miércoles, 17 de octubre de 2018

Molina de Aragón

Molina de Aragón, situada al nordeste de la provincia, es una ciudad con una gran riqueza monumental. Su camino por la Edad Media domina la vista general que derrama sobre la colina la muralla que rodea el burgo y se funde con el castillo. Al fondo, la Torre de Aragón vigila desde el cerro y hostiga la fortaleza recogida por la barbacana que se distingue desde lejos.
El paseo por sus calles nos imbuye de cruce de culturas y tiempos. Tan pronto nos introduce en el barrio judío de gran belleza medieval, como nos lleva a la morería al otro lado del río.Sobre el río cubre el paso el Puente Románico, símbolo de la villa, realizado en arenisca roja y formado por tres arcos; junto a las pilas, los tajamares que se distinguen a uno y otro lado.
Sus templos cristianos de distintos momentos del arte nos llevan desde la serena belleza del románico de Santa Clara, en la plaza que lleva su nombre, a Santa María la Mayor de San Gil, totalmente reconstruida después de un incendio ya en el siglo XX; pasando por el renacimiento reflejado en San Pedro, con su preciosa espadaña mudéjar o el neoclásico del Convento de San Francisco.
Como testigo de su esplendor los palacios más significativos claman en sus blasones e inscripciones los nombres de sus insignes habitantes: Casa del Obispado Díaz de la Guerra, Palacio de los Arias, Palacio de los Montesoro… y entre todos ellos destaca el Palacio de los Molina, La Subalterna, que presenta un gran arco de medio punto abovedado en la portada con los escudos de los Molina, de Castilla y de León.

(TCLM)

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