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viernes, 24 de agosto de 2018

Bolos maragatos - Astorga

El aislamiento del pueblo maragato ha propiciado la conservación intacta de sus más antiguas tradiciones, como el juego de los bolos, cuyas partidas suelen disputarse todos los domingos.
Los bolos maragatos llevan practicándose hace más de cinco siglos. No obstante, hasta hace algunos años nadie se había preocupado de unificar criterios respecto a las reglas del juego, ya que cada localidad de la Maragatería tiene, incluso actualmente, su
propia interpretación del ruego. Juan Carlos Pérez y Natividad Cordero lo han conseguido en su libro «El juego de bolos en Maragatería», donde afirman que su práctica se está extinguiendo y prevén su rápida desaparición para dentro de unos años.
El juego de bolos está basado en la habilidad, fuerza y destreza de los participantes, encuadrados en dos equipos de tres jugadores cada uno. A diferencia de los bolos modernos, los bolos maragatos precisan de una piedra, ligeramente levantada por su parte delantera, con muescas en donde se pegan con barro unos bolos cilindricos. Se disponen en tres filas de tres bolos y un «cuarto» o esfera ovoidal de base plana entre ellos.
Para lanzar tampoco se utiliza una pesada bola redonda, sino un ladrillo de encina con las puntas redondeadas. Los jugadores se colocan en unas losetas de postura que marcan la distancia respecto a la situación de los bolos. La separación mínima entre el jugador y los bolos es de cinco metros.
El juego consiste en lanzar el ladrillo tratando de acertar a los bolos que, por el impacto recibido, harán un nuevo recorrido en la zona de tanteo. Dependiendo de la situación de los bolos en esta zona, el jugador hará de cero a sesenta puntos.
Cada partida consta de ocho juegos. Si los dos equipos empatan a siete juegos, se pueden realizar dos más, siempre que los participantes así lo dispongan.

(Fiestas de España)

lunes, 18 de septiembre de 2017

El futbolín

El futbolín es un juego de mesa basado en el fútbol. Se juega sobre una mesa especial sobre la cual ejes transversales con palancas con forma de jugador son girados por los jugadores para golpear una pelota. En España existen dos tipos diferentes de juego, habiéndose creado paralelamente un tipo de fútbol de mesa diferente al inglés, con diferentes medidas. Mientras que en el fútbol de mesa internacional los jugadores tienen las piernas juntas, en España la mayoría son con las piernas separadas.
La idea fue del gallego Alejandro Finisterre, seudónimo de Alejandro Campos Ramírez, conocida gracias al relato difundido por él mismo, según el cual recordaba que, tras resultar herido durante uno de los bombardeos de Madrid durante la Guerra Civil Española, vio en el hospital que muchos niños heridos como él no podían, por ejemplo, jugar al fútbol. Entonces se le ocurrió la idea del futbolín, basándose en otros juegos de mesa. Alejandro confió a su amigo Francisco Javier Altuna, de oficio carpintero, la realización del primer futbolín siguiendo sus instrucciones. Aunque la invención se patentó en 1937, Finisterre tuvo que exiliarse a Francia a causa del triunfo franquista en la guerra, perdiendo los papeles de la patente en una tormenta, por lo que no hay forma de saber cómo era este diseño original ni su forma o medidas. Después de exiliarse en América del Sur, introdujo algunos cambios (como las barras de acero), y divulgó el juego por el continente.
El juego se expandió rápidamente por la Península Ibérica. Tanto es así, que en la década de los 60, cuando Alejandro Finisterre volvió a España, el juego se había extendido ampliamente, a pesar de que gran parte de esta divulgación se debiera al hecho de que los fabricantes valencianos asumieran el juego como nacional.

