domingo, 24 de junio de 2018

Mirador del Salto del Enamorado - Puntalana

Otro observatorio que recomiendo sin dudar, y que también cuenta con su propia leyenda, aunque en este caso sea trágico romántica. El Mirador del Salto del Enamorado está en el barrio de San Bartolomé y desde aquí podrás contemplar un paisaje de costa que se extiende a los pies de los barrancos de Nogales y La Galga.
Es una buena pausa en una ruta en la que yo incluiría una visita a la Villa de San Andrés (Bien de Interés Cultural), al Cubo de La Galga y la Reserva de Los Tilos, entre otros atractivos. Esta atalaya también forma parte de la red de Miradores Astronómicos. (Carretera LP -1)

(Turiscurioseando)

Corga da Fecha - Orense

En el corazón del parque natural de Baixa Limia, en la Serra do Xurés, recientemente nombrado reserva de la biosfera, se encuentra un precioso e impresionante salto de agua formado por un regato ocasional que cuando junta sus aguas en temporada lluviosa forma este formidable paraje. Este es conocido por el nombre de A Corga da Fecha, por la cual descienden las aguas hasta el famoso río Caldo. Su nombre proviene de dos palabras gallegas, “corga” que representa a un curso fluvial formado por la unión de pequeños regatos que bajan por los montes, y “fecha” que no es más que una pequeña cantidad de agua, formando un regato. A veces se denomina al regato Corgo da Fecha, pero la diferencia es que esta última palabra se podría traducir literalmente como pozas.
Se puede llegar desde las baños de agua caliente que dan nombre al río y donde a escasos metros se localiza un moderno balneario. Donde se acaba el asfalto se adentra al valle del Río Caldo por una pista de tierra que discurre sobre lo que hace dos mil años fue una importante Vía de comunicación romana que unía Bracara con Astorga. Es la llamada Vía XVIII en el Itinerario de Antonino o más conocida como Vía Nova. Hoy en día se conserva muy poco de su pavimento pero sí los restos de unas termas romanas, llamadas Aquis Oríginis. Pasaremos al lado de este lugar en nuestro camino a la fervenza. La calzada actualmente es de unos dos metros de ancho hoy en día, a pesar de que antiguamente fuera de siete metros, lo suficiente para permitir holgadamente el paso a las legiones romanas que venían a conquistar y romanizar Gallaecia por el Valle del Limia y camino adelante avituallarse en el cercano campamento romano del Aquis Querquennis.
 A unos 800 m de donde inicia la el camino sin asfaltar, antes de cruzar el río, deberemos coger una pista que asciende a la izquierda, lo que nos conducirá al hermoso paraje. Tan sólo debemos guiarnos por la vista y el ruido que forma este vertiginoso salto de agua. Al llegar veremos la grandeza del sitio y nos dejaremos llevar por el hermoso sonido de las aguas al precipitarse entre las rocas. Subiremos lo que queramos, pues el lugar es maravilloso desde abajo hasta arriba. Además de los sorprendentes saltos de agua, el lugar es famoso por las fantásticas pozas que forma el río, donde es posible darse un resfrescante chapuzón en las cristalinas, pero frías aguas, del regato. Desde arriba, podremos admirar el conjunto del salto y las fantásticas panorámicas del Valle del Río Caldo y de la sierra de Santa Eufemia. El regato desciende prácticamente a 400 m desde una altitud de 800 y ello en apenas 1 km de recorrido. La única pena es que este espectáculo de agua sólo se puede disfrutar cuando el tiempo ha sido lluvioso y las aguas se puedan juntar para formar esta “corga”. De todas formas, el magnífico entorno natural y el importantísimo patrimonio histórico del lugar podrá ser disfrutado en cualquier época del año.
Si continuamos abajo el camino por el Río Caldo, pasaremos junto a un hermoso “peto de ánimas” de origen remoto, junto a hermosos molinos de agua e incluso hasta una fábrica de miliarios romanos, poco antes de la frontera.

