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martes, 1 de enero de 2019

Azabache de Asturias

Presentamos el trabajo de los artesanos azabacheros, que trabajan el escaso azabache de origen asturiano que aún queda, piezas realizadas hace algún tiempo y piezas nuevas con azabache encontrado recientemente en distintas obras en la zona de villaviciosa, hay que considerar que la última mina de azabache situada en Oles se encuentra cerrada, esperamos su próxima reapertura, garantizamos en todo momento el origen asturiano del azabache comercializado, en principio pocas piezas y de pequeño tamaño debido a la escasez en este momento de materia prima, esperamos poder ofrecer piezas mas grandes y mayor surtido en pocos meses. La calidad de nuestro azabache es el mejor del mercado.
Según la noticia de La Nueva España (abajo) puede abrir la primera mina en seis meses:
El azabache de la franja jurásica de Asturias -la que abarca el tramo de costa que va desde Colunga a Gijón- está considerado como el mejor del mundo junto al británico de Whitby, que está ya prácticamente agotado. En mayo de 2009, la empresa concesionaria de los derechos de la mina de Oles halló durante los trabajos de sondeo una capa de azabache a 18 metros de la superficie.
Dos meses después, en julio del pasado año, solicitaron a Industria el cambio del permiso de investigación del que disponían por el de explotación para comenzar a extraer y comercializar el lignito.
La de Oles será la primera explotación minera que se abre en la localidad maliaya desde 1923 cuando cerró la última. Precisamente, en ella trabajó el padre de Tomás Noval, conocido como el último azabachero y que falleció en septiembre de 2008.
Esta mina será también la única de Europa Occidental, ya que actualmente el lignito se extrae en Asia y también en Turquía. No obstante, según afirman los expertos, esos fósiles no tiene la misma calidad que la del asturiano.

(Artesanía de Asturias)

miércoles, 15 de octubre de 2008

Las joyas doblemente negras (León)


Corre el siglo XIV de gran prosperidad para la ciudad de León, y entre los muchos oficios que se practicaban en la ciudad había uno que destacaba por la gran calidad de sus trabajos; ese era el gremio de los azabacheros, quienes se agrupaban en torno a la actual calle de Azabachería de León. Los azabacheros eran los maestros joyeros encargados de trabajar principalmente el azabache y otras piedras preciosas.
El azabache es una variedad de lignito, dura, compacta, de color negro y susceptible de pulimento, que se emplea como adorno en collares, pendientes, etc. y para hacer esculturas.
Por aquel entonces había un reputado azabachero conocido con el nombre de Gastón (de origen francés) que conseguía unos trabajos excelentes con este mineral. Una mañana recibe la visita de Don Diego de Velasco el cual le encarga un trabajo para Doña Beatriz Ponce, que era su dama. Le encarga hacer una joya que haga las delicias de esta dama.
Unos días más tarde recibe la visita de Don Pedro, Conde de Pernía, el cual le viene a encargar otra joya exquisita para su noble dama y amante Doña Constanza Enríquez. El joyero, presto, se pone a trabajar para elaborar los encargos hechos con todo su esmero. Una vez realizadas y terminadas casi al mismo tiempo, manda a su criada y ama de llaves Librada con el encargo de entregar sendas joyas. No se sabe bien, si por error o por pura maldad, la criada, Librada, comete el error de intercambiar los encargos, dando las joyas equivocadas a tales damas.
Esto provoca un terrible enfado de las señoras y se torna un oscuro horizonte sobre los caballeros que han hecho los encargos. Al ser una cuestión de honor, tales caballeros se encuentran al pie de la calle Matasiete (calle El Escudero) y se enfrentan en armas. En tal encuentro, muere Don Pedro, Conde de Pernía.
Librada, es apresada y aunque liberada del castigo de sangre (por ello se la conoce como la Sin Sangre) es encarcelada. Mientras su señor, Gastón, tiene que huir para evitar las posibles represalias de Don Diego de Velasco, y se dice que huyó a su país, Francia.
Las joyas, doblemente negras por el color del azabache y del luto, dicen que fueron a parar al tesoro sacro de la Real Colegiata de San Isidoro.