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martes, 5 de enero de 2021

La generosidad del Ministro


Una de tantas sublevaciones que tuvieron lugar en el pasado siglo fue capitaneada por un veterinario llamado Pérez del Blanco. Al fracasar se refugió en un piso de Madrid. 

Era en aquel entonces ministro de la Gobernación el marqués de Vega de Armijo, hombre de gran caballerosidad y de generoso corazón. Pérez del Blanco, sabiendo que se le buscaba para fusilarle, decidió un día terminar de una vez por todas. Se presentó en el Ministerio de Gobernación y pidió, con nombre falso, ser recibido por el ministro. Cuando estuvo ante él le dijo: —Sé, señor ministro, que su excelencia es un caballero incapaz de prender a un hombre que es muy buscado, para fusilarle. Por ello me presento aquí, soy Pérez del Blanco.

El ministro le contempló un instante y cogiendo un papel de la mesa firmó un salvoconducto que permitió a Pérez del Blanco trasladarse a Francia.

Carlos Fisas 

sábado, 2 de enero de 2021

Cánovas y Silvela



Deseaba Silvela, «la daga florentina», dividir la mayoría, pero, huyendo de proposiciones incidentales, se limitó en su discurso a lanzar una frase cruel contra Cánovas deslizada con intención, pero con aparente calma: —...Es preciso apoyar al Gobierno, es preciso soportarlo...

Vivamente airado. Cánovas se levantó y encarado con Silvela dijo: —Yo no estoy aquí para que me soporte nadie.

Y produjo la crisis total.

Carlos Fisas 

domingo, 20 de diciembre de 2020

Contando cornudos

Narciso Serra —no el ministro reciente, sino el escritor madrileño del siglo pasado, 18.30-1877, y cuyo verdadero nombre era Narciso Sáenz Diez Serra— dijo un día a un su amigo:

—¿Cuántos cornudos te parece que viven en esta calle sin contarte a ti?

—iCómo sin contarme a mí! Esto es un insulto...

—Bueno, no te enfades. Vamos, contándote a ti, ¿cuántos te parece que hay?

Carlos Fisas 

Los chistes de Logroño

Se encaraban Sagasta con Cánovas en cierta reunión de gran interés político: —... A falta de razones —manifestaba— con que llevar la convicción al ánimo de todos, el señor Cánovas procura reducir a la mayoría, con chistes malagueños...

Cánovas le interrumpió: —A ver los de Logroño, qué tal.

Carlos Fisas 

viernes, 4 de septiembre de 2020

Un desaguisado de don Alvaro de Luna

En el artículo dedicado al río Alberche, dice Madoz que "en los montes de Alamín hay un puente hermoso que (...) es propiedad de la casa del Infantado, con destino para el servicio de la finca, y para evitar el tránsito de personas estrañas, está interceptado con una puerta, cuya llave conservan los dependientes".
Hay motivos para suponer que este paso del Alberche, dominado por el castillo de Alamín, tuvo gran importancia en los siglos medios. El castillo de Alamín es citado como una de las conquistas de Alfonso VI hacia' 1080, cuando se apodera del Reino de Toledo. Exactamente un siglo más tarde, Alfonso VIII da el castillo y los montes de Alamín al arzobispo de Toledo. En la colección diplomática de este monarca publicada por Julio González (El reino de Castilla en la época de Alfonso VIII), Alfamín aparece repetidamente citado: por ejemplo en el documento que menciona "illam stratam que vadit de Auila ad Toletum per Alfamin". 
La respuesta nos la ofrece el licenciado Rosales de Pernia, autor de una "adición" al capitulo dedicado a La Torre de Esteban Ambrán en las Relaciones de los pueblos de España ordenadas. por Felipe II,en donde se cuenta entre otras cosas lo siguiente: "El dicho Maestre y Condestable Don Alvaro de Luna deshizo una puente que tenia el rio de Alberche junto al castillo de Alhamin, mondándola derribar, que hoy dia están los pilares de canteria de la dicha puente y muy fuertes sin los arcos, y esto fue por ennosblescer a la villa de Escalona, porque el camino Real que viene de Valladolid y de Castilla la Vieja a la ciudad de Toledo antiguamente venia por esta puente, y pasaba por junto al castillo de Alhamin, y dicen que es camino más derecho y más corto, y por ennoblescer a Escalona mando edificar la puente que esta hoy dia en el dicho rio junto a Escalona."
"Después que el Maestre Don Alvaro de Luna fue degollado y todos sus bienes, tierras y lugares confiscados y adjudicados a la Corona Real quedo Alhamin y su tierra por el Rey, y dicen que después el Señor Rey Don Juan caso dos hijas que quedaron del dicho Maestre Don Alvaro de Luna, la una con el Conde de Saldaña y Marques de Santillana, de do descienden los Duques del Infantado, y le dio la tierra de Alhamin y otros pueblos que habían sido del dicho Maestre, y otra caso con el Marques de Villena, y le dio a Escalona y su tierra como los tenia y poseía Don Alvaro de Luna, y de esta manera sucedió Alhamin y su tierra en el Duque del Infantado".
Todavía hay en esa fuente de información otros sabrosos detalles sobre las tierras de Alamín, en los que se barajan pleitos, cuestiones de jurisdicción, alcabalas y florines, el arzobispo de Toledo, arriendo de tierras a judíos, expulsión de éstos... Retengamos únicamente que, habiendo quedado despoblado el castillo y siendo "receptáculo y acoxida de ladrones y salteadores" el Duque del Infantado lo mandó derribar. No se nos da la fecha, pero el relato de 1576 se refiere a estos hechos como algo de tiempos muy pasados.
Se entiende pues que, cuatro siglos después del ajusticiamiento de don Alvaro, los duques del Infantado siguieran cerrando con llave el acceso al puente. Quedarla por aclarar cuándo se reconstruyó éste, así como el estado y la condición jurídica actuales del puente y del castillo, cosas que desbordan de la capacidad investigadora de este modesto buscador de caminos.

