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jueves, 30 de julio de 2020

Las necrópolis medievales de Las Iglesuelas-Valdihuertos

Las necrópolis medievales de Las Iglesuelas-Valdihuertos son un conjunto de necrópolis pertenecientes a la Edad Media ubicadas dentro del casco urbano de la villa segoviana de Cuéllar (Castilla y León). El paraje en el que se encuentran es conocido desde el siglo XVI como Las Iglesuelas, lo que corrobora la existencia de iglesias de pequeño tamaño en el entorno; se halla situado en el barrio de Valdihuertos, al norte de la población.
Fueron excavadas en tres fases: la primera campaña se realizó en 1995 y puso de manifiesto un cementerio medieval fechado en la primera mitad del siglo XIII en el que se exhumaron 59 sepulturas, en su mayoría excavadas en la tierra. En esta actuación no se hallaron enseres personales, ni tampoco se localizaron restos de una hipotética iglesia, en torno a la cual debía ubicarse el cementerio.
La segunda fase tuvo lugar entre 2002 y 2003 en un terreno cercano a la anterior, y en ella se sacaron a la luz decenas de sepulturas, algunos pendientes, alfileres y monedas. Una última fase se realizó en 2004, a raíz de los trabajos de urbanización de la zona. Se localizaron una serie de tumbas que fueron seccionadas por las máquinas excavadoras. Tras su investigación se determinó que la necrópolis contiene al menos 500 tumbas, de las cuales se excavaron 160, es decir, una tercera parte de la misma, que está situada cronológicamente entre los siglos XIII y XIV. Además, se encontraron los cimientos de una antigua iglesia de reducido tamaño fabricados en ladrillo, por lo que el templo debió formar parte del amplio conjunto de arquitectura mudéjar de Cuéllar, aunque no se tiene constancia documental del edificio; también aparecieron algunos enseres personales de poco valor.
Wikipedia  medievales de Las Iglesuelas-Valdihuertos son un conjunto de necrópolis pertenecientes a la Edad Media ubicadas dentro del casco urbano de la villa segoviana de Cuéllar (Castilla y León). El paraje en el que se encuentran es conocido desde el siglo XVI como Las Iglesuelas, lo que corrobora la existencia de iglesias de pequeño tamaño en el entorno; se halla situado en el barrio de Valdihuertos, al norte de la población.
Fueron excavadas en tres fases: la primera campaña se realizó en 1995 y puso de manifiesto un cementerio medieval fechado en la primera mitad del siglo XIII en el que se exhumaron 59 sepulturas, en su mayoría excavadas en la tierra. En esta actuación no se hallaron enseres personales, ni tampoco se localizaron restos de una hipotética iglesia, en torno a la cual debía ubicarse el cementerio.
La segunda fase tuvo lugar entre 2002 y 2003 en un terreno cercano a la anterior, y en ella se sacaron a la luz decenas de sepulturas, algunos pendientes, alfileres y monedas. Una última fase se realizó en 2004, a raíz de los trabajos de urbanización de la zona. Se localizaron una serie de tumbas que fueron seccionadas por las máquinas excavadoras. Tras su investigación se determinó que la necrópolis contiene al menos 500 tumbas, de las cuales se excavaron 160, es decir, una tercera parte de la misma, que está situada cronológicamente entre los siglos XIII y XIV. Además, se encontraron los cimientos de una antigua iglesia de reducido tamaño fabricados en ladrillo, por lo que el templo debió formar parte del amplio conjunto de arquitectura mudéjar de Cuéllar, aunque no se tiene constancia documental del edificio; también aparecieron algunos enseres personales de poco valor.

Wikipedia

martes, 16 de junio de 2020

Calderas del Río Cambrones - Segovia


Cerca de Madrid también encontramos rincones donde perderse y pegarse un chapuzón. Uno de ellos es este, dentro de la Sierra de Guadarrama, donde encontraremos diferentes remansos para bañarnos. 
Existen varias seguidas de distinto tamaño, pero desde este blog recomiendan las últimas las Calderas del Guindo, de Enmedio y la Negra.

