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viernes, 22 de febrero de 2019

Torre de Bellsguard - Barcelona

La Torre Bellesguard fue construida por Antoni Gaudí entre 1900 y 1909, con unas formas rectas muy poco habituales en su obra, inspiradas en el castillo medieval de Martín I el Humano, último rey de la dinastía catalana del Casal de Barcelona, que vivió en Bellesguard hasta su muerte en 1410. Gaudí construye un castillo a medio camino entre el modernismo y el gótico y restaura los restos del palacio medieval, que forman parte de los jardines de la finca.
La historia de Bellesguard está íntimamente ligada a la historia de Cataluña. Son muchos los personajes y los hechos históricos sucedidos en Bellesguard, que influencian e inspiran a Antoni Gaudí para crear una de sus obras más personales, simbólicas y fascinantes. Sin colas ni aglomeraciones. Ven a descubrirla!

(Bellsguard)

domingo, 17 de febrero de 2019

Palacio Episcopal de Astorga

El Palacio Episcopal de Astorga es un edificio neogótico proyectado por el arquitecto modernista Antoni Gaudí, una de sus pocas obras realizadas fuera de Cataluña. Su construcción se llevó a cabo entre 1889 y 1915.
Esta obra pertenece al período neogótico de Gaudí (1888-1898), etapa en que el arquitecto se inspiró sobre todo en el arte gótico medieval el cual asume de forma libre y personal, intentando mejorar sus soluciones estructurales. El neogótico fue en aquella época uno de los estilos historicistas de mayor éxito, sobre todo a raíz de los estudios teóricos de Viollet-le-Duc. Gaudí estudió con profundidad el gótico catalán, el balear y el rosellonés, así como el leonés y el castellano en sus estancias en León y Burgos, llegando al convencimiento de que era un estilo imperfecto, a medio resolver. En sus obras elimina la necesidad de contrafuertes mediante el empleo de superficies regladas y suprime cresterías y calados excesivos.
Desde 1962 el palacio alberga el Museo de los Caminos, dedicado al Camino de Santiago. El edificio fue catalogado como Bien de Interés Cultural el 24 de julio de 1969 con la referencia RI-51-0003827. Forma parte de la Ruta Europea del Modernismo.
En 2015, en la aprobación por la Unesco de la ampliación del Camino de Santiago en España a «Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España», España envió como documentación un «Inventario Retrospectivo - Elementos Asociados» (Retrospective Inventory - Associated Components) en el que en el n.º 1709 figura el Palacio arzobispal.

(Wikipedia)

sábado, 9 de febrero de 2019

Parque Samá de Cambrils

Contraste de colores. Situado a medio camino entre los municipios de Cambrils y Montbrio del Camp, el Jardín Botánico de Sama constituye un auténtico vergel con sabor mediterráneo. Declarado Jardín Histórico Artístico, comenzó a construirse en 1861 de la mano del arquitecto José Fontseré y el propio Antonio Gaudí, el primero, autor también del Jardín de la Ciutadella de Barcelona.
El recinto, de belleza embriagadora, alberga 14 hectáreas de jardín en el que abundan los castaños de Indias, robles, tilos, cedros o eucaliptos, así como las palmeras, que se distribuyen formando hileras a lo largo de algunos caminos. El núcleo central de este espacio es un palacio señorial que mandó construir el marqués de Marianao, hoy cerrado al público. Este, de origen cubano, quiso recrear en la costa tarraconense su añorada tierra, trayendo al recinto numerosas especies botánicas procedentes de diversas partes del mundo. Incluso acogió un pequeño parque zoológico que desapareció del lugar durante la Guerra Civil, para lo cual se construyeron pequeños habitáculos de rocalla que hoy le dan al parque un aspecto singular.
El lugar más importante del parque, y por el que merece la pena perderse un buen rato, es la zona del lago-estanque, emblema del jardín y lugar favorito de cuantos lo visitan. Se trata de un rincón bucólico, idílico, con tres pequeñas isletas unidas por puentes. En el centro, una gruta coronada por un curioso templete que eleva al visitante para avistar con perspectiva el contraste de colores, espectacular al ocaso del día. En esta zona abundan los pavos reales y las tortugas.
La torre mirador es la otra seña de identidad del jardín del Parque Sama. Se ubica en la parte sureste del recinto, y se eleva varios metros de altura sobre una montaña de rocalla. Es interesante ascender a la cima de la torre, acabada en almenas, para divisar el parque desde diferentes ángulos, así como la mansión, con sus cuatro imponentes torres y una fachada muy bien conservada. En otro punto del recinto se puede recorrer una misteriosa gruta, esta vez con una cascada de agua incluida.