Miliario Extravagante

viernes, 31 de enero de 2020

Francisco Esteban, el Guapo

Francisco Esteban de Castro, más conocido como Francisco Esteban, el Guapo (Lucena, 14 de enero de 1654 - ibídem, †1705), famoso bandolero y matón lucentino de fines del siglo XVII.
La leyenda afirma que fue un niño pendenciero, violento, díscolo y travieso; se fugó de casa y marchó a Jaén. Ingresó luego en los tercios y pasó a Cataluña, donde tiene varios duelos y empieza a cometer desafueros. Finalmente acuchilla a dos cabos de escuadra y huye hacia Alicante; allí sienta plaza en las galeras de Cerdeña, donde encuentra a algunos amigos de Lucena, y recala posteriormente en Cartagena, donde se ensaña con él la fatalidad: una mujer embarazada y con un niño pequeño le pide ayuda contra un hombre que la acosa; Francisco disputa con el hombre y lo mata disparando, con tan mala fortuna que además muere la mujer embarazada y el niño. 
Se hace tratante de tabaco y contrabandista, su ocupación más continua y fructífera, en Valencia y Cartagena; en esta última ciudad el gobernador lo apresa y le requisa el contrabando, caballos incluidos. Pero su compadre y paisano también delincuente Juan Romero carga contra los guardas y alguaciles y entre ambos hacen huir a la justicia. Francisco roba al gobernador de Cartagena unas mulas y las intercambia por las suyas con el gobernador. En Málaga reduce al valentón Boca Negra y en Granada al guapo de Santaella. En Madrid se bate en tres meses con seis guapos y siempre sale victorioso. Tras una breve estancia en Lucena se marcha a Jaén para casarse, y ahí coge in fraganti, con las manos en la masa, a un garduño o cortabolsas que pretendía robarle, y le saca las tripas. Prosigue su contrabando de tabaco y sal y se muda a Cabra, desde donde hace frecuentes viajes al Puerto de Santa María y a Cádiz, donde, tras comprar once cargas de tabaco, es delatado y apresado y sus caballos son vendidos con la carga respectiva, aunque echó la puerta abajo y le pidió al que los compró el importe de la venta; no se niega el hombre, porque peligra su vida. Menos suerte tuvo un arrendador de Puerto Real, al que Esteban mató en su propia casa y en su cama. En otra ocasión también asesinó a un ventero que le pidió las costas de su posada. Pregonan su cabeza y sus compañeros y él quieren el indulto; pero el presidente de la Audiencia de Granada no quiere, así que se encierra con él y hace que queme los procesos que se le habían incoado. Pasa luego a Ceuta para contrabandear con tabaco, incluso a cara descubierta y pregonándolo por las calles, lo que hace también en Cabra, donde vivía estos años regentando un puesto en que también expende vino, sin pagar impuesto alguno; como tiene competidores, como los Cerrato de Lucena, Francisco destroza su garito y los desafía, pero resulta herido y va a parar a galeras, aunque consigue huir cortándose el carcañal y sacándose el grillete; vuelve a Lucena, donde no tenía causas pendientes con la justicia, y vive tranquilo dos años. Pero un tal Benito Velasco, de la villa de Campillos y delincuente como él, le invita a beber y le propone cambiar su chaleco por el suyo, aunque Esteban sospecha que viene a matarlo; al cambiarse le dispara y lo mata e intenta huir, pero regresa al olvidársele la munición y se topa con su antiguo compañero y ahora rival, Juan Romero, que lo mata, al creer que quien ha matado es uno de sus hombres.