La Información

lunes, 8 de junio de 2020

Sierra de Guadarrama


Una larguísima cadena montañosa, un tajo abrupto en la zona central de la Península. Combina la  vida de la alta montaña, los bosques de pinares, y los caminos trashumanantes que los hombres recorrían durante meses con el ganado. 
Es el último Parque Nacional incorporado a la lista, el 25 de junio de 2013. El espacio protegido comprende 33.960 hectáreas entre las provincias de Segovia y Madrid.

Fuente: Héctor Esteban Menéndez

martes, 24 de marzo de 2020

Hacendera de Torrecaballeros

Torrecaballeros ha celebrado el fin de semana la tradicional hacendera, una tarea común del municipio, para mantener su patrimonio natural, en este caso el entorno de la Cacera de San Medel, en el núcleo de Cabanillas. 
Se denominaba hacenderas a las tareas que tenían que hacer, normalmente las mujeres en el ámbito doméstico, pero también los hombres para tareas comunes del municipio. Es un término que proviene de la Edad Media, como parte de un tributo o prestación con trabajos comunitarios a favor del municipio, y con ese sentido se conserva aún en muchas localidades segovianas. Los vecinos del pueblo contribuyen así a las obras y mantenimiento de utilidad pública, como la reparación de caminos, presas, regueros, puentes, fuentes, molinos, etc.
En Torrecaballeros, los vecinos se reúnen cuatro o cinco veces al año para hacer la hacendera, en diferentes zonas del pueblo, para conservar su patrimonio y al mismo tiempo mantener una buena convivencia. El sábado, una veintena de personas se reunieron con sus propias herramientas para acometer la limpieza del entorno de la Cacera de San Medel, en el tramo más cercano al núcleo de Cabanillas, en el camino a Trescasas. También participó el alcalde de Torrecaballeros, Rubén García, quien explicó que se trata “de no perder la tradición”. “Además, luego compensa ver cómo discurre bien el agua por la cacera, tras limpiarla del fango y el cieno que se va acumulando”, señala. También se han podado árboles y se han limpiado de zarzas los caminos, reuniéndose después todos los participantes en una comida improvisada y compartida, y con la satisfacción de haber hecho un trabajo bueno para el pueblo.

El Adelantado de Segovia

Nota: Según el diccionario de la RAE una cacera es una zanja o canal por donde se conduce el agua para regar.

jueves, 12 de marzo de 2020

La enebra de Sigueruelo

Hoy vamos a hablar de otro árbol monumental, esos árboles que bien podrían llamarse catedrales vivas, y en está ocasión nos vamos a un pueblo a 53 kilómetros de Segovia a ver un árbol de dimensiones espectaculares cuya  especie de que todavía no habíamos visto cuando en otras ocasiones hemos hablado de árboles monumentales en este blog, vamos a hablar de la sabina de Sigueruelo (Segovia).
El árbol que nos ocupa, la sabina de Sigueruelo (Segovia) es uno de los 16 árboles que se incluyen en el en el Catálogo de Especímenes Vegetales de Singular Relevancia de Castilla y León con el código AS-SG-12, tratándose uno de los tres enebros que se encuentran en dicho catálogo y el de diámetro de mayor envergadura (aunque está criticado esté catálogo como se puede ver aquí aquí). Así mismo, la sabina de Sigueruelo (Segovia) está incluida en el libro “Árboles, leyendas vivas I. Guía del viajero” y que puede verse aquí.
El curioso nombre de La Enebra, que también recibe la Sabina de Sigueruelo,  es debido a la tradición extendida en la zona de Segovia de denominar a las sabinas con el nombre de enebros y a los ejemplares más grandes enebras. Este monumento vivo se encuentra en un extenso sabinar que desde antaño ha estado protegido y acotado, debido al uso del sabinar en forma de dehesa, favoreciendo de esta manera la producción de pasto para el ganado lanar y utilizándose de las sabinas las ramas (para proteger los muros de los huertos), la resina (que era aprovechada como incienso) y la madera (que era utilizada por su cualidad de imputrescible como vigas de las casas y aquellas madera de menos tamaño para combustible) (DOMÍNGUEZ, 2007).
Susana Dominguez, en su libro “Árboles, leyendas vivas I. Guía del viajero” (Puede verse aquí), cita una posible explicación del porqué de la supervivencia de esta sabina que transcribio “Por parte de los pastores del sabinar, se dice que hay sabinas dulces y amargas. Hasta algunos se atreven a asegurar cifras: una dulce de cada 100. Otros incluso afirman que dentro de la propia sabina las ramas de arriba son dulces y amargas las de abajo. Pero al ganado le gustan especialmente las dulces, por eso los pastores las buscan y valoran, fomentando su cuidado y protección. Quizá la Sabina de Sigueruelo deba su persistencia en el tiempo a estos animales quienes, a lo mejor, la consideraron el bocado más exquisito del valle” DOMÍNGUEZ (2007).
Sobre la sabina de Sigueruelo en cuestión, comentar que presenta, como se puede ver en las fotografías, un gran y  corpulento tronco en el que se pueden ver varios brazos adosados en una única base. Se desconoce si en origen es un único ejemplar o varios muy próximos que fundieron sus bases. Actualmente está cercada para protegerla.


