viernes, 19 de octubre de 2018

Cristo de la Cepa Valladolid

El Santísimo Cristo de la Cepa es un crucifijo único, diferente a las tallas clásicas a las que estamos acostumbrados a ver en las iglesias o desfilando en procesión durante la Semana Santa. La historia de su misterio fue recogida por Casimiro González García-Valladolid en su obra “Valladolid, sus recuerdos y sus grandezas” publicada en 1900 y recogida posteriormente en la explicación que se encuentra en el panel explicativo del Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid.
El Cristo de la Cepa, imagen de alrededor de 20 centímetros,  toscamente labrado, sobresaliendo la cabeza por su gran tamaño, con un tronco de cepa natural que forma su cruz y con las raíces que son su cabellera y barba,  se conserva dentro de una urna de cristal.

Leyenda del Cristo de la cepa
La leyenda relaciona esta figura a principios del  siglo XV, en la época que los judíos poblaban en su mayoría la Península Ibérica, vivía en la ciudad de Toledo un judío que solía mofarse de los cristianos y su religión. Un día mientras este judío estaba podando sus viñas se encontró con una extraña figura en una cepa.  Esta imagen le recordó a un Jesucristo Crucificado; y al ser consciente de este hecho, reconoció sus pecados y se convirtió al cristianismo. Tal fue su conversión y su fe que el propio Cardenal Arzobispo de Toledo, Don Sancho Rojas, le dio el bautismo. Don Sancho Rojas fue trasladado a Valladolid,en concreto, a San Benito; y a cuyo monasterio regaló el “Santísimo Cristo de la Cepa”-nombre que él mismo otorgó a la figura-.
La fama del Cristo de la Cepa, con una antigüedad de aproximadamente quinientos años, la obtuvo cuando estuvo expuesto en una de las capillas del Convento de San Benito El Real, uno de los mayores productores de vino de la zona. En este monasterio se expedía al público vino elaborado en sus bodegas, resultado de la explotación de sus viñedos. El Cristo fue venerado por el gremio de vinateros que celebraban la fiesta de la Invención de la Cruz el tres de mayo, momento único para poder ver a la talla mostrada en público rodeada de velas y flores.
En el siglo  XVIII fue sacado, varias veces, en rogativas por la ciudad de Valladolid con la esperanza de poner remedio a las sequías, inundaciones o veranos muy secos, y así salvar las cosechas. De hecho, se le atribuye el milagro del fin de la sequía en 1714, como recoge Juan Agapito y Revilla en el artículo “Tradiciones de Valladolid”.  En 1835 el Cristo de la Cepa fue trasladado a la Catedral de Valladolid, su ubicación actual.
Este Cristo se puede visitar en el Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid, situado en el interior de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Este museo, inaugurado en 1965 por el Arzobispo de Valladolid, José García Goldáraz, cuenta con un inmenso conjunto de obras de arte de diferentes épocas, tanto en imaginería como retablos, orfebrería, pintura o escultura funeraria pétrea. En el museo se encuentran más de 450 piezas repartidas a lo largo de once capillas restauradas que pertenecieron históricamente a la zona funeraria de la Antigua Colegiata de Santa María.

(InfoValladolid)

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