(Galicia Máxica)

Playa de Mataleñas - Cantabria

Pocos sospecharían, si les transportaran con los ojos cerrados, que se hallan en Santander. Mataleñas se esconde en la agreste simplicidad de varios acantilados por cuyo derrumbadero se enhebran heléchos, tamarindos, plumeros, algún pino disperso. La bella configuración montañosa de Mataleñas y la fina arena dorada son lo más destacado de esta cala de Santander. Diversos miradores compensan a los que se niegan a cubrir los 157 escalones, ese duro peaje que criba a los bañistas (hubo hasta un proyecto de ascensor). Entre los atractivos que la definen figuran además su limpieza contrastada, la seguridad de un oleaje que rompe en el acantilado, convirtiéndose en una piscina en la pleamar. No hay jornada de playa que se precie sin la ración de rabas en el café bar El Faro.

Acceso: aparcar entre los cabos Menor y Mayor, junto al campo de golf. Es buena idea llegar por la senda costera que parte del Sardinero.

(El Viajero)

Playa de Los Alemanes - Tarifa

Se halla en un culo de saco accesible por Zahara de los Atunes y la vigila una torre almenara reconvertida en faro. 
Tal es la calidad de la arena que uno cae en el agotamiento al poco de pisarla. Sabían lo que se hacían los excombatientes de la II Guerra Mundial al elegirla. Ni deportes náuticos ni levante que importunen al bañista. Tampoco corrientes traicioneras.

(El País)

Calle de La Morería - Madrid

Comienza en la Plaza del Alamillo y sale al Campillo de las Vistillas. La dirección actual de la calle es muy irregular, como puede apreciarse fijando la imaginación en los puntos de entrada y salida.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1697.
Dice la tradición, y es verosímil, que después de la conquista de Madrid por los soldados de Alfonso VI, se señaló sitio a los moros para vivir dentro de la población, o quizás ellos mismos, de común acuerdo, irían agrupándose en barrio algo separado para tener más libertad de acción a fin de ayudarse mutuamente y dedicarse sin obstáculos a sus prácticas religiosas. Este barrio ha conservado hasta hace dieciséis o dieciocho años la estructura particular y propia que da carácter a las poblaciones de moros; por fortuna, la facilidad de comunicación, merced á la ce nstrucción del Viaducto, ha hecho demoler antiguas casuchas sin el menor vestigio de arte musulmán, dando lugar a construcciones modernas, que han logrado cambiar, aunque no por completo, el aspecto que, en tiempo no lejano, ofrecían aquellas calles.

(Carlos Cambronero)

sábado, 23 de junio de 2018

Laberinto del Parque de Tentegorra

Este laberinto cuenta con casi cinco kilómetros de recorrido y 5.200 m2 de superficie. Se encuentra en el Parque de Ocio Rafael de la Cerda en Tentegorra (cerca de Cartagena) y está compuesto por cipreses de dos metros de altura que tratarán de impedir que llegues a su mirador central. Una novedad es su interactividad, esto permite elegir el grado de dificultad gracias a la posibilidad de configurar distintas rutas.

(Idealista)

Mirador de la Amatista - Almería

Este mirador da la oportunidad de contemplar un bello paisaje costero: sierras que se adentran en un mar y un cielo azul intensos. Y es que Cabo de Gata-Níjar ostenta ser el primer parque marítimo-terrestre declarado en Andalucía.
Al fondo resalta el Pico de los Frailes, el más alto del parque con casi 500 metros, que curiosamente es el resto de un antiguo volcán. También es llamado Las Teticas o Hermanicas, al estar formado por dos picos casi gemelos. Muchos otros nombres peculiares salpican el territorio, fruto de los caprichosos relieves volcánicos y la imaginación de navegantes y lugareños.
En este árido paisaje subdesértico, de escasa lluvia, el palmital del primer plano contrasta con el oscuro sustrato volcánico. Gracias a la humedad del mar y las nieblas marinas, se mantiene junto con otras plantas como ,gornicabras, acebuches y lentiscos.
Además, la zona cuenta con abruptos acantilados de hasta 200 metros, playas vírgenes, salinas y arrecifes.

(Junta de Andalucía)