lunes, 9 de marzo de 2020

Acebal de Prádena - Castellón

Está sencilla ruta de senderismo nos acerca al Acebal de Prádena, uno de los bosques de acebos más importantes de Europa.
La ruta comienza en el aparcamiento que se encuentra a las afueras de Prádena en el km 147,2 de la N-110. Aquí, un panel nos informa sobre los recursos de la zona.
Al salir del aparcamiento, se coge el primer desvío que sale hacia la izquierda. Este camino deja a la derecha el Área recreativa El Bardal, de la que veremos su vallado. Subimos siguiendo los carteles que señalizan la dirección de la Cañada Real Soriana Occidental. A lo largo del borde izquierdo del camino baja, desde la sierra, el Arroyo del Cuarto Perdido.

Punto 2 - El descansadero
El camino llega, en su punto más alto, a una zona de praderas más abierta, es el descansadero de la cañada. Un panel informativo nos habla de los usos de la cañada y ofrece datos sobre algunas especies de la zona. Atravesamos el descansadero por el camino, que continúa subiendo. Éste enlaza con otro que gira hacia la derecha, siguiendo un muro de piedra. De frente, en la falda de la sierra, se distingue el verde intenso de la acebeda.

Punto 3 - Arroyo del Cuarto perdido
Llegamos a una puerta metálica verde que es necesario atravesar. Una vez cruzada, se coge el camino de la derecha que va pegado a un muro de piedra. Aquí aparecen los primeros acebos dispersos. Un poco más adelante, nos encontramos un arroyo que debemos cruzar y que, dependiendo de la época del año, tendrá más o menos agua. Pasado el arroyo, el camino da un fuerte giro hacia la derecha, después del cual deberemos seguir un sendero poco marcado, que sigue paralelo a la sierra, en dirección sur.

Punto 4 - La Acebeda
Estamos en el Acebal de Prádena, nos internamos siguiendo el camino que lo atraviesa de principio a fin. A lo largo del mismo, se puede observar que las zonas más densas de acebos están intercaladas con otras adehesadas, en las que mendran viejos robles. Debemos estar atentos ya que aparecen ejemplares de aligustre y serbal de los cazadores.

Punto 5 - La Dehesa

A la salida de la acebeda, nos encontramos ante una bifurcación. Aquí, se toma el desvío de la derecha que inicia el descenso, en dirección oeste. En este punto tenemos la oportunidad de ver algo extraordinario; robles y enebros juntos. Unos 500 m, más abajo, es necesario cruzar una cancela que nos introduce en una finca ganadera. Estamos en el enebral, en el que llaman la atención los viejos árboles con gruesos troncos de corteza retorcida. Siguiendo siempre por el camino que baja, se llega a una segunda cancela por la que saldremos de la finca.