Wikipedia

jueves, 16 de enero de 2020

ALCOCER Y EL CANTAR DE MÍO CID


Los hallazgos realizados a finales del año pasado siguen consolidando la tesis de que ese enclave del que solo se tenía constancia en el famoso poema épico medieval existió en realidad y estaba junto a la vega del río Jalón, dentro de lo que hoy es el término municipal de esta localidad zaragozana.
"Las excavaciones de la Diputación de Zaragoza han permitido resolver una incógnita que ha durado varias décadas: Alcocer existió y está en Ateca", ha explicado el historiador Francisco Martínez.
"Otra cosa es que la batalla y el resto de acontecimientos narrados en el Cantar de Mío Cid sean ciertos o no, pero la confirmación de que Alcocer está en el paraje de La Mora Encantada abre la puerta a la posibilidad de que El Campeador, una vez desterrado en el año 1081, siguiese la ruta del Jalón para llegar a Barcelona y buscar cobijo en la corte de los condes Ramón Berenguer II y Berenguer Ramón II".
Una vez descubierto el Alcocer cidiano, ahora se intenta averiguar qué sucedió realmente allí. "La importancia y el sentido de las excavaciones reside en saber si Alcocer fue un lugar conquistado por Rodrigo Díaz de Vivar, lo que aportaría veracidad a la batalla narrada en el cantar que loa sus hazañas", ha dicho Martínez, quien también ha detallado que los últimos trabajos realizados en el yacimiento "vuelven a reforzar la idea del abandono definitivo del asentamiento tras su destrucción y quema a finales del siglo XI".
Esta última conclusión se extrae del registro arqueológico obtenido a lo largo de las cuatro campañas desarrolladas en los últimos años y refuerza la hipótesis de que El Cid pudo estar realmente en Alcocer. Además, los restos cerámicos que hanido apareciendo son taifales del siglo XI, lo que coincidiría con el posible paso del guerrero castellano por estas tierras en el año 1081.

ÚLTIMOS HALLAZGOS
La cuarta campaña de excavaciones de la Diputación de Zaragoza en el paraje de La Mora Encantada se llevó a cabo el pasado mes de noviembre. Los nuevos hallazgos realizados están relacionados con la cerámica para uso en cocina y mesa (ollas, cazuelas), mientras que estructuralmente solo se han podido documentar dos muros muy deteriorados.
"Una vez analizados los restos aparecidos, se nos vuelve a presentar un registro muy compacto centrado hacia finales del siglo XI", ha comentado Martínez, a la vez que ha subrayado "el gran paralelismo" de esos nuevos hallazgos con la cerámica andalusí encontrada en anteriores intervenciones dentro del casco antiguo de Calatayud.
El conjunto de los restos aparecidos a lo largo de las cuatro campañas de excavaciones realizadas hasta ahora por la DPZ refuerza la idea de que Alcocer ocupaba toda la parte oeste del enclave. "Formaría el típico asentamiento musulmán en lo alto de un cerro dominante, soleado, de fácil defensa, quizá con alguna dependencia tipo posada desde donde se estaría en contacto con otros enclaves mediante señales luminosas o de humo para advertir de posiblescontratiempos en el camino", ha afirmado Martínez.
"Además, podría custodiar algún vado para cruzar el río Jalón y permitiría a los musulmanes explotar los recursos más cercanos, concentrados en la vega del Jalón".

ALCOCER Y EL CANTAR DE MÍO CID
El yacimiento de Alcocer está ubicado en el paraje de La Mora Encantada, dentro del término municipal de Ateca, en una zona alta y abarrancada característica de los emplazamientos hispanomusulmanes.
La primera excavación la hizo en 2004 el Ayuntamiento de Ateca, y las otras cuatro las ha realizado la Diputación de Zaragoza desde el año 2016 dentro del programa de actividades del Camino del Cid.
El Cantar de Mío Cid describe con minuciosidad, a modo de 'road movie' medieval, las andanzas de Rodrigo Díaz de Vivar por diversas localidades hispánicas que siguen existiendo en la actualidad. No obstante, algunos de los asentamientos citados, como Alcocer, desaparecieron hace tiempo, lo que supuso un reto para los historiadores que intentaron saber si este lugar existió.
Se investigó en archivos, se analizó la toponimia de la zona, se consultaron los escritos de los grandes estudiosos del poema y se llegó a la conclusión, a finales de los ochenta, de que Alcocer, si existió realmente, tenía que estar en la Mora Encantada, frente a otro asentamiento denominado Torrecid que es donde se supone que el guerrero castellano se asentó con sus huestes antes de conquistar elenclave musulmán.
En ese punto comenzaron las excavaciones en 2004 y se han continuado durante estos cuatro últimos años, poniéndose de manifiesto que Alcocer existió y que estaba donde decía el poema.
"Hubiera o no la batalla, Alcocer es el lugar en el que el autor del Cantar de Mío Cid situó esos hechos, el paraje en el que se localizó una de las escenas más famosas de ese relato épico", ha recalcado Francisco Martínez, quien ha apuntado que el objetivo de la Diputación de Zaragoza es poner en valor el yacimiento para que sea uno de los principales reclamos del Camino del Cid.

