martes, 23 de junio de 2020

La Fuentona - Muriel


A menos de media legua al norte de Muriel de la Fuente, la limpísima y surgente laguna es el nacimiento, o nacedero, del río Abión que, después de regar y convertir en fértil huerta las vegas de la Tierra de El Burgo, cede sus aguas al río Ucero en la villa episcopal.
Torca o embudo de origen cárstico, que tiene comunicación con las corrientes subterráneas de las plataformas calcáreas de Calatañazor; sus aguas son tan cristalinas que parecen no tener sino un palmo o dos de hondo, aunque la realidad es que el manantial con una profundidad aproximada de unos cincuenta metros se prolonga en longitud varios cientos más hasta alcanzar el nivel del agua del río subterráneo con el que está conectada.
Las torcas y lagunas, que siempre han sido objeto de leyendas, se consideraron lugares propicios donde habitaban animales monstruosos, que solían acechar la orilla, siempre a la espera de algún viajero que se acercara a dar de beber a su caballo para abalanzarse sobre el pobre animal y tragárselo de un bocado. Otros seres fantásticos eran las ondinas, espíritus elementales del agua que con sus cantos y su belleza hacían perder la razón a algún joven incauto que se acercaba allí.

Soria ni te la imaginas

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