La azafea (denominado también como al-safîha) es un instrumento de observación astronómica además de un computador analógico útil para la resolución de problemas de astronomía esférica y astrología. La azafea permite el cómputo y observación astronómica en cualquier latitud terrestre (instrumento universal). Azarquiel, astrónomo andalusí que vivió en la ciudad de Toledo (España) en el siglo XI, inventó, construyó y escribió sobre la al-Safiha al-Zarqaliya (Azafea zarqueliana) un tratado sobre el astrolabio universal. Este tratado hizo que el rey Alfonso X el Sabio hiciera incluir una traducción al romance en el libro de la azafea incluido en su Libro del Saber de la Astronomía de 1276. La azafea es uno de los inventos desarrollados por la ciencia andalusí que contribuyó no solo a la astronomía sino también a la orientación y navegación de la época.
Características
Mientras que el astrolabio es diseñado para observaciones y cómputos desde una latitud específica, la azafea permite hacer estas observaciones en cualquier latitud terrestre —de ahí la denominación de instrumento universal—. El mismo Azarquiel creó dos variedades distintas de este instrumento astronómico, la denominada ma‘müniyya —denominada de esta forma por haberla dedicado al rey al-Mamun de Toledo— y la abba-diyya ofrecida a al-Mutamid ben Abbad de Sevilla. Este instrumento permitía calcular la relación entre horas temporarias y horas iguales (denominadas también equinociales), la altura del sol sobre el horizonte, la posición del sol en las casas astrológicas (declinación solar), la latitud geográfica del lugar de observación —lo que le convertía en un instrumento útil para la orientación y navegación—, la ascensión recta de un astro y la longitud del arco diurno de un día dado.
El instrumento es básicamente una proyección estereográfica sobre los coluros de los solsticios, en contraposición con la proyección estereográfica polar del astrolabio sobre el plano del horizonte. El centro de proyección empleado en esta proyección es el punto vernal. Este tipo de proyección fue muy novedosa en la época. Sobre el pivote central del instrumento gira una alidada con una escala graduada (regula) con dos pínulas para alinear en un punto de mira el sol o cualquier astro y poder de esta forma trasladar el ángulo a las escalas de la azafea, la brachiolus que es un cursor empleado en los astrolabios universales. Entre las escalas empleadas para el cómputo astronómico se encontraban: la umbra recta y versa (cálculo de tangentes).
Historia del instrumento
Existe un manuscrito en la Real Biblioteca de San Lorenzo de El Escorial que describe la azafea en 100 capítulos repartidos en 82 folios. También se encuentra descrita en un manuscrito de la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid. El médico y astrónomo Jacob Ben Machir ibn Tibbon (Profatius judeus) la tradujo al idioma hebreo, y Bernardo el Arábigo contribuyó a la revisión de la obra alfonsina de Azarquiel al verterla al latín en 1278. Esta edición latina circuló por Europa y permitió que el astrónomo alemán Regiomontano publicara en el siglo XV una lista de los problemas astronómicos resueltos mediante la azafea. Entre los escritores y comentaristas de este instrumento se encuentra Yehudá ben Mosé ben Cohén. El uso de este astrolabio puede haber influido posteriormente en otros diseñadores de instrumentos astronómicos como el español Juan de Rojas y Sarmiento, que en el siglo XVI elaboró numerosos estudios sobre el uso de las proyecciones ortográficas en los astrolabios. La idea de hacer un astrolabio universal similar fue desarrollada igualmente en el siglo XVI por el astrónomo alemán Gemma Frisius en lo que denominó astrolabio católico. Ya en el siglo XX Roser Puig y Millás Vallicrosa hicieron numerosos estudios y traducciones de los diversos manuscritos y bibliografía existente sobre este instrumento.
(Wikipedia)
De todo un poco. Leyendas, tradiciones e historias curiosas de todas las regiones de España. Unas son verdad y otras no tanto.
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lunes, 21 de noviembre de 2016
lunes, 27 de julio de 2015
La trashumancia
Trashumancia en España es el traslado o 'paso' del ganado por sus pastores desde las dehesas de verano a las de invierno, y viceversa. Provocada por las fuertes diferencias estacionales de la península ibérica, la trashumancia ha tejido un extenso sistema de comunicaciones de vías pecuarias que al inicio del siglo XXI todavía subsiste a lo largo de 125.000 kilómetros y más de 400.000 hectáreas, entre cañadas, cordeles, veredas y coladas.