20 minutos

martes, 10 de diciembre de 2019

El día que un avión impactó contra la Casa Carbonell (Alicante)

Hacía muy poco tiempo que la elegante Casa Carbonell se había inaugurado cuando, el 26 de junio de 1925, un avión postal procedente de Argel impactó contra una de las cúpulas del recio edificio. El accidente provocó diferentes desperfectos en la cubierta y fachada principal del inmueble, así como la muerte de los dos jóvenes ocupantes del hidroavión. Según contaba la prensa de la época, uno de ellos se lanzó al vacío instantes antes del impacto y cayó sobre la Explanada, por entonces llamada Paseo de los Mártires; el otro quedó carbonizado entre el amasijo de hierros de la aeronave, que explotó. Asimismo, resultó herido grave un hombre que, en el momento del accidente, se encontraba asomado a uno de los balcones del edificio.
La Casa Carbonell había sido inaugurada poco antes del fatal suceso. Fue proyectada por el arquitecto alicantino Juan Vidal Ramos y costeada por el empresario alcoyano Enrique Carbonell Antolí quien, según las noticias aparecidas sobre al accidente el 27 de junio del citado año, ya había dejado viuda a su esposa. El edificio, de estilo modernista, cuenta con varias alturas y aún en la actualidad se siguen utilizando sus dependencias, como oficinas y viviendas. Fue uno de los primeros inmuebles de Alicante en los que había ascensor.
Asimismo, existe una leyenda en torno a la decisión del empresario alcoyano de construir este portentoso edificio frente al puerto de Alicante. Cuentan que don Enrique deseaba trasladarse a Alicante debido a que su hija padecía una enfermedad, que el clima costero mitigaría. 
El hombre se presentó un día en la ciudad, sucio y algo desaliñado, debido a un incidente que había sufrido en su viaje; tal debía ser su imagen que no le permitieron hospedarse en el lujoso Hotel Palace. Enfurecido, decidió construir un edificio tan vistoso que eclipsaría al propio hotel. Y así lo hizo tras recibir la aprobación del Ayuntamiento.
De cualquier modo, la hija de Enrique Carbonell desmintió tal historia, en el año 1982, a través de una carta enviada al Diario Información.

Sendas y Leyendas

jueves, 5 de diciembre de 2019

Santo él, santa ella y santo su hijo

Nuestro santo patrón, Isidro, nació en el número 1 de la calle del Águila y trabajó en la casa de Iván de Vargas, situada en el 1 de la calle del Doctor Letamendi.
Se dice que su nombre completo era Isidro Merlo Quintana y estuvo casado con María de la Cabeza, santa ella también, y tuvieron un único hijo al que llamaron Illán o Millán, también santo. Es la única familia delsantoral cuyos miembros son todos santos.
Madrid y Vannes se disputan a San Isidro
Antes de terminar con San Isidro, ¿sabían que Francia afirma poseer la verdadera tumba de San Isidro? En la catedral de Vannes, situada en la Bretaña francesa, existe una imagen de este santo sobre una tumba que según se afirma es la del patrono madrileño. ¡Increíble!

Curiosidades de Madrid - Isabel Gea

miércoles, 13 de noviembre de 2019

El jamón indultado de Jaén


El relato se remonta al año mil novecientos dieciocho y se basa en una verdadera historia de amor cuyo protagonista es un jamón, si si, a un jamón, pero un jamón muy especial para el tabernero de este establecimiento. Su nombre era José María López Cruz, fundador de la misma, en noviembre de 1888. Como era conocido con el mote de “Gorrión”, pronto quedó bautizada su taberna, para sus parroquianos del barrio de la Catedral.
Este jiennense alternaba su profesión de bedel del antiguo instituto de la calle Compañía con el de tabernero, y era conocida su sabiduría o listeza en el juego de los naipes, pues, "sabía más que los gorriones".
Acababa de terminar la primera guerra mundial y visitaron la taberna "Casa Gorrión" de Jaén, un grupo de extranjeros entre los que figuraba un buen amigo del propietario de la taberna. En el grupo destacaba sobremanera la presencia de una mujer, de la que el buen señor que regentaba la taberna quedó prendado e hipnotizado por su belleza. La ninfa era rubia, no muy alta, pero esbelta y con unos ojos azules que penetraban la mirada del que osara cruzarse en ella.
El amigo le pidió que los atendiera en un discreto lugar del local. Por ello se los bajó a la bodega donde se respiraba ese aroma típico de un lugar de esas características.
El tabernero estaba con la garganta seca y hecha un nudo, y tuvo que esforzarse tremendamente para soportar la situación creada. La mujer se dio cuenta como es normal, dado el rostro del señor y sonriendo bajó la mirada y le liberó para que pudiera servirles lo que le habían encargado.
Estuvieron más de dos horas charlando y compartiendo experiencias a media voz y, en una de las veces que bajó para interesarse por si necesitaban algo más, ella con una voz entrecortada y chapurreando nuestro idioma se dirigió a él, mientras se señalaba una mancha muy aparente de grasa a la altura del pecho derecho. Procedía de "la pata de cerdo" que colgaba sobre el techo. El señor tabernero no supo como reaccionar y con la mirada cómplice de su amigo, la cual le hacía llegar que no se preocupara, se prestó a ofrecerle su vivienda de arriba para quitar la mancha. La mujer al no entender por temas idiomáticos lo que le quería decir, esperó a que un compañero se lo tradujera. Instantes después, sonrió, se levantó de su asiento y mirándole a los ojos como sólo ella sabía hacerlo, comenzó a subir escalones arriba dirección a la casa.
Una vez allí la dama se sentó donde se le indicó y tras buscar el hombre el quitamanchas y el cepillo de la ropa, se lo ofreció para que procediera a su limpieza. Ante el estupor del tabernero, la mujer le indicó que fuera el quién lo aplicara sobre la mancha. La mujer sonrió al ver la cara de vergüenza del hombre y le dijo con su sonrisa embaucadora que no lo dudara y procediera a frotar el tejido manchado. De ese modo comenzó tembloroso a limpiar la tela sobre su pecho que palpitaba tembloroso y acompasado. Le echó un poco de talco para que secara y se pudiera a continuación cepillar.
La siguiente reacción de la joven fue levantarse y acercándose al hombre, alargó sus manos a su cuello y con su cara sobre la de el le susurró: - Eres muy guapo - y le besó en los labios.
Cuando el hombre reaccionó y volvió en si, la mujer ya había bajado a la bodega junto a sus amigos.
Descendió el dueño hasta la bodega para darle el cepillo a su amigo (para cuando se secara la mancha) y al elevar su vista y ver ese jamón colgado y chorreando esa grasa que le había transportado de su cotidianidad a un sueño fantástico, le lanzó la mirada más agradecida que nunca nadie pudiera imaginar.
Algunos días después descubrió mediante su amigo, que esa hermosa mujer era una princesa rusa que pasó por Jaén, dirección Cádiz, desde dónde partiría rumbo a los Estados Unidos.
El efecto inmediato de nuestro protagonista fue el indulto de esa pata para el resto de los días, y allí se puede contemplar a día de hoy en una vitrina como el mayor de los tesoros.