Punto 6 - Retorno a Prádena
Se continúa el descenso hasta que, a unos 750 m, cruza un camino bien marcado, el cual cogemos hacia la derecha. Un poco antes, nuestros pasos se encuentran de nuevo y por última vez con la cañada. Finalmente aparece una cancela que impide el paso al ganado y que atravesamos. Se llega así al camino que habíamos seguido al principio de la ruta, pero, en este caso, de bajada hacia el aparcamiento

Terra Nostrum

viernes, 21 de febrero de 2020

Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz. - Sebúlcor


Situado al final del cañón de las Hoces del Duratón, en el Cañón del Duratón, Sebúlcor, en la provincia de Segovia (Castilla y León), se localiza el convento de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz. Este edificio del siglo XIII, fundado por monjes franciscanos, se encuentra en un lugar excepcional, y sus ruinas están catalogadas como Bien de Interés Cultural, ya que en la actualidad solo queda en pie la fachada sur del monasterio.
Este lugar tan bello como evocador se sitúa en el Parque Natural de las Hoces del Duratón y podrás llegar a él sin problema, ya que se encuentra  convenientemente señalizado.

viernes, 10 de enero de 2020

Ayllón (Segovia)


La villa de Ayllón se encuentra en el extremo nordeste de la provincia de Segovia, asentada en las faldas de una rojiza colina y lindando con la provincia de Soria.
Al este se encuentra la Sierra a la que da nombre, la Sierra de Ayllón, coronada por el pico del Grado (1.613 m.) junto al cual pasa la carretera que une a esta Villa con la provincia de Guadalajara.
Ayllón está declarado Conjunto Histórico - Artístico de carácter nacional por Decreto 1.201/73, de 19 de mayo, y ha obtenido varios premios, entre ellos en 1973 el primer premio del Concurso de Embellecimiento de Pueblos y el accésit del Primer Premio Nacional en 1974.
La Villa de Ayllón, desde que fue reconquistada, vio en sus calles a numerosos reyes: Alfonso VI, Alfonso VII, Alfonso VIII, Fernando III, Fernando IV, Juan II y ya en 1929, la infanta doña Isabel.
Pueblos con encanto

domingo, 3 de noviembre de 2019

Senda de la Molinilla en las Hoces del Río Duratón


En el corazón del Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, junto al Puente de Villaseca, comienza este recorrido por la ribera del río Duratón. La senda transcurre aguas abajo, siguiendo el margen del río, por un bosque de ribera compuesto por sauces, chopos, alisos, álamos y olmos.
Lentamente se levantan grandes farallones rocosos a ambos lados del río, plagados de buitreras. En el recorrido podremos ver varias cuevas. Al inicio está la famosa Cueva de los Siete Altares. Aguas abajo iremos pasando por  la cueva del Cura, la cueva de la Parra, la del Santero y la de Cuarcimalo, utilizadas como refugios de ganado. El recorrido acaba en la presa de La Molinilla.
Condado de Castilla

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Secuoyas gigantes(Segovia)


Con sus 45 y 38,5m de altura respectivamente, el Rey y la Reina del jardín del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso son dos secuoyas gigantes (Sequoiadendron giganteum) que, desde la segunda mitad del siglo XIX, se han convertido en las estrellas protagonistas de este preciosísimo jardín. Podrían estar entre las más antiguas de Europa aunque su principal atractivo es el excepcional entorno en que se encuentran.