(20 minutos)

domingo, 20 de enero de 2019

Palau Güell - Barcelona

El Palau Güell fue la primera gran obra de Gaudí, propuesta para ser la vivienda de su amigo y mecenas Eusebi Güell. Esta obra, en pleno Raval, es de las menos conocidas del artista y no fue hasta el año 2011 que se abrió al público.
Este palacio fue un encargo del empresario Eusebi Güell. Güell ya tenía otro casa en las afueras de Barcelona, ​​los Pabellones Güell, pero quería ubicar su vivienda principal en el Raval de Barcelona. A diferencia de la gente con dinero de aquella época, que se construía las casas en el Eixample de la ciudad, Güell quiso conectar este Palau con la casa de sus padres.
El Palau Güell se construyó durante los años 1886 y 1888. El mismo año 1888 se utilizó para hacer grandes recepciones, fiestas y otros actos con motivo de la Exposición Universal.
No tenemos mucha información de la construcción del Palau ni la familia Güell por dos motivos: de la familia no se ha conservado mucha documentación y todos los planos y material que tenía Gaudí sobre la obra, se quemaron durante la guerra cuando el estudio del arquitecto se incendió.
Eusebi Güell vivió en el Palau hasta 1910. Este año se trasladó a la Casa Larrard del Parc Güell. La hija Mercè Güell vivió allí hasta 1945. Fue ese mismo año cuando un americano intentó comprar el Palau para llevárselo piedra a piedra a Estados Unidos. Por suerte la Diputación de Barcelona intervino y evitó la compra.

La música en el Palau
La habitación central y la más importante del Palacio era una sala de conciertos. Eusebi Güell encargó que hubiera un órgano, y Gaudí lo integró dentro de esta habitación. También dedicó un espacio para los músicos.
Como el espacio era limitado (necesitaron derribar tres casas de la época para hacer el Palau), Gaudí hizo crecer el palacio en altura. La sala central tiene una altura de tres plantas, terminada en una cúpula que parece un cielo estrellado.
órgano original no se pudo restaurar y se tuvo que poner uno nuevo en el mismo lugar que el anterior.
También podemos ver la importancia de la música en el Palau en otras habitaciones, donde encontramos un piano con el que una de las hijas de Güell componía.

La primera gran obra de Gaudí
Durante la visita pudimos hacernos una idea de cómo fue construir esta casa por Gaudí. En la época que diseñó el Palau Güell, Gaudí se inspiraba en el arte de oriente y todavía no mostraba el modernismo como lo podemos ver en otras obras. Fue la primera vez que usó su famoso trencadís, en las chimeneas de la terraza.
Dicen que las comparaciones son odiosas, pero visitar el Palacio Güell después de hacer la visita a la Pedrera de Gaudí te hace ver cómo el artista aprendió y mejoró durante los años. Sabemos que era complicado encontrarle luz natural a una calle del Raval, pero si el interior de la Pedrera es el día, el del Palau Güell es la noche.
Tras quedar maravillados con el salón central y su cúpula la visita fue a menos, y es que para nuestro gusto faltaba mobiliario en algunas de las habitaciones donde vivía la familia Güell. Es dificil hacerte a la idea de cómo era el palacio viendo habitaciones vacías.

Terraza del Palau
Durante nuestra visita tuvimos la mala suerte de pillar un día de lluvia y la terraza estaba cerrada. Cuando llueve la cierran porque hay peligro de resbalar, así que si planeáis visitarlo procurad que sea en un día que no llueva.
Cuando Gaudí diseñaba las terrazas de sus edificios lo hacía con tanto cuidado como todo el interior. Sólo hay que ver que hizo con la terraza de la Pedrera, para ver un ejemplo. 
La terraza tiene veinte chimeneas y en medio encontramos la aguja central, de 15 metros, que cubre la cúpula central del Palau.