Jaénpedia

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Leyenda de don Luis Fernández de Córdoba,

Vamos a hacer referencia de una curiosa tradición hallada en una de las copias de los Casos raros de Córdoba.
Hacia los años 1511 ó 1513 vivía en esta ciudad un opulento caballero llamado don Luis Fernández de Córdoba, cuyo apellido por sí solo da una idea de la importancia de su casa. Poseía muchas fincas rústicas y urbanas, contándose en las primeras una heredad de olivar con casa y molino en el Marrubial.
Un día entráronse en ella dos jóvenes, quienes hicieron daño en la arboleda, y sabido por el dueño, fue allá con sus esclavos, haciendo a éstos que prendiesen a aquéllos y sobre la cerca les cortasen las orejas, gritando en alta voz: "Esta es la justicia que manda hacer el señor Luis de Córdoba con estos hombres, por el desacato que han cometido en su heredad", repitiéndose este pregón de vez en cuando y todo alrededor de la finca, por donde fueron paseados.
Los infelices, bañados en sangre, se presentaron al corregidor don Alonso Enríquez, quien, montando en cólera, salió en busca de don Luis; éste volvía para su casa, y viendo que su prisión era segura tomó iglesia en la de San Lorenzo, burlando así el pronto castigo que le aguardaba. Entonces le fueron confiscados sus bienes, que tuvo en administración Luis Fernández de Valenzuela, y una sentencia de muerte fue el fallo de la causa.
La esposa del reo, doña Isabel Gutiérrez de Porras, pasó a Sevilla, y arrojándose a los pies del católico Fernando V le pidió el perdón tan ansiado para su esposo. El rey escuchó su demanda, y por el pronto, sólo le contestó: "Dueña, ¿me rogáis por un hombre tan malo?", a lo que replicó: "Señor, es mi marido y padre de mis hijos". Al fin le fue concedido el perdón y devolución de bienes, con ciertas condiciones a favor de los jóvenes que perdieron las orejas en manos de aquel soberbio caballero.

Cordobapedia

domingo, 3 de noviembre de 2019

Alonso Tostado

Sabes más que el Tostado “. Seguramente habréis oído esta frase alguna vez. Pero sepamos quién era el Tostado