(El Mundo)

sábado, 30 de marzo de 2019

Parque Natural de las Hoces Del Río Duratón - Segovia

El Parque Natural de las Hoces del río Duratón está situado en el noreste de Segovia, aguas abajo de la villa de Sepúlveda. En esta zona, el río se ha encajado en un profundo cañón que, en algunos lugares, alcanza más de 100 metros de desnivel. Al interés y belleza del paisaje hay que añadir la gran riqueza arqueológica e histórica que encierra en su interior esta garganta.
En los altos farallones rocosos anidan parejas de buitres leonados, acompañadas de un buen número de alimoches, águilas reales y halcones peregrinos.
Los valores naturales de la zona están sazonados, como un valor añadido, tanto en el plano histórico como artístico, por la ermita románica de San Frutos, las cuevas con grabados de la Edad del Bronce y el conjunto arquitectónico de Sepúlveda.

Junta de Castilla y León

jueves, 28 de marzo de 2019

El Rey - La Granja de San Ildefonso

Antecesoras de la globalización, las secuoyas son unas casi recién llegadas a España. Proceden de América, donde son los árboles mas altos, alcanzan los 105 metros, y también los más longevos, rozan los 4.000 años de esperanza de vida. Un escocés llamado John D. Matthew trajo las primeras semillas de secuoyas gigantes a Europa en 1853. Procedían de la Sierra Nevada de California.
El ejemplar bautizado El Rey adorna la entrada del palacio de la Granja desde, por lo menos, 1867, cuando se cita por primera vez. No está solo, ya que existen bastantes secuoyas gigantes en el recinto. Por ejemplo, está su
consorte. La Reina, con una altura de solo 38,5 metros desde que un rayo fulminó parte de su copa en 1991. Los jardineros reales tuvieron el buen gusto de plantar ambas secuoyas cerca de otros árboles también nobles y singulares: los cedros del Líbano.
El Real Sitio de San Ildefonso se comunica con Segovia a través de la carretera CL-601. Autobuses públicos frecuentes cubren ese recorrido.
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Secuoya gigante (Sequoiadendron giganteum).
Jardín del palacio Real de La Granja de San Ildefonso. 40o 53' 53" N - 04° 00' 20" W.
Dimensiones: 1176 metros de perímetro del tronco; 46 metros de altura.

(La Vanguardia)

lunes, 20 de agosto de 2018

Chorro de Navafría - Segovia

La cascada tiene algo mas de 20 metros de altura y esta situada a mas de 1300 metros de altitud. Casi siempre trae agua, pero es justo en el deshielo cuando trae la mayor cantidad de agua, como es en el caso de estas fotografías tomadas a finales del mes de marzo.
El chorro nace en la vertiente norte de la sierra proveniente de un arroyo del mismo nombre y que surge de las entrañas del pico del Nevero, a mas de 2000 metros de altura.
Lo ideal es visitarla en primavera, justo en el deshielo, cuando mas agua lleva el arroyo del chorro.

(Viaja por libre)

miércoles, 18 de julio de 2018

Chorro Grande - Palazuelos de Eresma

El Chorro Grande es una cascada situada en la zona central de la sierra de Guadarrama (sierra perteneciente al sistema Central), concretamente en la vertiente noroeste de la sierra. Se ubica en el término municipal de Palazuelos de Eresma, en la provincia española de Segovia.
Esta es la cascada más alta de toda la sierra de Guadarrama. El salto está dividido en tres tramos, interrumpidos por pequeñas pozas, y juntos suman 80 metros de caída casi vertical. Se halla en una zona escarpada rodeada de un bosque de pino silvestre y a 1530 metros de altitud. Esta cascada pertenece al arroyo del Chorro, un afluente del río Eresma. A este salto de agua se llega por un camino que sale de La Granja y que asciende hacia el noreste durante 3 km.

