Si te apetece disfrutar de la cultura, las playas y la gastronomía de Ibiza y descansar unos días en familia, reserva ya aquí.
Estas canteras de piedra arenisca fueron utilizadas hace siglos para construir, entre otras cosas, las murallas de Dalt Vila. Los cortes en las paredes, muchos de ellos en forma diagonal, forman un paisaje inusual en la montaña. Muchas de estas oquedades han dado lugar a piscinas naturales, que se van llenando de agua salada con el ir y venir de las mareas, y que tienen diferentes profundidades.
Estos charcos de aguas transparentes, que cambian de color según el momento el día, invitan a un baño relajado y tranquilo o a explorar su fondo marino con una divertida sesión de snorkel.
El Mundo
No hay comentarios:
Publicar un comentario