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domingo, 20 de mayo de 2018

Calle de Hileras Madrid

Esta calle va desde la plaza de Herradores a la de San Martín.
El trozo comprendido entre esta última plaza y la calle del Arenal se denominó en el siglo pasado de la Bodega de San Martín,
En 1638 se compró terreno para ensanchar la calle.
Existen antecedentes de construcciones particulares desde 1631.
Tradición.—Esta calle formaba en lo antiguo parte de los jardines de la Reina, y tenía dos hileras de árboles a cada lado, de las que tomó el nombre la calle. Era el paseo predilecto del rey don Fernando III el Santo.

(Carlos Cambronero)

miércoles, 25 de octubre de 2017

Una novia para el rey

Berenguela, fiel a su estilo, quiso controlar en todo momento la educación familiar de su hijo y para ello empezó a buscarle una esposa lejos de los reinos hispanos para evitar conflictos de sangre. Había que huir de posibles incestos y lazos familiares que tan mal trago le habían hecho pasar. En los Reinos de Aragón, León, Navarra y Portugal todas las princesas e infantas tenían algún grado de parentesco entre sí y si no lo tenían, ya se encargaría la Iglesia de buscarlos, porque Berenguela seguía pensando que todos los impedimentos esgrimidos por Roma para anular su matrimonio con Alfonso IX se debían sobre todo a razones políticas y no de sangre. Por ello echó la vista al otro lado de los Pirineos y se fijó en Beatriz de Suabia, joven princesa alemana que también tenía lazos con Fernando, pero en quinto grado, un lejano parentesco que no fue problema para el casamiento porque en uno de los concilios de Letrán se había rebajado el nivel de consanguinidad entre familiares del séptimo al cuarto grado. La intención de Berenguela era casar a su hijo cuanto antes para dar a Castilla un heredero que evitara la crispación política y despejara el futuro del reino. Además, el monarca, que ya había cumplido los dieciocho años, tenía la edad precisa para matrimoniar con la hermosa, sabia, prudente y dulcísima Beatriz, como la describieron algunos escritos de testigos directos como Rodrigo Jiménez de Rada.
Antes de la ceremonia, Fernando III debía cumplir con el protocolo de armarse caballero de manos de su padre Alfonso, pero éste no quiso asistir a la boda por lo que tuvo que ser el propio rey quien tomó su espada, previamente bendecida por el obispo de Burgos y se la ciñó en señal de caballero con la ayuda de su madre. El acto se celebró en la capilla mudéjar de Las Huelgas de Burgos, muy vinculado a la familia por cuanto su hermana mayor Constanza era monja del cenobio y sus abuelos maternos, Alfonso VIII y Leonor, fueron los fundadores de la abadía y allí se encontraban enterrados desde 1214. Una leyenda asegura que Fernando fue nombrado caballero por la estatua de Santiago del Espaldarazo, figura que tiene un brazo articulado con una espada lo que le permitió ser armado por alguien superior a él. Aquel histórico escenario permanece abierto, recuperado para la memoria de Castilla con su halo de leyenda y prestigio real. Años después recibirían sepultura su madre Berenguela y su hija de igual nombre que llegó a ser abadesa a mediados de aquel siglo XIII.
La boda se celebró el 30 de noviembre de 1219 en la iglesia románica de Santa María, hoy desaparecida, y según la prensa de entonces no hubo sitio para nadie en Burgos y mucho menos en el templo: "a diebus antiquis, non fuit visa talis curia, in civitate burgensi". No se sabe muy bien porqué, pero al poco del casamiento real, Fernando III ordenó la construcción de un templo más acorde a las necesidades de la ciudad y de la época, y con el tiempo se levantó la magnífica catedral gótica cuya primera piedra se colocó el 20 de julio de 1221 ante la presencia del propio monarca y del obispo de la ciudad, Mauricio. El templo se consagró en 1260, ya en tiempos de Alfonso X, aunque las obras continuaron hasta bien entrado el siglo XVI con la construcción de la escalera dorada y el arreglo del cimborrio del crucero. La misa de consagración de un templo representaba su apertura al culto aunque las obras siguieran su curso sin que afectaran de forma notable a las ceremonias litúrgicas.
Pero la catedral de Burgos no fue la única empresa arquitectónica de envergadura del monarca santo pues también asistió al acto de colocación de la primera piedra de la catedral de Toledo, en compañía de Jiménez de Rada, y dio continuación a las obras de la catedral de León. Así pues, durante su mandato se levantaron los tres grandes monumentos del gótico hispano: Burgos, Toledo y León. La actual catedral de Sevilla es de los siglos XIV_a XIX y no corresponde al templo mudéjar que conoció Fernando III donde quiso ser enterrado, excepto la torre de la Giralda, el minarete de la vieja mezquita.