(Wikipedia) 

sábado, 14 de julio de 2018

Parque Natural de las Hoces del Duratón

Viajamos hasta la provincia de Segovia para descubrir el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón. Tiene una extensión de 5..037 hectárreas que guardan no sólo un importante patrimonio natural, sino que también cultural, lo que lo convierte en un destino turístico
muy completo. No dejes de visitar la Ermita de San Frutos, el Monasterio de Nuestra Señora de la Hoz y la hermosa ciudad de Sepúlveda.

miércoles, 24 de enero de 2018

Fuente del baño de Diana

Al igual que en el caso de Versalles, el Palacio de La Granja cuenta con una gran cantidad de fuentes monumentales que dan a sus amplios jardines un toque señorial y que, en los meses de verano, aportan frescor al caluroso clima segoviano. 
El grupo escultórico está formado por un paño trasero con una hornacina cubierta de conchas de vieira en la cual se encuentra Acteón tocando la flauta. Más abajo, en las gradas de mármol, se encuentra, acompañada de un grupo de ninfas, Diana, diosa de la caza, quien según el mito convirtió a Acteón en un ciervo tras haber visto éste la desnudez de la diosa que se bañaba en un río. El duro castigo culminó cuando Diana envió a los propios perros de presa del atrevido mirón para que le dieran caza, como así hicieron desconociendo que, en realidad, se trataba de su propio dueño. 
El conjunto se completa con una serie de ninfas, perros, leones, ciervos y otros animales a quienes los perros dan caza. En los laterales del muro trasero se ubican una serie de piletas con forma de veneras cuyo tamaño se hace mayor a medida que bajan pisos de forma que se crean pequeñas cascadas que vierten sus desde la parte superior, coronada por leones y jarrones que expulsan agua, hasta el pilón inferior. 
Si tienes intención de verla en funcionamiento es interesante que compruebes el calendario y horarios que tienen, ya que no siempre están encendidas y/o con agua.

(Carlos de Iracheta)

domingo, 14 de enero de 2018

Plaza Mayor de Riaza

El atractivo principal de Riaza es su Plaza Mayor de forma redondeada, rodeada de típicas casas riazanas con soportales de piedra o madera, de un piso o dos, con cornisas de madera y balcones de forja. Algunas son solariegas del siglo XVIII y están adornadas con blasones.
Existe desnivel de terreno entre una zona y otra de la plaza, éste se encuentra salvado por unas gradas de piedra con barandillas de hierro forjado que las decora. Se utiliza como coso taurino y para celebrar las fiestas locales, conciertos, y concurso de recortes entre otros eventos.
El edificio del Ayuntamiento rompe la simetría de la plaza, es del siglo XVIII y tiene tres plantas y un balcón central a cuyos lados se encuentran los escudos de la Villa. Destaca la torre del reloj y el campanario de hierro forjado de 1895.

(Viajes y Rutas)

miércoles, 3 de enero de 2018

Plaza Mayor de Ayllón

Si hay algo que sorprende a la vista es sin duda la Plaza Mayor de Ayllón, una preciosa plaza castellana con soportales de madera y pintorescas fachadas, donde podemos encontrar una iglesia románica, el ayuntamiento y una postal que se quedará grabada en la memoria de los visitantes de Ayllón.
La plaza mayor de Ayllón es el centro neurálgico de la villa, el centro de la actividad diaria de los ayllonenses y lugar de recepción de turistas y viajeros, allí es donde se concentran la mayor parte de los restaurantes turísticos de la localidad, nuestra visita fue en pleno invierno, pero aun así había alguna que otra terraza al aire libre para tomar un refrigerio, en primavera-verano tiene que estar a rebosar de actividad, entrando desde el arco medieval de Ayllón lo primero que se ve al entrar en la plaza es a lo lejos la fachada de la iglesia románica de San Miguel y el ayuntamiento de la villa, justo en frente de estos dos edificios históricos una fuente de cuatro caños con una inscripción que reza 1892 y que emana agua fría y cristalina constantemente.
En la plaza mayor de Ayllón como en otras tantas plazas castellanas encontramos los típicos soportales para proteger de las inclemencias del invierno y del sol abrasador del verano, uno soportales con recios pilares de madera que soportan las pintorescas fachadas de los edificios de la plaza, algunos de ellos restaurantes, otros viviendas familiares, fue bonito caminar por esos soportales históricos, la de historias que se habrán acontecido allí mismo.
A la plaza mayor da la fachada del ayuntamiento de Ayllón, la única parte original que queda de un antiguo palacio del siglo XVI, el interior fue arrasado prácticamente por un incendio en 1945, en su fachada también se pueden distinguir los escudos de armas de los marqueses de Villena, justo en frente se encuentra la iglesia románica de San Miguel, una iglesia que fue levantada en el siglo XII de la que os hablaré más adelante, hoy en día no se realizan celebraciones religiosas en ella y ha quedado como centro de exposiciones y oficina de turismo de la villa en los meses de verano.
La verdad que la plaza mayor de Ayllón nos encantó, tiene una personalidad propia, con un patrimonio histórico muy rico y muy bien mantenido, la única pega es que por ella pueden circular y aparcar coches, eso estropea un poco la postal medieval que te encuentras nada más doblar esquina de la calle cronista Artigas que da a la plaza.

