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domingo, 1 de septiembre de 2019

Teatro Principal de Zaragoza

La afición de los zaragozano por el teatro se manifiesta desde el nacimiento de la ciudad. Desde el Teatro Romano, construido en el siglo I y cuyos restos se encuentran en la calle Verónica, los teatros han formado parte de la vida cotidiana de la capital del Ebro.
El Teatro Principal fue construido en su ubicación actual por el arquitecto Agustín Sanz e inaugurado el 25 de agosto de 1799.
Durante los siglos XIX y XX se convirtió en un lugar privilegiado en el que se dieron cita las más importantes compañías de teatro, ópera y ballet del momento. Desde su fundación, los nombres más prestigiosos de la escena mundial han dejado su huella en el primer coliseo de la ciudad. El Teatro Principal tuvo que acomodarse a los nuevos tiempos y vivió importantes reformas, como las realizadas por José Yarza, en 1858; Ricardo Magdalena, en 1870 y Regino Borobio, en 1940.
Dirección: Calle del Coso, 57

Zaragoza Guía

miércoles, 29 de mayo de 2019

Teatro Arriaga Bilbao


Es un edificio neobarroco de últimos del siglo XIX obra del arquitecto Rucoba que desde su construcción su fin fue ser el Teatro de la villa. Actualmente es el teatro por excelencia de Bilbao debido a su majestuosidad. Todas las grandes compañías de teatro están encantadas de actuar en este teatro y solo tienen para el mismo halagos.
Debe su nombre al famoso músico bilbaíno Juan Crisóstomo de Arriaga.
A lo largo de los años ha tenido diferentes ampliaciones y restauraciones.
Además está maravillosamente ubicado ya que se encuentra en el Arenal, en la misma entrada al Casco Viejo y suele ser lugar de referencia a la hora de ubicarse.

Wikipedia

viernes, 13 de octubre de 2017

Los precios de la claque

Andrés Avelino Artís "Sempronio", relata en uno de sus libros, "Quan Barcelona portava barret", las tarifas de la claque en algún teatro. Antonio Gil y Corraliza, jefe de la claque del Liceo barcelonés, procedente del Teatro Real de Madrid, tenía la siguiente tarifa:
«Aplausos corrientes al final de cada acto, 10 pesetas. 
Por gritar "Tú solo" al final del segundo acto, 125 pesetas. 
Por cada subida de telón, 20 pesetas. 
Por cada "Chist" reclamando silencio, 15 pesetas. 
Por un "Admirable", 50 pesetas. 
Y así sucesivamente.»

(Carlos Fisas)



jueves, 14 de septiembre de 2017

Teatro de la calle de la Sartén - Madrid

Este era el más antiguo teatro de los calificados de segundo orden, pues aparece ya funcionando al ocurrir el nacimiento de Isabel II. Actuaba aquí una compañía, cuyo primordial objeto era dar funciones en los Sitios Reales, Aranjuez y La Granja, durante la estancia en ellos de los Reyes en primavera y verano, y aprovechaba el invierno para trabajar en Madrid y Toledo. Estaba formada por gente joven y actores de poco cartel. Allí figuraban Ángel López, Antonio Pallardo, M. Escobar y Antonio Arguelles; María Chiquero, Josefa Galindo, María Alvarez y Josefa Palma, característica, parienta indudablemente de otra Josefa Palma que debutó en aquel teatro en 1835 y que, casada con Florencio Romea, trabajó en el Príncipe con gran aceptación: era una actriz de arrogante presencia, muy estudiosa, y que gozaba de simpatías generales entre el público.
En la Sartén no se estrenaba: hacían las comedias que habían tenido aceptación durante el año anterior en el Príncipe o en la Cruz, y cubrían claros con las obras del siglo XVII, mostrando cierta predilección por Tirso de Molina. 
Este teatrito fue el último en que se cantaron tonadillas casi a diario: La vuelta del arriero, Los hidalgos de Medellín, El Trípili, El torero y la maja, La vieja burlada, La venida del soldado, y tantas otras que forman la rica colección que guarda cuidadosamente la Biblioteca Municipal de Madrid.

