lunes, 13 de mayo de 2019

Reial Acadèmia de Medicina - Barcelona

Durante milenios nos encomendamos a dioses y remedios para curarnos todos los males, pero con la Ilustración decidimos que ya era suficiente, que era necesario abrir a unos cuantos muertos y aprender cómo funcionaba el cuerpo. En el siglo XVIII estas disecciones se hacían en el anfiteatro anatómico de la Real Academia de Medicina, con los médicos sentados en unas gradas concéntricas y vertidos en la mesa de operaciones, donde se descuartizaban cadáveres frescos del Hospital de la Santa Creu. 
Durante décadas se formaron los cirujanos del ejército y ahora todo se mantiene sórdidamente intacto. Merece una visita: el mármol con el desagüe para las vísceras os helará la sangre. ¡Ahora incluso acoge conciertos de ópera!

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