(Equípate de Máxima)

viernes, 14 de diciembre de 2018

Casa Vicens - Barcelona

La Casa Vicens (1883-1885) de Barcelona, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005, se levanta en el tranquilo barrio de Gràcia, como un oasis insólito de aroma oriental y mudéjar, cubierto de espectaculares baldosas verdes y blancas.
Fue construida según el proyecto de casa de veraneo realizado por un joven Gaudí por encargo del señor Manel Vicens y Montaner (1836-1895), corredor de cambio y bolsa. Es la primera obra que Gaudí realizó en Barcelona y en la cual pudo desplegar todo su talento.
Crea una obra innovadora y original que rompe estilísticamente con todo el que se había construido anteriormente en Cataluña. La Casa Vicens es uno de los primeros ejemplos de la renovación estética del arte y la arquitectura que tuvo lugar en toda Europa a finales del siglo XIX. Es el punto de partida de la trayectoria artística de Gaudí y está considerada una de las primeras obras maestras del modernismo.
Gaudí encuentra en la naturaleza la fuente de inspiración más importante para toda su obra, y la Casa Vicens es uno de los primeros ejemplos, puesto que vemos como diferentes elementos naturales son representados e integrados en todo el conjunto.
Hay que destacar la reja de hierro fundido de entrada a la finca, en la cual se representa la hoja de palmito, y las flores de clavel de moro que Gaudí adopta como elemento ornamental a las baldosas cerámicas de la fachada.
Esta referencia a los elementos naturales no sólo es presente en el exterior de la casa, sino que, mediante la integración de diferentes artes decorativas ―forja, pintura, cerámica, carpintería, decoración mural, etc.―, Gaudí consigue que la naturaleza penetre dentro de la casa, creando de este modo una continuidad entre espacio interior y exterior.
Si miramos más allá de la decoración, podremos adivinar tanto el estilo historicista mudéjar como las formas de inspiración india y japonesa. Podemos fijarnos en el tratamiento especial de los ángulos del edificio, escalonados para evitar la rigidez clásica. Este exotismo oriental provocaba entusiasmo entre la élite de la época de Barcelona. No debería extrañarnos, pues, que esta primera obra de Gaudí fuera aplaudida con más fervor del que recibirían, años más tarde, obras hoy tan emblemáticas como "La Pedrera".
La Casa Vicens abre como Casa Museo y propone una visita rigurosa a la vez que atractiva para todos los públicos, en la que incluye una exposición permanente y un recorrido por las estancias originales de Gaudí, cuidadosamente conservadas y restauradas en la actualidad.

(Visit Barcelona)

domingo, 2 de diciembre de 2018

Casa Calvet - Barcelona

La Casa Calvet (1899) es una de las primeras obras de Gaudí. Algunos la han considerado la obra más conservadora del artista. Aún así encontraremos marcados elementos modernistas, como la fachada acabada en curva o los balcones del desván, auténticas creaciones de cuento. La planta baja es hoy un restaurante.
La Casa Calvet, de Antoni Gaudí, se construyó para el fabricante Pere Màrtir Calvet. Sirvió tanto para su negocio, al que se le dedicó la planta baja y el subterráneo, como para viviendas, ubicadas en los pisos superiores. En 1900 el Ayuntamiento de Barcelona le otorgó el premio a la mejor casa del año. La Casa Calvet es un homenaje al barroco catalán y está construido usando piedra de Montjuïc, con un uso espléndido del hierro forjado en los balcones. Son especialmente interesantes el vestíbulo y los bajos, hoy convertidos en restaurante, donde podremos ver el techo típicamente catalán, las columnas salomónicas de granito o los arcos con relieves en forma de parra.
Si nos fijamos en la fachada de la Casa Calvet veremos cómo ésta acaba en una curva compuesta por tres lóbulos invertidos y dos que sobresalen, coronados por una cruz de hierro. Debajo de los lóbulos invertidos encontraremos tres bustos: Sant Pere Màrtir (homónimo del propietario), Sant Genís d'Arles y Sant Genís de Roma (santos patrones del pueblo natal de Calvet). Y es que Antoni Gaudí quiso contentar a su cliente llenando el edificio de detalles que le hicieran referencia, como las columnas-bobinas de hilo que flanquean la entrada o la letra «C» que corona la puerta de la casa.

(Visita Barcelona)

sábado, 1 de diciembre de 2018

Comillas - Cantabria

"El Capricho de Gaudí" es una de las pocas obras que hay del arquitecto fuera de Cataluña. Un lugar increíblemente bonito que tienes la suerte de ver en Cantabria, concretamente en Comillas, donde la combinación de colores y la peculiaridad de sus formas encanta a todo el que lo visita.
Además del Capricho, Comillas es otro de los pueblos imprescindibles de Cantabria. Llama especial atención también el edificio de la Universidad Pontificia de Comillas o el Palacio de Sobrellano. No hay la menor duda de que en Comillas encontrarás varios edificios emblemáticos de la región. Yo no me los perdería.