(Carlos Cambronero)

martes, 30 de agosto de 2016

La Blanca Doble y la censura

Que Celia Gámez fué la reina de la revista musical es un hecho difícil de discutir. Por éso su vida privada era la comidilla de todo el país.
Después de la muerte en poco menos de un año de sus padres o de la boda con un odontólogo guipuzcoano un año después, en 1944. Al altar la llevó un peculiar padrino, el general Millán Astray, que le brindó su brazo bueno.
La revista fue un espectáculo que dio mucho trabajo a los censores. A los civiles, que no paraban de medir la largura de las prendas de las vicetiples, la extensión de carne que dejaban ver sus escotes, y la procacidad de sus contoneos. Y, sobre todo, a los religiosos, que emprendieron su particular cruzada moral contra un género que entusiasmaba al público. En su particular desvario moral, el obispo de Sevilla, el cardenal Segura, tras excomulgar a los bailarines de su diócesis sevillana, hizo lo propio con los aficionados a la revista y amenazó de excomunión a quienes fueran a ver la representación de La blanca doble. También se unió a la cruzada el obispo de Las Palmas, Antonio Pildain, que hizo lo indecible para que el gobernador prohibiese la representación en la isla. Como eso fue imposible ya que la obra estaba autorizada por la censura, el obispo expresó su desacuerdo enviando a las taquillas del teatro a algunos mujeres de negro, tocadas de mantilla, con el rosario en la mano: cada vez que alguien se acercaba a comprar la entrada, rezaban un Padrenuestro por el alma del pecador que se iba a condenar.

lunes, 23 de marzo de 2015

Mariana Pineda - Inspiradora de dramas y canciones

Nacida en el seno de una familia noble de Granada, su padre, Mariano Pineda Ramírez, era capitán de navío de la Armada. Huérfana desde los quince meses de edad, quedó bajo la custodia de su tío paterno, José Pineda, y contrajo matrimonio a los quince años con Manuel de Peralta y Valle, liberal perteneciente a la logia masónica y próximo al círculo constitucionalista del conde de Teba.
Al fallecer su marido en 1822, continuó frecuentando los ambientes liberales en el contexto de la Década Ominosa (1823-1833) que siguió al Trienio Liberal (1820-1823) tras la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis.
La implicación de Mariana Pineda en un complot constitucionalista, descubierto en 1826, y en el que actuaba como intermediaria entre los liberales granadinos y los exiliados de Gibraltar, levantó las sospechas del alcalde de la ciudad, Ramón de Pedrosa y Andrade. Éste, que ejercía además el cargo de subdelegado principal de policía, había sido comisionado en Andalucía oriental por el ministro de Justicia, Tadeo Calomarde, para reprimir cualquier intento de alzamiento en favor de la Constitución de 1812. Detenida por las autoridades, Mariana Pineda fue sometida a juicio y posteriormente absuelta al alegar ignorancia del contenido de las cartas y otros documentos hallados en su domicilio.
Sin embargo, cuando en 1828 preparó con éxito la fuga de su primo Fernández Álvarez de Sotomayor, comandante del Ejército que había sido condenado a muerte por su implicación en el levantamiento de Riego (1820), Mariana Pineda fue detenida bajo el pretexto de haber bordado una bandera morada con la inscripción «Ley, Libertad, Igualdad», que había de servir de enseña para un proyecto revolucionario.
Al negarse Pineda a delatar a sus cómplices, Pedrosa, miembro de la Chancillería de Granada, y según la leyenda, secretamente enamorado de ella, decretó su ingreso en prisión. En medio de las protestas de la población, fue juzgada y condenada a morir a garrote vil. La sentencia se ejecutó en el Campo del Triunfo de Granada, mientras la bandera que había bordado era quemada.
Mariana Pineda se convirtió pronto en heroína y mártir de la causa liberal.