(Javier Leralta)

jueves, 26 de mayo de 2016

La reina doña Berenguela - Sobre todo madre

Alfonso IX y Berenguela
Doña Berenguela de Castilla nació en Segovia, 1179 o 1180 y murió en Burgos el 8 de noviembre de 1246. Era hija del rey Alfonso VIII y de su esposa la reina Leonor de Plantagenet, fue reina de Castilla en 1217 y reina consorte de León entre 1197 y 1204 por su matrimonio con el rey Alfonso IX.
Durante los primeros años de su vida, Berenguela fue la heredera nominal al trono castellano, pues los infantes nacidos posteriormente no habían sobrevivido; esto la convierte en un partido muy deseado en toda Europa.
El primer compromiso matrimonial de Berenguela se acordó en 1187 con Conrado, duque de Rothenburg y quinto hijo del emperador germánico Federico I Barbarroja. Al año siguiente, en Seeligenstadt, se firmó el contrato matrimonial, incluyendo una dote de 42 000 Maravedíes, tras lo cual Conrado marchó a Castilla, donde celebraron los esponsales en Carrión de los Condes en junio de 1188. El 29 de noviembre de 1189 nació el infante Fernando que fue designado heredero al trono y el emperador Federico, viendo frustradas sus aspiraciones en Castilla perdió todo interés en mantener el compromiso de su hijo y los esponsales fueron cancelados, a pesar de la dote de 42 000 áureos de la infanta. Conrado y Berenguela jamás volverían a verse. Berenguela solicitó al papa la anulación del compromiso, seguramente influida por agentes externos, como su abuela Leonor de Aquitania, a quien no interesaba tener a un Hohenstaufen como vecino de sus feudos franceses. Pero estos temores se verían posteriormente neutralizados cuando el duque fue asesinado en 1196.
En 1197, Berenguela se casó en la ciudad de Valladolid con el rey de León Alfonso IX, pariente suyo en tercer grado. De este matrimonio nacieron cinco hijos. Pero en 1204, el papa Inocencio III anuló el matrimonio alegando el parentesco de los cónyuges, a pesar de que Celestino III lo había permitido en su momento. Esta era la segunda anulación para Alfonso y ambos solicitaron vehementemente una dispensa para permanecer juntos. Pero este papa fue uno de los más duros en cuestiones matrimoniales, así que se les denegó, aunque consiguieron que su descendencia fuese considerada como legítima. Disuelto el lazo matrimonial, Berenguela regresó a Castilla al lado de sus padres, donde se dedicó al cuidado de sus hijos.
Al morir Alfonso VIII en 1214, heredó la corona el joven infante Enrique que tan sólo contaba con diez años de edad, por lo que se abrió un período de regencia, primero bajo la madre de rey, que duró exactamente veinticuatro días, hasta su muerte; y luego bajo la de su hermana Berenguela.  Comenzaron entonces disturbios internos ocasionados por la nobleza, principalmente por la casa de Lara y que obligaron a Berenguela a ceder la tutoría del rey y la regencia del reino al conde Álvaro Núñez de Lara para evitar conflictos civiles en el reino.
En febrero de 1216, se celebró en Valladolid una curia extraordinaria a la que asistieron magnates castellanos como Lope Díaz de Haro, Gonzalo Rodríguez Girón, Álvaro Díaz de Cameros, Alfonso Téllez de Meneses y otros, que acordaron, con el apoyo de Berenguela, hacer frente común ante Álvaro Núñez de Lara. A finales de mayo de este mismo año, la situación se tornó peligrosa en Castilla para Berenguela que decidió refugiarse en el castillo de Autillo de Campos cuyo tenente era el noble Gonzalo Rodríguez Girón –uno de los fieles a la regente– y enviar a su hijo Fernando, el futuro rey, a la corte de León, con su padre, Alfonso IX. El 15 de agosto de 1216 se reunieron todos los magnates del reino de Castilla para intentar llegar a un acuerdo que evitase la guerra civil, pero las desavenencias llevaron a los Girón, los Téllez de Meneses y los Haro a alejarse definitivamente del Lara.