(Imanes de viaje)

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Casa Botines - León

Casa de Botines es un edificio neogótico construido por el arquitecto catalán Gaudí. En la actualidad es propiedad de Caja España.
La Casa Fernández y Andrés o como comúnmente se conoce como Casa de Botines es una de las tres obras que construyó el arquitecto Antonio Gaudí fuera de Cataluña. Es un edificio de estilo neogótico con influencias modernistas propias de Gaudi que se construyó entre 1891 y 1894.
Fue declarado Monumento Histórico en 1969 y en la actualidad es propiedad de Caja España, que lo habilitó como su sede central.

Historia
Mientras Gaudí se encontraba terminando la Casa Episcopal de Astorga, su amigo y mecenas Eusebi Güell le recomendó para que construyera la sede de una empresa textil en el centro de León. Simón Fernández y Mariano Andrés, propietarios de la empresa, antes propiedad de Joan Homs i Botinas (de ahí el apodo del edificio), encargaron al arquitecto catalán la construcción de un edificio de viviendas con almacén.
Gaudí diseñó un palacio con aire medieval y numerosas características del neogótico que reforzó con las cuatro torres cilíndricas rematadas con pináculos que instaló en cada una de las esquinas.
La construcción de la Casa Botines se realiza en tan solo diez meses, lo que dio pie a que la población local extendiera rumores de la fragilidad del edificio y su posible derrumbamiento. Este hecho indignó a Gaudí que solicitó un informe técnico para frenar la falta de confianza de los ciudadanos. Los ingenieros no encontraron indicios sobre problemas de estructura por lo que los rumores fueron desmentidos. En la actualidad la Casa de Botines se encuentra en perfecto estado y no hay signos de grietas ni problemas de sedimentación.
El edificio consta de 4 pisos, un sótano y un ático. Colocó las viviendas de los propietarios en el primer piso, mientras que los pisos más altos estaban destinados al alquiler. Reservó la planta baja para las oficinas. Los sótanos, por otra parte, se utilizaban como centro de almacenamiento de mercancías de la empresa textil que alojaba.

El Palacio
Cuando Caja España se hizo con el edificio, lo restauró respetando los diseños de Gaudí y corrigiendo los errores de antiguas reformas. Actualmente alberga exposiciones y oficinas de la caja de ahorros.
La entrada principal está coronada por una escultura de piedra de San Jorge, que muestra como éste mata un dragón con una lanza. Durante unos trabajos de restauración en 1950 los trabajadores descubrieron un tubo de plomo dentro de la escultura, en cuyo interior se encontraban planos originales firmados por Gaudí y recortes de prensa de la época.

Curiosidades
Justo enfrente de la Casa de Botines se puede contemplar el edificio sentado junto a su arquitecto. Se trata de una escultura de bronce realizada por José Luis Fernández, que muestra la imagen de Gaudí sentado, en semblante pensativo y escribiendo unas notas.
Sentarse en este banco es una foto obligada que todo turista que visita León debe tener.

(Visitaleon)

sábado, 24 de noviembre de 2018

Jardines de Can Artigas - La Pobla de Lillet

Los Jardines de Can Artigas se encuentran en la localidad de La Pobla de Lillet (Barcelona) y fueron realizados entre 1905 y 1906, con un proyecto diseñado por el arquitecto modernista Antoni Gaudí. Historia y descripción Editar
En 1905 Gaudí viajó a La Pobla de Lillet para construir el chalet de Catllaràs, refugio de montaña para los ingenieros de las minas de carbón que abastecían la fábrica de cemento Asland, en la localidad vecina de Castellar de Nuch, propiedad de Eusebi Güell, rico industrial que fue el principal mecenas de Gaudí. Durante su estancia en la localidad, Gaudí se alojó en casa del industrial textil Joan Artigas i Alart, el cual tenía un terreno en la llamada Fuente de la Magnesia, en el cauce del río Llobregat. En agradecimiento por la hospitalidad del señor Artigas, Gaudí le diseñó los jardines.
Gaudí realizó un proyecto semejante -aunque en menor escala- al del Parque Güell que por entonces construía en el barrio de Gracia de Barcelona. Incluso envió a Lillet a varios albañiles que habían trabajado en el Parque Güell, por lo que las similitudes estilísticas y estructurales son evidentes entre ambas obras. Como en el Parque Güell, Gaudí diseñó unos jardines plenamente integrados en la naturaleza, con un conjunto de construcciones de líneas orgánicas que se integran perfectamente con el entorno natural. Incluso construyó una gruta artificial, detalle muy del gusto de Gaudí, que ya construyó una en la Cascada del Parque de la Ciudadela.
Gaudí diseñó un jardín pensado para el paseo, con un recorrido establecido en el que destacan varios lugares de interés: la Glorieta, situada en el lugar más alto y que ejerce de mirador; la Cueva, lugar original de la Fuente de la Magnesia, donde Gaudí utilizó arcos catenarios, uno de sus más habituales elementos constructivos; la Cascada, fuente de agua hecha con piedras colocadas en forma del típico "trencadís" gaudiniano, y una decoración de motivos vegetales hecha con hierro revestido de cemento; y el merendero, al lado del puente de los Arcos (dos de los cuales tienen forma humana, una masculina y otra femenina). Destacan asimismo las figuras en forma de serpientes enroscadas situadas en el camino de la Glorieta, hechas de conglomerado.
Como en tantas otras de sus obras Gaudí incluyó en los Jardines Artigas unos símbolos cristianos; en este caso se trata de los símbolos de los cuatro evangelistas (Tetramorfos) repartidos a lo largo del parque: en la Cascada, el ángel de San Mateo (actualmente desaparecido); en el Puente de Arco Cojo (que cruza el río Llobregat), el Águila de San Juan; en la Pérgola, el León de San Marcos; y en la Fuente del Buey (a la que da nombre) el buey de San Lucas. Estas cuatro imágenes están situadas en forma que reproduce una cruz.
Los jardines estuvieron prácticamente abandonados hasta 1971, en que se publicó un artículo que daba a la luz la autoría de Gaudí; en 1992 fueron restaurados bajo la supervisión de la Real Cátedra Gaudí. Las actuales esculturas son obra de Ramon Millet i Domènech.​ Actualmente los Jardines de Can Artigas son de propiedad municipal y están abiertos al público.

