión milenaria del río.
Forma parte del sistema Saltos del Duero junto con las infraestructuras instaladas en Aldeadávila, Castro, Ricobayo, Saucelle y Villalcampo.


La presa
La presa de Almendra es la más alta de España, posee una altura de 202 m,2 es de tipo Bóveda y está construida a base de 2.188.000 m³ de hormigón.

(Wikipedia)

De la Gran Vía a la Sierra de Madrid

Guía Repsol pone a prueba nuestro ojo de halcón y nos propone subirnos a los edificios más altos de las ciudades para verlas como nunca antes. Con las azoteas a nuestros pies y las nubes en la punta de los dedos, descubrimos la vida urbana desde las alturas. Torres, faros y miradores. Estructuras creadas por el hombre para disfrutar de una perspectiva diferente sin necesidad de dejar de pisar tierra firme.

De la Gran Vía a la Sierra de Madrid
Cerca de la Ciudad Universitaria se encuentra el Faro de Moncloa. Esta torre, antigua instalación para la iluminación de la ciudad, se construyó en 1992, año en que Madrid fue designada Capital Europea de la Cultura. Desde el mirador, separado del suelo por 92 metros, se pueden ver algunos de los principales monumentos del centro de la urbe: el Palacio Real, la Catedral de la Almudena o el edificio de la Telefónica. Además, se puede consultar información de todos ellos.
La Puerta del Sol, la Casa de Campo, la Plaza de España y la Gran Vía forman parte de una postal inolvidable que se inmortaliza desde la novena planta del Faro.

(Guía Repsol)




La Cueva de las Calaveras - Benidoleig

La tradición cuenta  que un rey moro, Ali Moho, se ocultó junto a sus 150 mujeres, y las joyas de éstas, de la terrible espada de un Cid Campeador que no dejaba turbante con cabeza.
Encerrados pues en la cueva, Moho y su harén pudieron o bien suicidarse ante el sitio de los cristianos o bien fallecer de inanición a causa del aislamiento provocado por el desprendimiento de alguna galería. Al descubrirse la gruta se encontraron 150 calaveras formando un círculo y otras dos en una barca de un lago interior, lo que dio pie a esta historia.

(Leyendas de Alicante)

lunes, 23 de enero de 2017

Pinar de Lillo - León

El pinar de Lillo es el pinar autóctono mejor conservado de la cordillera Cantábrica, testigo único de las enormes formaciones de coniferas que ocuparon sectores más extensos en la cordillera. En este caso adjetivar de autóctono el bosque no es por agregar más atractivo natural al entorno, que realmente no lo necesita, o por emborrachar al lector con palabras sugerentes para aumentar el interés por el lugar. El pinar de Lillo es de verdad puro y natural.
El pino silvestre ocupa el primer lugar entre todas las coniferas europeas y en España es una especie forestal de primera línea. Pinares silvestres o de pino albar hay en la Serranía de Cuenca, en Pirineos, en Sierra Nevada y en el Sistema Central, entre otros, pero en todos ellos ha intervenido la mano del hombre repoblando con estos elegantes ejemplares de coniferas zonas deforestadas de nuestra geografía, convirtiéndose en algunos casos, como los nombrados, en especies fundamentales de la fisonomía vegetal y ecológica de aquellos lugares. En cambio, el pinar de Lillo es un bosque espontáneo que se ha creado a sí mismo, o mejor dicho y por extraño que parezca conociendo la trágica suerte que han corrido las masas forestales de todo el mundo, que no ha sufrido ninguna mutilación externa desde que aparecieron estos bellos bosques de coniferas en la cornisa cantábrica. El topónimo de este singular bosque también merece un comentario. Al menos para aclarar que lo de pinar no limita en absoluto el contenido de las especies de árboles que se encuentran en su interior. De hecho, entre los tiesos troncos de los pinos medran hayas, robles, abedules, tejos y otros árboles característicos de los valles y montañas de la geografía española. Una variada tropa de árboles singulares que aumentan, aún más, la ya encantadora presencia del pinar.
Un bosque milenario entre montañas de geografías eternas y maravillosas no pasa desapercibido, ni siquiera cuando se mira desde fuera subiendo por la carretera del puerto de Tarna. Su autenticidad está plasmada en la extraña textura del paisaje, a la vez cotidiana y primitiva, al mismo tiempo salvaje y domesticada. Es un bosque poseído por ese curioso halo que envuelve a las cosas primordiales y verdaderas, una aureola invisible y misteriosa que le hace poseedor del mayor de los encantos: la naturalidad.

