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sábado, 7 de marzo de 2020

Mezquita-Catedral de Córdoba


Es el monumento más emblemático de Córdoba. Un lugar cargado de historia y belleza. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984, su condición de Mezquita-Catedral la hacen única en el mundo. A pesar de la austeridad que, hoy en día, nos muestra por fuera, en su interior una explosión de arte la convierten en uno de los lugares más bellos de nuestro país.
La Catedral de la Asunción de Nuestra Señora, es el nombre eclesiástico de la Catedral de Córdoba, o antigua Mezquita de Córdoba. Se comenzó a construir en el 786 en el lugar que ocupaba la basílica visigótica de San Vicente Mártir.
La mezquita fue objeto de ampliaciones durante el Emirato de Córdoba y el Califato de Córdoba. En 1238, tras la Reconquista, se llevó a cabo la reconversión de la mezquita en una catedral católica con la ordenación episcopal de su primer obispo. En 1523 se empezó la construcción de una basílicarenacentista de estilo plateresco en el centro del edificio musulmán.
La demolición de parte de la Mezquita para construir la catedral siempre fue motivo de controversia, el propio Carlos V, la primera vez que la visito, durante la construcción de la catedral, dijo: "Si llego a saber lo que estáis haciendo aquí, jamas habría autorizado esta construcción. Catedrales en España tenemos muchas, pero Mezquitas como esta, ninguna."
Sin embargo, es algo que no tiene vuelta atrás y gracias a lo cual, la Mezquita-Catedral es única en el mundo entero.

Sitios de España

jueves, 29 de agosto de 2019

Catedral de Huelva


Otro de los lugares imprescindibles que ver en Huelva es su Catedral de la Merced. A nosotros nos llamó la atención porque la vimos un poco 'moderna" y al informarnos  supimos que efectivamente esta catedral es sede del cabildo diocesano desde el año 1953.
En realidad la Catedral de la Merced fue levantada en 1605 pero como parte del convento de la Merced. Fue declarada Monumento Nacional en 1970.

martes, 29 de mayo de 2018

El siglo de las Catedrales

Sin saberlo, Fernando III inició las obras de la primera gran catedral gótica de España y una de las más elegantes del viejo continente. Hacía ochenta años (primer tercio del siglo xi) que el nuevo estilo había empezado a cambiar la imagen de los grandes templos románicos de Francia, Italia, Inglaterra, Alemania y llegaba a Castilla con retraso. El primer experimento gótico fue la catedral de Sens, a pocos kilómetros de la capital francesa. Las catedrales de Chartres, París, Canterbury y otras llevaban con los andamios colocados desde el siglo anterior mientras en el Reino de Castilla permanecían en pie los macizos y oscuros templos románicos. 
La luz, la elevación y sobre todo la expresividad de las formas eran las señas de identidad del nuevo arte europeo que entró en Aragón y Castilla a través del Camino de Santiago, ruta espiritual, económica y también cultural que impregnó de modernidad las cortes hispanas. El arco ojival, las bóvedas de crucería, los arbotantes, los contrafuertes, los ventanales, la girola marcaban la diferencia entre el románico y el gótico. Nuevos elementos y nuevas técnicas constructivas que pretendían elevar la altura de las naves hasta los cuarenta metros, iluminarlas de luz natural a través de amplios rosetones y ventanales tapados con ricas vidrieras donde se podía leer la doctrina de las sagradas escrituras, igual que en las esculturas que decoraban las portadas, arquivoltas, canecillos y capiteles, auténticas enciclopedias iconográficas y moralizantes. Todo lo contrario que el románico, que transmitía sus enseñanzas con coloristas frescos dibujados en los muros interiores de los templos. Eran dos conceptos diferentes. Por primera vez, el hombre europeo pudo controlar la luz solar y adaptarla a sus necesidades.
El peso de los altos muros góticos se transmitía por los arcos arbotantes a los contrafuertes exteriores que reforzaban el empuje lateral de los arcos y bóvedas de crucería. De esta manera se liberaba de peso los muros de las naves y las nuevas obras podían crecer hasta alturas inimaginables en aquel tiempo. Los encargados de realizar estos colosales edificios fueron los maestros de obras cuyas funciones eran un compendio de arquitectos, ingenieros, delineantes y constructores. Debían estar atentos a todo, a la elección del solar cuando no se levantaba sobre un templo anterior, a la búsqueda de los materiales (piedra, madera) en lugares cercanos a las ciudades (canteras, bosques, ríos), al diseño de la catedral, al desarrollo de los planos, a la coordinación de los grupos de trabajo (albañiles, carpinteros, canteros, herreros, vidrieros, artesanos), a la fabricación y desarrollo de los ingenios para la construcción del encargo y al presupuesto de la obra. Muchas funciones que cumplían a la perfección mientras el dinero llegara con puntualidad y los mecenas del proyecto -Corona, nobles, obispos, cabildos- siguieran adelante con la idea, los conocimientos constructivos se transmitían de padres a hijos y el maestro debía pasar un duro examen para conseguir su título y capacitacion profesional.
Las obras siempre empezaban por la cabecera con idea de levantar cuanto antes el altar y conseguir una rápida consagración de la catedral. Los trabajos duraban normalmente de dos a tres décadas pero la terminación del edificio podía prolongarse durante más de un siglo, casi siempre por las crisis económicas como podemos apreciar en varios templos que fueron rematados con una solitaria torre o campanario (Toledo, Oviedo) en lugar de las dos habituales. En apenas un siglo se construyeron en Francia cerca de ochenta catedrales y quinientos monasterios. Las primeras catedrales góticas levantadas en España fueron las de Cuenca y Ávila.

(Javier Leralta)