D. ALONSO TOSTADO
Natural de Madrigal, nació en 1415, y murió en 1455. Fue Obispo de Ávila: y se hizo célebre por su grande capacidad, por su saber, y por la muchedumbre de sus Escritos.
España contará siempre entre sus varones mas célebres á Alonso Tostado, natural de Madrigal, el Literato mas grande del siglo quince. Una memoria prodigiosa, que retenia quanto una vez leia; un entendimiento vasto, que abarcaba quanto se presentaba á su especulación; un amor inmenso por el estudio, y una aplicación incansable, fueron las armas con que se presentó en Salamanca para adquirir los conocimientos que se tenían en su tiempo. A los veinte y cinco años ya los poseia todos, recibió la borla de Doctor, y enseñaba á un mismo tiempo la Filosofía, Teología y Derechos con universal provecho y admiración de quantos le escuchaban. Las gentes arrastradas de la celebridad de su nombre, volaban de todas partes á escucharle; y el Papa Eugenio IV noticioso de su mérito, honró la Dignidad de Maestrescuela de aquella Catedral, nombrándole para ocuparla.
Asistió al famoso Concilio de Basilea; y después pasó á Italia, donde delante del Papa defendió aquellas ruidosas conclusiones, que desanimaron á los Teólogos de aquel tiempo, y que le suscitaron tantos émulos. Entre ellos se mostró entonces el célebre Cardenal Torquemada, que combatió algunas aserciones del Tostado con excesiva severidad. Defendióse este; quedando, á juicio de los doctos, superior á su adversario en aquella gran lucha cíe erudición y sutileza teológica.
Vuelto á España, y entregado á la soledad y al estudio, el Rey D. Juan el II le sacó de la Cartuxa de Scala Dei, para tenerle en su Corte, y hacerle sucesivamente Consejero suyo, Abad de la Colegiata de Valladolid, y últimamente Obispo de Avila. Aquí fue donde resplandeció mas la amable bondad de su corazón, no menos admirable en las virtudes, que su espíritu en los conocimientos. Era generoso, afable, benéfico, puro en sus costumbres, y poseia en grado eminente la mas bella de las buenas prendas, el amor á los otros hombres. La muerte le arrebató á los quarenta años en Bonilla de la Sierra en 1455.
Dexó escritos veinte y siete volúmenes en folio de obras, las mas de ellas sobre la Escritura y los Evangelios, con algunas otras de Política, Moral, y de Historia. Todas ellas prueban la universalidad de su talento, que con aplicarse á tantas cosas, nunca se le conoce débil en ninguna: en todas partes es igual, es consiguiente á sí mismo, jamás se contradice, y siempre manifiesta el juicio sano, el espíritu penetrante, y la prodigiosa memoria de que estaba dotado. ¿Cómo en un siglo bárbaro, quando la Imprenta aún no habia venido en socorro de la curiosidad humana, quando los manuscritos eran tan raros, y tan escasos los medios del saber, cómo pudo el Tostado adquirir todos los conocimientos de su siglo en la corta edad de veinte y cinco años? ¿Cómo después un hombre que viajó y se entregó á los negocios de la Iglesia y del Rey, pudo escribir tanto en una carrera de vida tan breve? A vista de tal prodigio, el mundo literario se pasmó entonces; y tres siglos de descubrimientos útiles en todos los ramos científicos, aunque hayan podido envejecer muchas de sus ideas, no han podido con todo obscurecer la gloria adquirida por talentos tan grandes, tan inmensas riquezas, y tan laboriosas tareas.

Retratos de españoles ilustres

lunes, 28 de octubre de 2019

Origen de los Condes de Priego - Córdoba

Donde se encentra actualmente la Plaza de los Condes de Priego, se situaba la casa de los Condes. 
Se cuenta que el Señor de Belmonte, don Fernan Alfonso, estaba muy enamorado de su esposa, doña Beatriz de Hinestrosa. Tanto, que no se dio cuenta de que unos primos suyos le estaban traicionando. Amparados en el parentesco, uno de ellos consiguió vencer la resistencia de la dama y entabló relaciones, mientras su hermano hacía lo propio con su criada. Un mayordomo, despechado por un despido que consideró injusto, alertó al marido. Don Fernan decidió comprobar si era cierto antes de tomar decisión alguna, por lo que fingió irse de caza, y cuando la noche estaba avanzada, apareció de improviso, sorprendiendo a los amantes. Al ver el espectáculo de doña Beatriz con otro, enloqueció y dio muerte a ambos. Igual suerte corrieron el otro caballero y la criada. 
Años después, don Fernan se volvió a casar, y sus descendientes fueron los Condes de Priego.

Cordobapedia

domingo, 22 de septiembre de 2019

La Fuente de la Eterna Juventud

Las historias de los nativos americanos sobre la fuente curativa estaban relacionadas con la mítica isla de Bimini, un país de riqueza y prosperidad situado en algún lugar del norte, posiblemente en la ubicación de las Bahamas. Según la leyenda, los españoles supieron de Bimini gracias a los arahuacos de La Española, Cuba y Puerto Rico. Sequene, un jefe arahuaco de Cuba, al parecer había sido incapaz de resistir la tentación de Bimini y su fuente restauradora. Reunió a un grupo de aventureros y navegó al norte, para no volver jamás. Sus antiguos súbditos más optimistas decían que Sequene y sus seguidores habían encontrado la fuente de la juventud y vivían lujosamente en Bimini.
Se cuenta que el explorador español Juan Ponce de León oyó hablar sobre la fuente de la juventud a los nativos de Puerto Rico cuando conquistó la isla. Insatisfecho con su riqueza material, emprendió una expedición en 1513 para localizarla y descubrió el actual estado de Florida. Aunque fue uno de los primeros europeos en llegar al continente americano, nunca halló la fuente.
La historia es apócrifa: si bien Ponce de León pudo oír sobre la fuente de la juventud y creer en ella, su nombre no fue relacionado con la leyenda hasta después de su muerte. 
La ciudad de San Agustín en Florida es el hogar del Fountain of Youth National Archaeological Park, creado como un tributo a la ilustre historia de la ciudad como punto en el que se dice tradicionalmente que tomó tierra Ponce de León. Aunque la fuente allí ubicada no es obviamente la de la leyenda, los turistas beben de sus aguas. 