(Fogonazos) 

viernes, 22 de diciembre de 2017

La calle de la Muerte y de la Vida - Segovia

A los visitantes de la ciudad de Segovia les llama la atención el poético nombre de esta calle. Tiene su origen en el siguiente sucedido:
Era en los años turbios de las comunidades. De nuevo, como en los tristes tiempos de don Juan II, se luchaba de torre a torre, de casa a casa, hermanos contra hermanos. En Segovia permanecía leal al César don Diego de Cabrera, hermano del conde de Chinchón, y para poder defenderse del pueblo y de otros nobles comuneros, se retiró con sus fuerzas al Alcázar, en donde, fortificando también el glacis de la plaza, se debatía contra los enconados ataques de los comuneros. Día tras día, noche tras noche, se intentó el asalto; lanzábanse bravamente los mejores caballeros y peones, mas nada conseguían, y una creciente furia iba llenando los ánimos de todos, al ver que pasaba el tiempo y que los sitiados no se rendían ni por la fuerza ni por el hambre. Y nacían sospechas contra los que ocultamente simpatizaban con los leales al emperador.
Había entre los acusados de complicidad, un caballero, don Diego de Riofrío, que, sin embargo, era neutral. Un día mandó a un criado que con una yunta fuera a arar unas tierras que tenía cerca del Alcázar. Así lo hizo el criado, pero cuando los del Alcázar se dieron cuenta de ello, hicieron una salida, y rodeando al labrador, lo internaron a él y a sus bueyes, sin que la tardía intervención de los sitiadores pudiera hacer algo en contrario. Estalló por esta causa una furiosa indignación contra el amo del labrador, y corrió el rumor de que la orden de ir allá había sido una añagaza para mandar a aquél al Alcázar; unos clamaron porque fuese muerto de manera vil, pero otros decían que, siendo un caballero hasta entonces neutral, debía ser juzgado antes de colgársele. Tomada esta resolución, los comuneros marcharon a casa de don Diego y le prendieron, a pesar de sus protestas de inocencia. Pasaba la comitiva por la calle del Berrocal, cuando una vieja, asomándose a un ventanuco, injurió al caballero y dijo a los que lo conducían: «¡A la horca, llevadlo a la horca! Y si no tenéis soga, ahí tenéis ésta, que es bien fuerte». Y les arrojó un fuerte cordel. Y de nuevo crecieron las intenciones de colgarle frente al Alcázar, para que los sitiados vieran cómo se castigaba a quien los ayudaba; pero otros insistieron en llevarlo a la cárcel, y así se hizo.
Desde entonces aquella calle se llama de la Muerte y de la Vida. En casa de la vieja se pusieron unas figuras de mala mano talladas, que desde 1886 conserva el museo provincial.