(Wikipedia)

jueves, 22 de noviembre de 2018

Bodegas Güell - Sitges

Las Bodegas Güell (en catalán, Celler Güell) es un conjunto arquitectónico compuesto por unas bodegas y edificios anexos situados en Garraf, en el término de Sitges (Barcelona), obra del arquitecto modernista Antoni Gaudí. Fueron construidas entre 1895 y 1901, bajo la dirección de Francesc Berenguer, ayudante de Gaudí.
Esta obra pertenece al período neogótico de Gaudí (1888-1898), etapa en que el arquitecto se inspiró sobre todo en el arte gótico medieval, el cual asume de forma libre, personal, intentando mejorar sus soluciones estructurales. El neogótico fue en aquella época uno de los estilos historicistas de mayor éxito, sobre todo a raíz de los estudios teóricos de Viollet-le-Duc. Gaudí estudió con profundidad el gótico catalán, balear y rosellonés, así como el leonés y el castellano en sus estancias en León y Burgos, llegando al convencimiento de que era un estilo imperfecto, a medio resolver. En sus obras elimina la necesidad de contrafuertes mediante el empleo de superficies regladas, y suprime cresterías y calados excesivos.

Historia y descripción
Gaudí recibió el encargo para esta obra en 1882 de parte de su gran mecenas, Eusebi Güell.​ Este había adquirido en 1874 unos terrenos de 825 ha en Garraf, entre Sitges y Castelldefels, en una finca denominada La Cuadra, donde anteriormente había una masía.​ El terreno tenía viñedos y una cantera de piedra caliza.​ Güell había conocido la obra de Gaudí en la Exposición Universal de París de 1878, fecha en la que empezó una larga amistad y un gran número de encargos como el Palacio Güell, los Pabellones Güell de Pedralbes, el parque Güell y la cripta de la Colonia Güell en Santa Coloma de Cervelló.
El encargo de Güell consistía en unas bodegas y unos pabellones de caza, pero estos últimos no llegaron a construirse. Las bodegas finalmente se construyeron entre 1895 y 1901, bajo la dirección de Francesc Berenguer, colaborador de Gaudí.
Las bodegas tienen planta rectangular y un perfil frontal piramidal, con cubiertas de gran verticalidad con pronunciadas pendientes de losas de piedra, rematadas por un juego de chimeneas y dos puentes que la unen al antiguo edificio. El cuerpo del edificio tiene 28,80 m de longitud y 14,40 m de altura.​ Tiene cinco plantas: dos subterráneas para cava y contracava, la baja para cochera y el servicio, la primera para la vivienda y la superior, que alberga un porche-mirador tipo logia que da al mar y una capilla cubierta con bóveda catenaria, con el altar en el centro.​ Debido a la estrechez de los pisos superiores Gaudí diseñó unos pasillos laterales que sobresalen del cuerpo principal del edificio; uno de estos saledizos tiene la forma de un matacán de inspiración militar, sostenido por ménsulas.​ El edificio está rematado por un campanario coronado con una cruz metálica y unas chimeneas de aspecto oriental, que recuerdan a las esbozadas para su proyecto irrealizado de las Misiones Católicas Franciscanas de Tánger.​ En uno de los ángulos superiores se halla un anagrama que forma las iniciales de Eusebi Güell.
La construcción se realizó con la piedra caliza del terreno, por lo que el conjunto queda plenamente integrado en el entorno, algo que solía respetar Gaudí en la mayoría de sus construcciones. En los muros empleó mampostería de corte irregular, mientras que en los ángulos y salientes utilizó sillares tallados regularmente. ​El conjunto se completa con un pabellón de portería, donde destaca la puerta de forja, con forma de red de pesca, y que recuerda a la diseñada por el arquitecto para la torre Mateu de Llinars del Vallès en 1906.
El conde Güell producía en Garraf un vino denominado de las Bodegas Güell, que se servía en los barcos de la Compañía Trasatlántica y se exportaba a Cuba; al no tener mucho éxito, en 1936 dejó de producirse.
Actualmente, las Bodegas Güell alojan un restaurante.

