
De todo un poco. Leyendas, tradiciones e historias curiosas de todas las regiones de España. Unas son verdad y otras no tanto.
Selección
sábado, 15 de agosto de 2009
La hija de Alfonso el Magno

viernes, 17 de julio de 2009
El Señor de Piombino (Madrid)

Decía un informe del Embajador alemán que en cierta ocasión, un noble de ascendencia italiana y domiciliado en Madrid, fue a visitar a una mujer con la que sostenía relaciones. El noble era rico y mantenía totalmente a la mujer, por lo que ella, al escuchar en la puerta de su casa el ruido convenido de los nudillos de su señor, se violentó mucho... No es que se violentara por hallarse sin peinar o porque la casa no estaba arreglada, sino porque precisamente en aquellos momentos se encontraba allí, de visita, un caballero muy de su agrado, cuya presencia podía molestar al protector, apellidado, por cierto, Piombino.
Ni corta ni perezosa, la coqueta, que tenía tratos con el Demonio, sacó a su visitante al balcón y abrió la puerta al señor de Piombino, que entró algo amoscado por la tardanza en abrir, pero entusiasmado por la presencia de ella. Hacía calor en el interior de la casa, y el señor de Piombino se fue a abrir el balcón. « ¡No! », gritó la mujer, aterrada; pero el de Piombino, más amoscado aún, en lugar de obedecer abrió el balcón de par en par. Más rápida que el pensamiento, la mujer pidió ayuda al Demonio, su amigo particular, y el Demonio acudió a tiempo de convertir al visitante escondido en una naranja.
«¿Qué hace esta naranja aquí»?, preguntó el señor de Piombino, y es de suponer que ella respondiese que la naranja no hacía nada, y que la había puesto en el balcón por lo mucho que le gustaban las naranjas frías. Cuando el señor de Piombino abandonó la casa, se deshizo automáticamente el hechizo, y la naranja volvió a convertirse en un caballero. Pero el caballero, asustado por el poder de brujería de su amada, la denunció a la Inquisición, y ésta murió en la hoguera.
sábado, 13 de junio de 2009
Reloj de la Puerta del Sol (Madrid)

Protagonista, sin quererlo, de un acontecimiento extraño, fue el célebre reloj (que no es el actual), procedente de la antigua iglesia (y hospital de caridad) del Buen Suceso que ya estaba un tanto en desuso y que acabarían derribando
Se cuenta que cuando las tropas napoleónicas entraron en la ciudad de Madrid, un capitán de Dragones francés ocupó el edificio acompañado de un puñado de soldados, que lograron sobrevivir del furor popular en los primeros momentos del levantamiento madrileño. Sin embargo, al enterarse los madrileños, enfurecidos como estaban, rodearon la Casa de Correos, los militares lograron huir, pero del capitán francés nunca se supo hasta…
La leyenda dice que el mismísimo Lucifer le ayudó escondiéndole en el reloj.A fin de encontrarlo, se convocó a los especialistas relojeros de todo el país para que revisaran la maquinaria, encontrando… !!un ratón pequeñito!!, del que dieron en decir que era, obra de la transformación a que el diablo sometió a su amigo, el capitán, para liberarle.
(Datos y fotos de "Cajón desastres")
Macías, el Enamorado (Arjonilla)