(Juan José Alonso)

Puente de la Constitución de 1812 - Cádiz

El Puente de la Constitución de 1812, también conocido como Puente de la Pepa, es un puente atirantado que cruza la bahía de Cádiz hasta unir la ciudad con Puerto Real.
Tiene una longitud de cinco kilómetros, de los que 3.092 metros transcurren salvando el mar, con lo que es más largo que puentes como el Golden Gate de San Francisco. Su anchura es de 36,8 metros para albergar dos carriles por sentido para el tráfico viario y otros dos carriles reservados para el transporte público metropolitano.
Con una altura de 185 metros, que llega a alcanzar los 69 metros desde el tablero al agua, es el segundo puente marítimo de mayor gálibo vertical del mundo, después del de Verrazano Narrows de Nueva York y por delante del Golden Gate. Además, el puente -obra de Javier Manterola- tiene dos grandes torres de 187 metros la del mar y 181 metros la de tierra. El vano, en la zona más ancha, mide 540 metros.
 

(ABC - Viajar)

El Ecce-Homo y el diablo - Granada

Granada construía su hermosísima catedral en el correr del año 1539.
En torno a tan ingente obra se habían reunido en la ciudad un sinnúmero de artistas y artesanos de todas clases que trabajaban con alegría y afanosamente. La noticia de la empresa había llegado también a todos los rincones de España y muchos pobres artistas sin ocupación acudían allí, con el corazón lleno de ilusiones, esperando ver colmados sus anhelos y realizados los sueños que les bullían en la cabeza.
Y un día, parado delante de aquel enjambre humano, se hallaba un hombre embebido en su contemplación, sin decidirse a moverse de allí; su rostro estaba radiante y sus manos se movían como si ya trabajaran. Al fin, articuló unas palabras:
-¿Dónde está el maestro?
-¿Quién es...?

Nadie le contestaba ni le hacían caso alguno. Su aspecto, realmente, no infundía ningún respeto. ¡Si parecía un mendigo! Pero su insistencia era tremenda y sus voces llegaron a Diego de Siloé, que no era otro el maestro y director.
-¿Qué quieres, buen hombre?
-Trabajar aquí.
-No hay trabajo para más.
-Es necesario que trabaje... ¡Se lo ruego!
-Bueno..., trabajarás.
-Pero, dígame: ¿qué hago?
-¿No quieres trabajar? Pues... ¡haz lo que quieras! -¡Dígamelo! ¡Dígamelo! -Maestro, ¿quiere ver esto?

El trabajo era mucho y Siloé era reclamado por todas partes. Sin embargo, el hombre continuaba diciendo: -¿Qué hago?
Siloé, impaciente ya y harto, marchándose, dijo: -¡Diablo, qué pesado!
Habían pasado varios días. El maestro volvió a ver a aquel hombre. Ahora le enseñó su obra: un diablo. Pero tan espléndidamente tallado, que Siloé no pudo por menos que expresar su entusiasmo.
-¡Eres un verdadero artista!, y como tal te consideraré. ¿Cuál es tu nombre?
-Juan de Maeda, señor.
-Pues trabajarás conmigo aquí, y, además, esculpiré yo mismo por el otro lado esta piedra.

Siloé, en efecto, cumplió su palabra. Hizo una imagen del Eccehomo muy bella, que está colocada sobre la puerta llamada de los Colegios -por dar a la calle del Colegio Eclesiástico-, situada entre la sacristía y la capilla de Santa Ana, en la catedral. Por el otro lado puede verse claramente, aún hoy, la figura del diablo esculpida por Maeda y que le valió su colaboración en obra tan importante.

(Leyendas de España - Vicente García de Diego)

El basilisco

Hermanado con el mito griego, el basilisco nace del huevo que pone un gallo, en vez de una gallina. El gallo pondrá el huevo dentro del cuchu (forma asturiana de "estiércol") y con el calor de este será incubado hasta que eclosione y de él nazca el basilisco. 
Hay dos versiones diferentes de su aspecto: la 1ª, en la que aparece como una serpiente con cresta de gallo que puede alcanzar varios metros de longitud, y la 2ª, aún más terrible, en la que es un gallo que en vez de plumas traseras tiene una larga cola de serpiente. En esta segunda apariencia su cacareo resultaba tremendamente dañino para los oídos de cualquier animal o persona que lo escuchase, aunque su poder era tal que tanto en una forma como en otra, podía matar a cualquier ser que le mirase directamente a los ojos.

(Mitología Asturiana)