Orígenes de la trashumancia en la Península
Las zonas meridionales de la Península Ibérica, en especial lo que luego sería Extremadura, fueron desde el inicio de la historia destino de los ganados trashumantes que huían de los rigurosos inviernos en los montes leoneses y en las comarcas frías de Castilla y León. Los primeros pobladores de estas tierras fueron pueblos celtas de pastores como los lusitanos y los vetones.
En la Hispania romana
Con la romanización de la Península Ibérica, se impuso el concepto de propiedad del terreno de los colonizadores. En aquel periodo ya existía una ruta de trashumancia en el oeste peninsular, que marcada por una calzada se convirtió en la Vía de la Plata. Reflejo de su importancia estatal puede considerarse el hecho de que figure el nombre del emperador Augusto en las dos ciudades a cada extremo de la calzada: Augusta Emerita (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga).
Apogeo de la trashumancia
Durante la Edad Media, la ganadería fue la actividad económica predominante. En zona de guerra la agricultura es difícil que prospere, mientras que los ganados se pueden sacar del área en conflicto con mayor facilidad. Por su importancia económica, el rey Alfonso X el Sabio creó en 1273 "El Honrado Concejo de la Mesta", donde se fijan los privilegios e intereses de los ganaderos sobre los agricultores. Privilegio que a la larga produciría los consiguientes trastornos ecológicos y una visceral antipatía entre ambos sectores de la economía española.
Eje difusor de la cultura pastoril
El paso y permanencia temporal de pastores sirvió de eje difusor de la "cultura pastoril" en España, produciendo una síntesis con la mezcla de distintos modos de vida y conocimientos durante unos meses.
Se establece así una cultura con rasgos comunes entre diferentes áreas que quedará reflejada en distintas manifestaciones: culinarias (calderetas, migas), artesanales (decoración en utensilios y enseres), arquitectónicas (apriscos, chozos, corrales), musicales (en coplas y cantares), además de las específicas en el manejo de animales.
La influencia cultural de la trashumancia trasciende a todos los niveles de la sociedad, ejemplo de ello es el palacio de los Ríos y Salcedo en la ciudad castellana de Soria, mandado construir en 1549 por Alfonso de Ríos y Salcedo, noble cuya actividad económica principal fue la ganadería trashumante. El estilo arquitectónico de este edificio está claramente influenciado por los palacios renacentistas cacereños, destino invernal de sus rebaños trashumantes.
Decadencia
Terminada la Reconquista, la sociedad sedentaria se hizo fuerte y la trashumancia fue perdiendo empuje. Su importancia económica fue disminuyendo frente a la agricultura. La Mesta, símbolo de la edad dorada de la trashumancia, fue abolida en 1836.
A partir de mediados del siglo XIX con la introducción en España del ferrocarril, la trashumancia se realizó en trenes de mercancía, perdiendo de modo drástico todo el valor cultural y su perfil romántico. Más tarde, el tren fue sustituido a su vez por el transporte por carretera en camiones ganaderos. A pesar de ello, todavía en los años 1950, un importante sector de la economía ovina, en especial el de merinos continuaba realizándose a pie.
Como en todo capítulo de peso histórico, la trashumancia, a medida que desaparece como fenómeno ganadero y económico, despierta el creciente estudio por etnógrafos en el campo de la etnología. Las localidades de Malpartida de Cáceres (Cáceres), Oncala (Soria) y Guadalaviar (Teruel) han creado museos dedicados a la trashumancia.
En el inicio del siglo XXI, el extenso sistema de comunicaciones de 125.000 km de cañadas ha sido reciclado en rutas de senderismo, y eventualmente usado todavía por los últimos pastores trashumantes.
Orígenes de la trashumancia en la Península
Las zonas meridionales de la Península Ibérica, en especial lo que luego sería Extremadura, fueron desde el inicio de la historia destino de los ganados trashumantes que huían de los rigurosos inviernos en los montes leoneses y en las comarcas frías de Castilla y León. Los primeros pobladores de estas tierras fueron pueblos celtas de pastores como los lusitanos y los vetones.