Wikipedia

Conde Henry Russell


(Toulouse, Francia 1834- Biarritz, Francia, 1909). El conde Russell, gran viajero por océanos, desiertos y cordilleras, excelente escritor, hombre de gran sensibilidad y compleja inteligencia, nómada y libre, formidablemente dotado para el montañismo, conocido como el «águila del Pirineo», forma con Ramond y Schrader el trío más destacable en la historia del pirineísmo, el de los grandes recorridos por la alta montaña solitaria, las regiones remotas de Aragón, el descubrimiento de los glaciares, la conquista de cimas vírgenes.
En 1856 viaja al Perú por el Cabo de Hornos, conoce los Andes. En 1857 va a las costas de América del Norte y al Caribe. En 1858, en el Pirineo, sube a Monte Perdido, encuentra a Tonnellé en Góriz y recorre Millaris en medio de una violenta ventisca. 
En Russell se mezclan el montañero puro y el viajero a escala del mundo. En 1858 sale para Moscú; en 1859, con un correo ruso atraviesa en trineo el lago Baikal helado, el desierto de Gobi, la muralla china, llega a Pekín, de donde es expulsado, vuelve a recorrer Gobi, pasa al Japón, Hong-Kong, Macao, Australia, se pierde en las montañas de Nueva Zelanda, va a Ceilán, Calcuta y llega hasta el Himalaya. 
Por Suez y el Mediterráneo vuelve al Pirineo, llora al verlo y asciende inmediatamente al Viñemal. Desde entonces no cesa en recorrer la desolada «región superior», las grandes cumbres, los «tresmiles»; un día dirá que sólo empieza a ser feliz cuando ha sobrepasado los dos mil metros de altitud.
Sube al Cilindro, al Aneto, al Balaitús, al Posets, al Coronas, al Cotiella... En compañía de Packe recorre los Montes Malditos. Mientras continúa sus ascensiones (el Infierno, los Alpes, etc.), es cofundador, en 1864, de la primera sociedad pirineísta, de la que será secretario, y director, en 1866, de su revista. Pero su gran pasión fue el Viñemal, en el que llegó a poner una torre de piedras para hacerlo más alto. En 1880 decidió habilitar unas grutas en este pico, en las que permanecía con frecuencia, y en el año 88 se le otorgó la concesión por 99 años de su glaciar oriental.

Gran Enciclopedia Aragonesa

viernes, 20 de septiembre de 2019

Cita de amor en la plaza de San Javier - Madrid

Esta diminuta y recóndita plaza esconde, además de un antiguo mesón de gran fama y del que hablaré en otro momento, una breve  historia de amor. Se dice que en el número 3 vivía una noble dama que estaba enamorada nada menos que del llamado «bandolero de
Madrid», Luis Candelas. 
Cada vez que éste iba a verla, acostumbraba a dejar dos trabuqueros a la entrada de la plazuela, para así evitar el paso de transeúntes y mantenerse seguro.

Curiosidades de Madrid - Isabel Gea

martes, 17 de septiembre de 2019

Vicente Aleixandre y Miraflores

Vicente Aleixandre, o mejor dicho, Vicente Pío Marcelino Cirilo Aleixadre y Merlo, que era su nombre completo, nació en Sevilla, como muchos otros buenos poetas, el 26 de abril de 1898 y murió en Madrid, el 13 de diciembre de 1984. Perteneció a la Generación del 27 y obtuvo el premio Nobel de Literatura en el año 1977.
La figura del insigne poeta está ligada al municipio serrano de Miraflores de la Sierra, donde pasó largas temporadas desde niño y donde dejó huella su presencia, en forma también de versos, que es como mejor se manifiesta un poeta.  Algunos de esos versos los dedicó a un árbol y quedaron plasmados en un poema.
Hablaba Aleixandre en este poema de la vieja olma de Miraflores, que en realidad era un álamo, mejor dicho, un álamo negro o Populus nigra. La costumbre serrana denomina a los chopos o álamos, preferentemente a los negros, que son más abundantes, olmas, aunque los olmos son del genero Ulmus. Probablemente esta olma inició su andadura en la vida en tiempos de Carlos III.
Poco antes de su muerte, Vicente Aleixandre continuaba visitando la localidad y pidió, antes de morir, que le llevaran una hojas de la olma de Miraflores.  El humilde deseo fue complacido y le llevaron a Madrid unas semillas y unas ramas de su querido árbol. Se da la casualidad de que poco después de fallecer el poeta, la olma, huérfana de poesía, también nos dejó. Aún permanece el esqueleto de su viejo tronco en la plaza de Miraflores de la Sierra. 

ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS.

martes, 10 de septiembre de 2019

Origen del nombre de las Bermudas

Juan Bermúdez fue un navegante español del siglo XVI nacido en la localidad onubense de Palos de la Frontera. Su fama se debe principalmente al descubrimiento de las islas Bermudas, que recibieron ese nombre en su honor.​ Se desconoce la fecha de su nacimiento, pero se sabe que falleció en el año 1570.