(Wikipedia)

viernes, 16 de noviembre de 2018

Casa Milá (La Pedrera) - Barcelona

Una fachada totalmente inusual para esta última obra civil de Antoni Gaudí, La Casa Milà, apodada La Pedrera (la cantera), en parte porque los acantilados cerca de Barcelona fueron la inspiración del gran arquitecto pero también por la apariencia de la fachada ondulada del edificio. De hecho, el edificio no tiene una sola línea recta, la fachada está diseñada de tal manera que es imposible trazar una línea vertical desde el techo hasta el suelo.
No muy apreciado por los habitantes de la ciudad que lo denominan con diferentes apodos - pilas de piedras blancas, hangar para aeronaves, terremoto - Gaudí tuvo que luchar con sus propietarios que se negaron a pagar su salario completo. A raíz de una demanda iniciada por el arquitecto y perdida por los Milà, éste decide pagar las sumas recuperadas a un convento.
Una historia tumultuosa para lo que ahora es un monumento del modernismo catalán.

Los Patrones: Pere Milà i Camps y su esposa
A principios del siglo XX, Barcelona se enriquece rápidamente. Aprovechando la revolución industrial a toda velocidad, la ciudad crecía y se transformaba, mientras que la burguesía catalana se instalaba en residencias que rivalizaban con la audacia arquitectónica. El Passeig de Gràcia se convirtió en una de las principales arterias de la ciudad y es en toda lógica donde los mejores arquitectos se desafían con fantásticos proyectos. El arquitecto Antoni Gaudí, cuya notoriedad ha quedado perfectamente demostrada, termina la Casa Batlló con la ayuda del constructor Jaume Bayo i Font además de la Farmacia Gibert y la decoración del Bar Torino en 1902, ambos ya desaparecidos. Gaudí en aquella época ya había iniciado el proyecto de la Sagrada Família desde 1884 y también trabajó en el Parc Güell (1900-1914).

Gaudí conoce a Pere Milà i Camps, un rico emprendedor y promotor inmobiliario que también está interesado en marcar su época con la creación de una casa con un diseño innovador y con gran lujo. El proyecto comenzó en 1906 por Gaudí y se convertirá en una de las residencias más emblemáticas de la ciudad.
Volúmenes y espacios inéditos para esos tiempos
El edificio está construido sobre una superficie de 1.835 m2 en la esquina de la calle Passeig de Gràcia y Provença. El primer piso de la familia Milà ocupa 1.323 metros cuadrados. El edificio consta de nueve niveles, con una terraza en la azotea con vistas. Esta imponente estructura alberga en realidad dos edificios independientes y separados, cada uno con su puerta de acceso y su claraboya, comunicándose sólo a través de la planta baja. La unidad de los edificios es realizada con una fachada común.
La Casa Milà (la Pedrera) fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984 como otras "Obras de Antoni Gaudí" como el Parque Güell, el Palacio Güell, la Casa Vicens, la Fachada de la Natividad y la Cripta de la Sagrada Familia.

