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miércoles, 23 de enero de 2019

La Viagra de Fernando el Católico

Dice el refranero español que de lo que se come se cría, así que cuando Fernando el Católico, estando ya viudo de Isabel la Católica, decidió casarse con la lozana Germana de Foix para engendrar un heredero y ocupar así los tronos de Castilla y Aragón, dando esquinazo a su hija Juana, se obsesionó con uno de los placeres culinarios más particulares de la gastronomía española: los testículos de toro.
En la tradición ibérica se creía que la virilidad y fuerza del animal se transmitían a los varones que se las comían.
Esta receta, como decían en la época: “face desfallecerse una muxer debajo del varón”. Son muchos los que creen, erróneamente, que Fernando El Católico murió por un empacho de criadillas, aunque sí murió a causa del otra pócima afrodisíaca y milagrosa: la cantárida o mosca española (lytta vesicatoria).
El problema que presumiblemente tenía el rey católico es que ya estaba entrado en años y acusaba cierta disfunción eréctil, por lo que la cantaridina –el tóxico obtenido de escarabajo que consumido por vía oral provoca la irritación de las vías urinarias y la erección del pene– se convirtió en su remedio de cabecera a la hora de perseguir el tan ansiado heredero. El tóxico fue envenenándole lentamente hasta hacerle morir de nefritis, según los síntomas mostrados durante sus últimos meses de vida.

(Historia de Iberia Vieja)

domingo, 26 de noviembre de 2017

Cruz de los Cuatro Postes - Ávila

El humilladero de Los Cuatro Postes es un monumento religioso situado en la ciudad de Ávila.​ Está formado por cuatro columnas dóricas de cinco metros de altura sobre cuyos capiteles se asientan otros tantos arquitrabes con las armas de la ciudad; en el centro del cuadrado formado por las columnas, sobre una peana, se erige una cruz de granito.
Según cuenta la tradición, en el año 1157 los abulenses organizaron una romería a la ermita de San Leonardo (actualmente desaparecida), próxima a Narrillos, en rogativa por la desaparición de la peste que azotaba la comarca. Aprovechando la ausencia de la mayor parte de la población, los musulmanes atacaron la ciudad llevándose todo lo que había en ella de valor. Para perseguirles, los regidores Nuño Rabia y Gómez Acedo organizaron una partida, de la que una parte de sus integrantes se separó para regresar a la seguridad de la villa. Cuando tras derrotar a los musulmanes volvieron a Ávila, encontraron que los que se habían separado del grupo habían cerrado las murallas, y exigían parte del botín para aceptar a los recién llegados. Enterado el rey Sancho III de Castilla, acudió a Ávila, expulsó a los de dentro y les condenó a vivir extramuros, sin títulos de nobleza ni privilegios; algunos de estos se expatriaron y marcharon a Ciudad Rodrigo, que el rey Fernando II de León estaba repoblando tras su reconquista. El concejo de Ávila decidió que la romería a San Leonardo se repitiese anualmente, y para descanso de las autoridades se construyó en el trayecto el humilladero de los Cuatro Postes.
El monumento actual data del año 1566, cuando el corregidor Rodrigo Dávila contrató con el maestro cantero Francisco de Arellano la construcción del "humilladero de la puente del Adaja", que incluía una escultura de San Sebastián y un tejadillo. La cruz fue repuesta en 1995, después de que resultara destrozada en un acto de vandalismo.
Según la tradición fue aquí donde, siendo niños, Teresa de Jesús y su hermano Rodrigo fueron detenidos por su tío cuando proyectaban viajar a tierras de infieles para morir martirizados]​ y donde la santa, quitándose las sandalias, pronunció la famosa frase "De Ávila, ni el polvo".

(Wikipedia)