(Wikipedia)

domingo, 17 de mayo de 2015

El trinquete

El trinquete tiene algunos aspectos básicos comunes con los restantes frontones:
Una pared frontal, llamada frontis, que es a donde los jugadores deben devolver la pelota en cada jugada. Esta pared posee una chapa metálica a 80 cm de su base que delimita la altura mínima por encima de la cual hay que devolver la pelota al frontis. Una segunda chapa metálica, a 8,5 metros del suelo marca el límite superior de la zona de devolución. El frontis suele tener una altura algo superior a esta segunda chapa, unos 10 metros aproximadamente. La anchura suele estar también en torno a los 10 metros.
Una pared de rebote situada en paralelo al frontis a cierta distancia que delimita la longitud de la cancha. Este muro suele ser de una altura inferior, en torno a los 5 o 6 metros.
Una pared izquierda que une el frontis con la pared de rebote, donde es válido que la pelota golpee durante el partido. También es de una altura inferior al frontis, en torno a los 5 o 6 metros.
Sin embargo a partir de ahí los trinquetes tienen notables diferencias respecto a las restantes canchas de pelota vasca:
Existe una pared derecha que une el frontis y la pared de rebote cerrando totalmente la cancha (de ahí el nombre que suelen recibir los trinquetes de cancha cerrada), quedando delimitada por cuatro paredes. Es lícito que la pelota golpee en dicha pared durante el juego, igual que suele ocurrir con la pared izquierda. En la actualidad las paredes derechas suelen ser de materiales translúcidos para permitir el seguimiento de los partidos a los espectadores.
El frontis se une con la pared derecha por una colocación de un plano vertical inclinado (un chaflán), llamado fraile en España y tambor o tambur en Argentina y tambul en Uruguay, que también es totalmente válido para el juego y que tiene la característica de modificar la trayectoria de la pelota. El fraile se considera como parte del frontis, es decir si un jugador devuelve la pelota al fraile se considera válida.

sábado, 28 de junio de 2014

La Baraja española

La baraja española, es única en el mundo debido a la ausencia de reinas y a la riqueza de sus diseños.
Las figuras son de inspiración medieval y sus palos representan a los estamentos más importantes de la época: Los comerciantes (Oros), el clero (Copas), la nobleza (espadas) y los siervos (Bastos). Pueden ser de 40, 48 o de 50 naipes dependiendo del juego.
Fue adoptada en Nápoles durante el dominio de Aragón y ha evolucionado posteriormente más en España que en Italia, por lo que la baraja Napolitana es más parecida a la antigua baraja española.
En 1868, un impresor burgalés de origen francés, afincado en Vitoria, Heraclio Fournier, presentó su baraja litografiada, cuyo diseño fue premiado en la Exposición Universal de París. Pero el diseño definitivo de la "Baraja española" que ha llegado hasta hoy bajo diferentes "visiones" artísticas o rústicas es el que realizó Augusto Ríus para el propio Fournier.
En España se utilizan 3 estilos diferentes, el de Cádiz, el catalán y el castellano. Principalmente se ven los dos últimos ya que el estilo de Cádiz es más antiguo y es el que se utilizaba para las cartas destinadas a la exportación.
Los reyes se representan generalmente con hombres mayores y barbados. Sin embargo, los reyes de copas y de oros suelen parecer más jóvenes. Desde el siglo XVIII, los caballos de copas y oros suelen mirar hacia la izquierda, mientras que los de bastos y espadas lo hacen hacia la derecha.
En cuanto a la curiosa Sota, pese a su apariencia afeminada, en realidad se trata de un paje de pie y simboliza al criado o mensajero. Los colores de las calzas, inicialmente todas rojas, y de los sayos, así como la posición de sus piernas y la colocación del motivo del palo, varían según los palos y la inventiva de los autores del diseño.
Una de las innovaciones de la baraja española respecto a las de otros países fue la adopción de las pintas o discontinuidades en los lados inferior y superior del rectángulo que encierra los motivos de cada naipe. Estas pintas ya aparecen en barajas del siglo XVI para, según se cree, dificultar la visión de las cartas a los mirones, objetivo que posteriormente sería perfeccionado con la utilización de los índices. Efectivamente, ambos recursos hacen que el jugador no necesite extender las cartas que tiene en la mano para saber cuáles son, ya que con sólo separarlas un poco conoce a qué palo pertenecen y qué figura o carta numeral es cada una. El palo de oros no tiene pintas; el de copas tiene una; dos, el de espadas y tres, el de bastos. Es posible observar que con la adopción de las pintas los palos de la baraja se ordenan del modo siguiente: oros, copas, espadas y bastos.