La fachada escultórica de la Casa Milá - La Pedrera
Un símbolo llamativo de la Casa Milà, su gran fachada en forma de ola esculpida y sus 33 balcones de piedra coronados con acero forjado como algas son motivos abstractos. Formas ondulantes, trabajos ornamentales en piedra, efectos luminosos según la hora del día, Gaudí desea evocar el oleaje marino. Fue tan lejos en su desarrollo, hasta dibujar los adoquines hexagonales de cerámica de las aceras adyacentes al edificio. También son motivos marinos, con pulpos, estrellas y conchas. Su libertad creativa estará limitada sólo por los acontecimientos: una estatua dedicada a la Virgen del Rosario nunca se instaló en la fachada debido a los levantamientos anticlericales de 1909.
El edificio está coronado por un techo construido en el ático, donde Gaudí instaló treinta chimeneas, dos torres de ventilación y seis salidas de escaleras en formas muy originales para crear una terraza que parece un auténtico jardín de esculturas. Un paisaje extraño, a diferentes niveles, con esculturas funcionales cubiertas como en el Parque Guell de trencadis, mosaico basado en rotura de cerámica. Una vista deslumbrante de la ciudad y un paisaje cuyo significado simbólico buscamos constantemente. Algunos ven gigantes, otros ven máscaras o cascos corintios. El descubrimiento de su significado será parte de su visita a La Pedrera. La terraza tiene la particularidad de estar abierta por la noche para un espectáculo audiovisual que describimos más adelante.

La visita del Espacio Gaudí
El Espacio Gaudí se encuentra en el ático formado por grandes arcos de piedras creando un aspecto sinuoso a la azotea. La visita a este museo es muy interesante, ya que da una visión general de la obra de Gaudí y su método de trabajo. Los ejemplos incluyen modelos de La Pedrera, Sagrada Familia, Parque Güell, Colonia Güell y Casa Batlló. Pero quizás lo más asombroso es descubrir la colección de muebles creados por Gaudí para decorar todas las habitaciones del edificio. Sillas, mesas, muebles, mamparas, cerraduras de puertas .. Entenderemos la gran dimensión de creatividad y precisión del maestro observando el refinamiento de cada detalle de estos muebles.

El apartamento de la familia Milà
A través de pequeñas escaleras descendemos al apartamento de los Mila, reconstruido igual que el original en sus tiempos. Usted será capaz de ver cómo cada detalle de la decoración era importante y como todo tenía que ser hermoso y funcional. ¡Una hermosa lección de diseño que debería inspirar a muchos arquitectos de hoy!

lunes, 12 de noviembre de 2018

Casa Batlló Barcelona

Gaudí edificó, justo en un año y medio, una de sus creaciones más relevantes y uno de sus sellos principales. A pesar de lo que pueda parecer a primera vista, la Casa Batlló no fue un edificio de planta nueva, sino la reforma de un inmueble existente. La transformación tan radical y al mismo tiempo tan genial en el uso de colores y formas nunca vistas en la fachada, lo situaron rápidamente como un icono de la nueva Barcelona.
Conocida popularmente como la casa de los huesos, la casa de las máscaras, la casa de los bostezos o la casa del dragón, la obra simboliza a la perfección la etapa de máxima madurez constructiva del arquitecto. Representa la combinación ideal entre el arte y la funcionalidad, entre la arquitectura y el diseño, y supone un edificio clave para entender qué significó el modernismo catalán.

LA MANZANA DE LA DISCORDIA
Emili Sala Cortés fue quien construyó la casa, en 1877, en el número 43 del Passeig de Gracia. A principios de siglo XX, esta isla del Eixample fue concentrando obras de reconocidos arquitectos como Josep Puig i Cadafalch (Casa Amatller) y Lluís Domenech i Montaner (Casa Lleó-Morera). Mientras estas nuevas edificaciones producían una atracción y un signo de distinción entre sus clientes, la isla era criticada por la prensa satírica. El apelativo popular de «la manzana de la discordia» definió precisamente la rivalidad entre los arquitectos y especialmente, entre sus fachadas.
Gaudí fue el último en aterrizar y tuvo que resolver el encargo cuando ya sabía lo que habían hecho el resto de sus ilustres “vecinos”. El inmueble alzado por Sala fue adquirido por el industrial textil Josep Batlló Casanovas en el año 1903 quien, un año después, contrató a Gaudí con el objetivo de remodelar completamente el edificio. Y así sucedió…