(Vicente García de Diego)

jueves, 30 de noviembre de 2017

La sala del Cordón - Segovia

Con este nombre designa el pueblo de Segovia una de las salas del hermoso Alcázar, orgullo de la ciudad. Sobre el origen de tal designación corre la siguiente leyenda: Regía los destinos de España aquel rey de grandes luces en la ciencia y breves y desdichados sucesos en la política y gobernación del reino. Alfonso X el Sabio visitaba Segovia hacia los años 1260. El pueblo se hacía lenguas de la gran sabiduría de su señor, cosa que ya por entonces se había hecho proverbial. Por las calles soleadas, después de comer, solían reunirse grupos de vecinos que comentaban las nuevas venidas no se sabe cómo, o contaban historias relativas al rey, cuya presencia había conmovido a todos, chicos y grandes.
«Os digo que lo sé de buena tinta. Me lo ha dicho la Mari Pérez, que va a llevar las verduras al Alcázar. Ella lo oyó de labios de un paje», decía una vieja. «Mas no lo creo, tía -contestaba una robusta moza-; ¡tan gran blasfemia en labios de un rey tan piadoso!» Al oír la palabra «blasfemia», un fraile que por allí pasaba se detuvo y, dirigiéndose a las mujeres, les dijo: «¡Qué habláis vosotras de blasfemia! Callad las lenguas, y no habléis de esas cosas, si no queréis que os castigue Dios». «Pero, fray Antonio -contestó la más decidida, si vos también tenéis que saberlo. Se dice y asegura que nuestro señor y rey Alfonso es tan gran sabidor de las cosas del cielo y de la tierra, que ha dicho en varias ocasiones que si al hacer el mundo Dios le hubiese preguntado su parecer, él lo habría ordenado de muy otra manera.» «¡Válgame la Santa Virgen! ¿Es posible esto?-exclamó escandalizado el religioso-. No creo que ello sea cierto, pero voy a seguir el camino más derecho para enterarme.» Quedaron asombradas las buenas mujeres, y él se dirigió al Alcázar; y llegado allí pidió ser recibido en audiencia por el rey.
La fama de fray Antonio de Segovia era grande, y así, fue introducido sin demora hasta la estancia en donde el rey, con su astrolabio recién traído de Córdoba, estaba entretenido. «Dios os guarde, fray Antonio -le dijo—, ¿qué os trae por aquí?» «Señor -contestó el fraile-, una mala especie que corre por ahí os atribuye una terrible blasfemia contra el Altísimo.» Y a continuación le contó lo que había oído, suplicándole que si era cierto, se confesase de tan gran pecado.
El rey, que lo había oído, acariciando el astrolabio, exclamó, lleno de indignación: «¡Ah frailezuco!, ¿a tu señor te atreves? No sois vos quién para venir a exigirme cuentas de lo que he dicho ni lo que he dejado de decir. Yo sé del orden de los mundos, y tú apenas del rezo de tu breviario». Y con estas y otras indignadas imprecaciones lo despidió de su presencia. El pobre fraile salió muy entristecido.
Mas apenas se había alejado del Alcázar, cuando unos oscuros nubarrones cubrieron el cielo. Saltó un relámpago y se desencadenó una terrible tormenta. La lluvia batía feroz los tejados de las casas y las calles; las estrellas caían entre terribles estallidos, y nadie recordaba una tormenta tan espantosa. En el Alcázar estaba Alfonso en la cámara de su esposa, quien temerosa de Dios, rezaba. De pronto un rayo, que hendió como una gigantesca espada de fuego el techo del Alcázar, penetró en la cámara real, destrozando algunos muebles, mas dejando ilesas a las reales personas. Alfonso comprendió claramente que la tormenta y el rayo habían sido un castigo y un aviso de la divinidad, y envió, presuroso y arrepentido, a uno de sus criados a buscar al pobre fraile a quien tan duramente tratara unas horas antes. Y al presentarse fray Antonio, se echó a sus pies, pidiendo que le oyera en confesión. Entonces la tormenta se desvaneció, quedando limpio el cielo y tranquilos los segovianos.
Más tarde se restauró la estancia real, que había quedado ennegrecida, y como recuerdo del fraile, que era franciscano, se puso en torno de la bóveda el cordón de san Francisco, que quedó allí durante mucho tiempo.
Y tal es la razón por la que esa estancia recibió el nombre de sala del Cordón. Tal lo cuentan aún los segovianos.

(Vicente García de Diego)