Allá por los años del siglo XV, en la casa de don Enrique de Aragón, marqués de Villena y maestre de Calatrava, vivía el joven Macías, poeta y servidor del marqués. Tenía éste una hermosa hija llamada Estrella, cuya belleza había deslumbrado a Macías. Los dos jóvenes se amaban; pero nadie podía adivinar por sus semblantes el fuego que consumía sus corazones. Los únicos testigos de su amor eran las flores y los árboles del jardín. Se sentían los seres más felices del mundo; pero no olvidaban que el maestre tenía el orgullo de un monarca, y trataron de ocultar su dicha. Macías no era más que un paje. Él mismo se consideraba indigno de obtener la mano de Estrella; porque, aunque gozaba de la aureola de poeta, le faltaba la fama de guerrero.
El ansia de gloria se apoderó de él; se ejercitó en el manejo de las armas y acudió a los combates y a los torneos. El amor de Estrella le guiaba, y pronto se convirtió en un héroe. El maestre dejó de considerarle como a un paje y le nombró su doncel. Macías comenzó a concebir esperanzas; creía que ella ya no se deshonraría convirtiéndose en su esposa. Pero sus ilusiones eran engañosas; cuando más feliz se sentía, le sorprendió la desgracia.
Un día, después de haber salido victorioso de un torneo, se retiró a un bosque vecino, se quitó las armas y se sumió en sus pensamientos. Cuando más abstraído se encontraba, una mano se posó en su hombro. Era un mensajero de Jaén que le aconsejaba que olvidase sus amores. Estrella había sucumbido a la voluntad de su padre, y se había casado con el marqués de Porcuna.
El maestre nada sabía de los amores de su hija y admitió de nuevo a Macías en su palacio; pero el esposo de ella no debía de ignorarlos, porque esquivaba la presencia de Macías. como si le temiese. La felicidad de los enamorados se convirtió en una pena profunda. Días y noches enteros lloraron su desgracia y se repitieron sus juramentos de amor. El esposo, cobarde, descubrió el secreto de la culpabilidad de los dos amantes; pero, en vez de luchar cara a cara por su honor, reveló al maestre lo que ocurría. Entonces. éste, encolerizado, impuso aMacías un castigo más cruel que la muerte. Temiendo que atentase contra el marqués, le encerró en una torre baja del castillo. Como único consuelo en su dolor, le dejaron el laúd. y las endechas del enamorado, cantadas con voz potente, podían oírse aun desde el poblado. Las gentes sentían compasión por su desgracia y admiración por su arte, y acudían a escuchar sus canciones desde muchas leguas a la redonda. Su popularidad se extendió por toda la provincia y se conservó en la memoria de las generaciones posteriores. Canciones desgarradoras alternaban con violentos ataques de cólera, en los que maldecía a su amada por no haberse dado muerte antes de consentir entregarse a otro hombre.
A éstos se seguían momentos de desfallecimiento, en que se maldecía a sí mismo por haberla injuriado. En sus accesos de desesperación, llamaba con frecuencia a la muerte, y ésta llegó una noche, amparada por la traición. El marqués de Porcuna, rabioso por los celos, se ocultó una noche entre las sombras y clavó en el corazón de Macías una lanza arrojadiza. No hubo testigos del asesinato; pero todo el pueblo señaló al culpable, manchando su memoria para siempre. El de Porcuna se hizo tan impopular, que tuvo que abandonar el país.
La leyenda no nos cuenta qué fue de la bella Estrella. Macías fue sepultado en una pequeña ermita. En su sepultura se grabaron estas palabras: «Aquí yaceMacías el Enamorado».
Cuentan los habitantes de Arjonilla que no siempre está abandonada la tumba del poeta. Más de una vez han visto descender hasta la losa, a la luz de la luna, una figura resplandeciente. Unos creen que es la imagen del amor que vela por el amante. Otros, que se ha realizado su supremo deseo: Estrella no ha muerto para él, y sus almas se enlazan junto al sepulcro.
miércoles, 29 de abril de 2009
La Ventana de la Mora (Cuenca)

martes, 21 de abril de 2009
La caballada de Atienza

En la mañana del domingo de Pentecostés de 1162 los arrieros de Atienza, con el rey niño disfrazado de arriero entre ellos, abandonan la villa por la puerta de la Salida. Van a la ermita de la Virgen de la Estrella, patrona de Atienza, donde simulan una romería. La vigilancia de los sitiadores se relaja y así consiguen llevar al rey niño primero a Segovia y luego a Ávila. Duró la huida siete jornadas.
Desde entonces los miembros de la Cofradía de la Santísima Trinidad, heredera de la antigua cofradía de arrieros y popularmente conocida como “de la Caballada”, recuerdan el hecho a lomos de sus caballerías ataviados a la antigua usanza y al son de la dulzaina y el tamboril. Todos los domingos de Pentecostés desde la mañana temprano, cuando la comitiva atraviesa el pueblo camino de la ermita de la Estrella, hasta el atardecer, en que tendrán lugar las carreras entre ellos, los cofrades irán cumpliendo con la tradición escrupulosamente. Los hermanos siguen al pie de la letra unas ordenanzas que cuentan con siglos de antigüedad, no obstante las multas impuestas por el Prioste a los cofrades se hacen en forma de celemines de trigo, libras de cera o cuartillos de vino
martes, 17 de marzo de 2009
La roca del caballo (Cuenca)