FIESTA Y LEYENDA EN LA FACHADA
La fachada de la Casa Batlló es conocida en todo el mundo por su composición singular llena de fantasía y color. Este cromatismo, juntamente con las ondulaciones verticales, han hecho que sea comparada pictóricamente con la serie de óleos “Los Nenúfares” de Claude Monet. Otros la han relacionado con elementos de carnaval: el coronamiento de la fachada parece el sombrero de un arlequín, el recubrimiento de trencadís recuerda al confeti, y las barandas remiten a la forma de les máscaras. Pero la alusión más clara hace referencia a la leyenda de San Jorge (Sant Jordi), con el tejado en forma de lomo del dragón, la cruz que remata la lanza del caballero, el balcón de la princesa en forma de flor abierta o los huesos de las víctimas devoradas por el dragón, en el primer piso.
Al margen de interpretaciones, esta fachada principal es un compendio de hallazgos estructurales y formales que se repite en el resto del edificio, como en las fantasiosas chimeneas de la azotea, que recuerdan setas; la fachada posterior, con un trencadís cerámico de formas naturales y geométricas, o en el excelente patio de luces, donde Gaudí graduó la medida de las ventanas y el color del revestimiento cerámico en una combinación progresiva que favorecía la iluminación de todo el interior.

VIVIR EN EL INTERIOR DE UN DRAGÓN
En el primer piso, se encuentra la planta noble, antigua vivienda de la familia Batlló donde destaca el salón principal, un espacio lleno de luz y de formas sinuosas con vistas al Passeig de Gracia. Gaudí prestó una especial atención a la interesante disposición de los techos y a una decoración muy elaborada, jugando con luces y sombras en los diferentes espacios y confiriendo ondulación a todos los tabiques. La fachada aquí es de piedra, con una galería donde las ventanas tienen de nuevo, formas sinuosas y totalmente diferentes, mientras que los pilares adoptan formas de huesos con articulaciones.
Sobre este piso principal, el edificio dedicaba cuatro pisos al alquiler y un quinto donde se proyectaron el ático, como zona para el servicio, y los trasteros. Un espacio muy sugerente, evocador y de máxima pureza conformado por una sucesión de arcos catenarios que trasladan al visitante al vientre del dragón. Con la completa reforma del antiguo edificio de Emili Sala, Gaudí amplió el espacio central donde se encuentran la escalera y el ascensor conformando un patio de luces revestido con azulejos de tonos azulados que proporcionan más intensidad a la parte superior y más claridad a la parte inferior. Así, consigue una distribución uniforme de la luz al mismo tiempo que transmite una inequívoca sensación de estar en el mar. Para algunos, evoca  la obra de Jules Verne “Veinte mil leguas de viaje submarino”. 

BOSQUE DE CHIMENEAS EN LA TERRAZA
Dos escaleras de caracol permiten el acceso desde el ático a la terraza donde, imponentes y sorprendentes chimeneas agrupadas, fueron ornamentadas perfectamente con trencadís vidriado y de color. La azotea de la Casa Batlló es una de las más espectaculares creaciones de la plástica gaudiniana. Construida sobre los arcos parabólicos del desván, es un espacio rectangular dividido en su centro por las linternas de los patios interiores. En la parte delantera hay una gran sala donde estaban instalados los depósitos de agua que coinciden con la parte más elevada de la fachada. Con este diseño, Gaudí conseguía dar un sentido estético –la espalda ondulada y escamada del dragón- a un requisito funcional de la época en que el agua corriente no disponía de presión suficiente para satisfacer las condiciones de confort exigidas. Si la visión exterior del coronamiento simula las escamas de un dragón, el lado interior que hacía de barandilla de la azotea parece el la cáscara de un cangrejo, con unos colores degradados desde el naranja intenso hasta el blanco.
Los cuatro grupos de chimeneas de la azotea miden 6,10 metros de altura y están recubiertos de fragmentos de vidrio y trencadís policromado con dibujos florales. El conjunto entero se sitúa en un intermedio que, entre el bosque de chimeneas, se puede ver el Palau Güell (1888) y la Casa Milá (1910). Su diseño especial evita que el aire resople detrás. 

PREMIOS TARDÍOS
El reconocimiento unánime del ingenio y la belleza del edificio tardó en llegar. El concurso anual de edificios artísticos del Ayuntamiento le negó hasta dos veces el premio, que los años 1906 y 1907 se concedieron, respectivamente, a la casa Lleó i Morera de Doménech i Montaner y al Col·legi Comtal, firmado por Bonaventura Bassegoda Amigó. La justicia llegó finalmente en 1962, cuando la Casa Batlló fue incorporada al Catálogo Patrimonial del Ayuntamiento de Barcelona. En el año 1969 fue declarada Monumento Histórico Artístico -un título del Estado español que actualmente se denomina ‘Bien de Interés Cultural’-, y en el año 2005 fue incluida en el catálogo de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El 2006 recibió el premio The Best in Heritage concedido por Europa Nostra Awards, valorando su recuperación integral y de patrimonio realizada con un esfuerzo económico exclusivamente privado. 

(Portal Gaudí)