Primer mapa de Bermudas
Primer viaje al Nuevo Mundo
Todo parece indicar que Juan Bermúdez formó parte de la expedición de Cristóbal Colón que partió del puerto de Palos de la Frontera el 3 de agosto de 1492 y que realizó el descubrimiento de América el 12 de octubre del mismo año, viajando a bordo de La Pinta, carabela capitaneada por el navegante y explorador Martín Alonso Pinzón.​ También formó parte su hermano Diego Bermúdez, a bordo de la nao Santa María, y que contaba con 12 años de edad.
El 23 de abril de 1493 partió del puerto de Cádiz formando parte del segundo viaje de Colón al Nuevo Mundo, ​y después de su regreso a España, Bermúdez se dedicó a llevar provisiones y habitantes a las poblaciones de los nuevos territorios americanos, llegando a contraer Colón deudas con él, por este motivo Descubrimiento de la isla Bermuda
En uno de sus viajes de vuelta a casa desde el nuevo mundo, Bermúdez capitaneaba a La Garza, embarcación que formaba parte de la flota española, cuando una tempestad le desvió hacia el norte y se encontró con la isla. Sin embargo, los arrecifes que complicaban el acceso, y el sonido de los pájaros anidando en la costa (Pterodroma cahow o Petrel de Bermudas, hoy pájaro nacional de las islas) hicieron optar a Bermúdez por no tomar tierra, y también provocó que los marineros la denominaran como isla de demonios.
El año en el que Bermúdez descubrió las islas es impreciso, aunque se sabe que fue antes de 1511 debido a que en la obra del cronista de Indias Pedro Mártir de Anglería llamada Legatio Babylonica, publicada ese año, incluía una isla llamada La Bermuda entre las islas representadas en el océano Atlántico. Sin embargo, aunque no hay una fecha clara, los habitantes de Bermudas celebraron el Quinto Centenario de su avistamiento en el año 2005, por lo que consideran que Juan Bermúdez descubrió las islas en 1505, habiendo llegado a esa deducción después de haber investigado durante los últimos años del siglo XX, concluyendo que era imposible que hubiera sido antes de ese año.
En el año 1512 compró dos carabelas en Portugal, la Santa Cruz y la Santa María de la Antigua, y al año siguiente, pilotó la segunda junto al también palermo Juan Rodríguez Mafra, que pilotó la primera, dirigiéndose a la isla de Cuba y La Española, a donde llevaron mercancías y pasajeros. En este viaje les acompaña Juan Martín Pinzón, hijo de Martín Alonso Pinzón.
Bermúdez regresó a las islas en 1515, según relata su acompañante Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés en el Sumario de la Natural Historia de las Indias, publicado en 1526, pero debido al mal tiempo que encontraron, no intentaron atracar en la isla. 

Wikipedia

jueves, 5 de septiembre de 2019

La princesa que vivía frente a palacio

A pocas personas, salvo las que están muy puestas en historia, les sonará el nombre de Ana de Mendoza, en cambio, ¿quién no ha oído hablar de la princesa de Eboli? Doña Ana de Mendoza, princesa de Éboli, famosa entre otras cosas por su singular belleza y su parche para cubrir el ojo tuerto, vivió en una casa situada frente al antiguo Alcázar, residencia del rey, con quien mantenía amores secretos. Felipe II no tenía más que cruzar la calle para encontrarse secretamente con la princesa de Eboli, su amante y amante a su vez de Antonio Pérez, secretario del rey. 
La casa fue derribada y en su lugar se levantaron los jardines que hay frente a la plaza de la Armería. Pero aunque la casa haya desaparecido, aún perdura en la historia matritense los amores de esta princesa bella y tuerta o tuerta y bella, según se prefiera.

Curiosidades de Madrid - Isabel Gea

domingo, 25 de agosto de 2019

El paraiso mallorquín de Robert Graves

Fue en su casa de Deia, hoy un museo, donde escribió "Yo, Claudio"
“Mallorca es el paraíso, si puedes resistirlo”, le dijo Gertrude Stein a Robert Graves (Londres 1895-Deia 1985) en el transcurso de una entrevista en el año 1929. Parece ser que esta enigmática frase hizo mella en el poeta británico, puesto que meses después
atracaba en la bahía de Palma con su familia para permanecer en la isla hasta el fin de sus días. 
Eligió Deia, un idílico pueblo en el corazón de la Sierra de Tramuntana, muy próximo a una abrupta costa plagada de acantilados que ofrecen unas espectaculares vistas del Mediterráneo. Un lugar del todo propicio para dar rienda suelta a su fascinación por el mito.
A las afueras de este pequeño pueblo, que hasta los años 90 fue un crisol de pintores y artistas que iban a capturar “la paleta del mediterráneo”, y que actualmente es una exclusiva zona residencial que todavía mantiene parte de ese aroma bohemio de antaño, Graves construyó en el año 1932 una casa que bautizó como Ca N'Alluny, es decir la casa lejana. Allí vivió hasta su muerte en 1985, exceptuando los periodos de la Guerra Civil
Española y la Il Guerra Mundial. Fue allí donde Graves concibió sus famosas obras Yo, Claudio, El vellocino de oro o La diosa Blanca.
Tras varios años abandonada, Ca N Alluny ha sido reformada y convertida en Casa Museo mostrando de nuevo todo su esplendor pasado. Lo primero que llama la atención al visitante es el jardín, plagado de naranjos y limoneros plantados por el propio Graves, además de algarrobos, olivos y almendros, árboles autóctonos de la zona. También podemos ver el huerto del que la familia Graves surtía la cocina

Miguel Angel Vicente de Vera