En la Hispania romana
Con la romanización de la Península Ibérica, se impuso el concepto de propiedad del terreno de los colonizadores. En aquel periodo ya existía una ruta de trashumancia en el oeste peninsular, que marcada por una calzada se convirtió en la Vía de la Plata. Reflejo de su importancia estatal puede considerarse el hecho de que figure el nombre del emperador Augusto en las dos ciudades a cada extremo de la calzada: Augusta Emerita (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga).
Apogeo de la trashumancia
Durante la Edad Media, la ganadería fue la actividad económica predominante. En zona de guerra la agricultura es difícil que prospere, mientras que los ganados se pueden sacar del área en conflicto con mayor facilidad. Por su importancia económica, el rey Alfonso X el Sabio creó en 1273 "El Honrado Concejo de la Mesta", donde se fijan los privilegios e intereses de los ganaderos sobre los agricultores. Privilegio que a la larga produciría los consiguientes trastornos ecológicos y una visceral antipatía entre ambos sectores de la economía española.
Eje difusor de la cultura pastoril
El paso y permanencia temporal de pastores sirvió de eje difusor de la "cultura pastoril" en España, produciendo una síntesis con la mezcla de distintos modos de vida y conocimientos durante unos meses.
Se establece así una cultura con rasgos comunes entre diferentes áreas que quedará reflejada en distintas manifestaciones: culinarias (calderetas, migas), artesanales (decoración en utensilios y enseres), arquitectónicas (apriscos, chozos, corrales), musicales (en coplas y cantares), además de las específicas en el manejo de animales.
La influencia cultural de la trashumancia trasciende a todos los niveles de la sociedad, ejemplo de ello es el palacio de los Ríos y Salcedo en la ciudad castellana de Soria, mandado construir en 1549 por Alfonso de Ríos y Salcedo, noble cuya actividad económica principal fue la ganadería trashumante. El estilo arquitectónico de este edificio está claramente influenciado por los palacios renacentistas cacereños, destino invernal de sus rebaños trashumantes.
Decadencia
Terminada la Reconquista, la sociedad sedentaria se hizo fuerte y la trashumancia fue perdiendo empuje. Su importancia económica fue disminuyendo frente a la agricultura. La Mesta, símbolo de la edad dorada de la trashumancia, fue abolida en 1836.
A partir de mediados del siglo XIX con la introducción en España del ferrocarril, la trashumancia se realizó en trenes de mercancía, perdiendo de modo drástico todo el valor cultural y su perfil romántico. Más tarde, el tren fue sustituido a su vez por el transporte por carretera en camiones ganaderos. A pesar de ello, todavía en los años 1950, un importante sector de la economía ovina, en especial el de merinos continuaba realizándose a pie.
Como en todo capítulo de peso histórico, la trashumancia, a medida que desaparece como fenómeno ganadero y económico, despierta el creciente estudio por etnógrafos en el campo de la etnología. Las localidades de Malpartida de Cáceres (Cáceres), Oncala (Soria) y Guadalaviar (Teruel) han creado museos dedicados a la trashumancia.
En el inicio del siglo XXI, el extenso sistema de comunicaciones de 125.000 km de cañadas ha sido reciclado en rutas de senderismo, y eventualmente usado todavía por los últimos pastores trashumantes.
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jueves, 28 de mayo de 2015
La Escuela de Traductores de Toledo
En el año 1085, la ciudad de Toledo fue reconquistada por Alfonso VI, pasando esta ciudad a ocupar un lugar destacado en el mundo medieval.
A comienzos del siglo XII un grupo de científicos cristianos, árabes y judíos, reunidos por el arzobispo Raimundo, tradujeron al latín gran cantidad de obras escritas en árabe, una lengua ésta a la que ya se había vertido una buena parte del saber griego y oriental, tanto en Córdoba durante el califato, como en las cortes de Arabia.
Estos trabajos de los traductores toledanos, permitieron que se pasaran al latín las obras de muchos personajes relevantes, como Aristóteles, Tolomeo, Galeno, Arquímedes, Averroes, Avicena, Alfarabí, entre muchos otros.
Toledo se convirtió así en un gran centro cultural, a la que acudieron estudiosos de toda Europa, como el alemán Hermann (llamado Herman el Dálmata), el italiano Gerardo de Cremona o el inglés Adelardo de Bath.
Por supuesto, la escuela de traductores de Toledo fue el centro más importante en el siglo XIII para la realización de la obra de Alfonso X el Sabio, ya en lengua castellana; un soberano éste, que con un espíritu puramente científico y sin prejuicio alguno de raza o religión, llevó a su máximo esplendor la obra comenzada un siglo antes por esta Escuela. La norma lingüística toledana se impondría en los reinos de Alfonso X.
(Paseando por la Historia)
A comienzos del siglo XII un grupo de científicos cristianos, árabes y judíos, reunidos por el arzobispo Raimundo, tradujeron al latín gran cantidad de obras escritas en árabe, una lengua ésta a la que ya se había vertido una buena parte del saber griego y oriental, tanto en Córdoba durante el califato, como en las cortes de Arabia.
Estos trabajos de los traductores toledanos, permitieron que se pasaran al latín las obras de muchos personajes relevantes, como Aristóteles, Tolomeo, Galeno, Arquímedes, Averroes, Avicena, Alfarabí, entre muchos otros.
Toledo se convirtió así en un gran centro cultural, a la que acudieron estudiosos de toda Europa, como el alemán Hermann (llamado Herman el Dálmata), el italiano Gerardo de Cremona o el inglés Adelardo de Bath.
Por supuesto, la escuela de traductores de Toledo fue el centro más importante en el siglo XIII para la realización de la obra de Alfonso X el Sabio, ya en lengua castellana; un soberano éste, que con un espíritu puramente científico y sin prejuicio alguno de raza o religión, llevó a su máximo esplendor la obra comenzada un siglo antes por esta Escuela. La norma lingüística toledana se impondría en los reinos de Alfonso X.
(Paseando por la Historia)
lunes, 23 de febrero de 2015
Barrio de San Miguel - Jerez de la Frontera
Surgido como arrabal al sureste de la muralla en el siglo XIV, tras la conquista de la ciudad por parte de Alfonso X El Sabio.
San Miguel es actualmente un barrio céntrico y populoso, orientado a la bahía, de sabor marinero, cuyo punto más álgido lo alcanza el templo de San Miguel, alma y cabeza del barrio, cuyo cuerpo se derrama hacia sus bordes, en la plazuela de la Capilla de la Yedra y la Plaza de las Angustias
En las calles más cercanas al centro y al propio templo de San Miguel, abundan las casas palaciegas, las residencias de familias nobles para, a partir de la Cruz Vieja, difuminarse y transformarse en alegres casas de vecinos, patios de flores y paredes blancas.
San Miguel es actualmente un barrio céntrico y populoso, orientado a la bahía, de sabor marinero, cuyo punto más álgido lo alcanza el templo de San Miguel, alma y cabeza del barrio, cuyo cuerpo se derrama hacia sus bordes, en la plazuela de la Capilla de la Yedra y la Plaza de las Angustias
En las calles más cercanas al centro y al propio templo de San Miguel, abundan las casas palaciegas, las residencias de familias nobles para, a partir de la Cruz Vieja, difuminarse y transformarse en alegres casas de vecinos, patios de flores y paredes blancas.
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domingo, 14 de septiembre de 2014
Código de las Siete Partidas
Las Siete Partidas (o simplemente Partidas) es un cuerpo normativo redactado en Castilla, durante el reinado de Alfonso X (1252-1284), con el objetivo de conseguir una cierta uniformidad jurídica del Reino. Su nombre original era Libro de las Leyes, y hacia el siglo XIV recibió su actual denominación, por las secciones en que se encuentra dividida.
Esta obra se considera uno de los legados más importantes de Castilla a la historia del derecho, al ser el cuerpo jurídico de más amplia y larga vigencia en Hispanoamérica (hasta el siglo XIX). Incluso se le ha calificado de "enciclopedia humanista", pues trata temas filosóficos, morales y teológicos (de vertiente greco-latina), aunque el propio texto confirma el carácter legislativo de la obra, al señalar en el prólogo que se dictó en vista de la confusión y abundancia normativa y solamente para que por ellas se juzgara.
Esta obra se considera uno de los legados más importantes de Castilla a la historia del derecho, al ser el cuerpo jurídico de más amplia y larga vigencia en Hispanoamérica (hasta el siglo XIX). Incluso se le ha calificado de "enciclopedia humanista", pues trata temas filosóficos, morales y teológicos (de vertiente greco-latina), aunque el propio texto confirma el carácter legislativo de la obra, al señalar en el prólogo que se dictó en vista de la confusión y abundancia normativa y solamente para que por ellas se juzgara.
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