Enrique falleció el 6 de junio de 1217 después de recibir una herida en la cabeza de una teja que se desprendió accidentalmente cuando se encontraba jugando con otros niños en el palacio del obispo de Palencia, quien en esas fechas era Tello Téllez de Meneses. El conde Álvaro Núñez de Lara se llevó el cadáver de Enrique al castillo de Tariego para ocultar su muerte, aunque la noticia llegó a Berenguela. Esto hizo que el trono de Castilla pasara a Berenguela, quien el 2 de julio hizo la cesión del trono en favor de su hijo Fernando.
Pese a que no quiso ser reina, Berenguela estuvo siempre al lado de su hijo, como consejera, interviniendo en la política del reino, aunque de forma indirecta.
Destacó la mediación de Berenguela en 1218 cuando la intrigante familia nobiliaria de los Lara con el antiguo regente, Álvaro Núñez de Lara, a la cabeza conspiró para que el padre de Fernando III y rey de León, Alfonso IX, penetrara en Castilla para hacerse con el trono de su hijo. Sin embargo, el fallecimiento del conde de Lara facilitó la intervención de Berenguela, que logró que padre e hijo firmaran el 26 de agosto de 1218 el pacto de Toro que pondría fin a los enfrentamientos castellano-leoneses.17
Concertó el matrimonio de su hijo con la princesa Beatriz de Suabia, hija del duque Felipe de Suabia, y nieta de dos emperadores: Federico Barbarroja e Isaac II Ángelo. Este matrimonio con una familia tan importante elevaba la alcurnia de los reyes de Castilla y abría la puerta para que Fernando participase en los asuntos europeos de forma activa. El matrimonio se celebró el 30 de noviembre de 1219 en la catedral de Burgos.
En 1222, Berenguela intervino nuevamente a favor de su hijo, al conseguir la firma del Convenio de Zafra que puso fin al enfrentamiento con los Lara al concertarse el matrimonio entre Mafalda, hija y heredera del señor de Molina, Gonzalo Pérez de Lara, y su hijo y hermano de Fernando, Alfonso.
En 1224 logró el matrimonio de su hija Berenguela con Juan de Brienne en una maniobra que acercaba a Fernando III al trono leonés, ya que Juan de Brienne era el candidato que Alfonso IX había pensado para que contrajera matrimonio con una de sus hijas. Al adelantarse Berenguela, evitaba que las hijas de su anterior esposo tuvieran un marido que pudiera reclamar el trono leonés.
Pero quizás la intervención más decisiva de Berenguela a favor de su hijo Fernando se produjo en 1230 cuando falleció Alfonso IX y designó como herederas al trono a sus hijas Sancha y Dulce, frutos de su primer matrimonio con Teresa de Portugal, en detrimento de los derechos de Fernando III. Berenguela se reunió en Benavente con la madre de las infantas y consiguió la firma de la Concordia de Benavente, por el que estas renunciaban al trono en favor de su hermanastro a cambio de una sustanciosa cantidad de dinero y otras ventajas. De ese modo se unieron para siempre León y Castilla en la persona de Fernando III el Santo.
Intervino también en el segundo matrimonio de Fernando III tras la muerte de Beatriz de Suabia, aunque habían tenido suficiente descendencia, pero «con el fin de que la virtud del rey no se menoscabase con relaciones ilícitas». En esta ocasión, la elegida fue una noble francesa, Juana de Danmartín, candidata de la tía del rey y hermana de Berenguela, Blanca de Castilla, reina de Francia por su matrimonio con Luis VIII de Francia.
Berenguela ejerció como una auténtica reina mientras su hijo Fernando se encontraba en el sur, en sus largas campañas de Reconquista de Al-Ándalus. Gobernó Castilla y León con la habilidad que siempre la caracterizó, asegurándole el tener las espaldas bien cubiertas. Se entrevistó por última vez con su hijo en Pozuelo de Calatrava en 1245, tras lo cual volvió a Castilla donde falleció al año siguiente.
Se la retrata como una mujer virtuosa por los cronistas de la época. Fue protectora de monasterios y supervisó personalmente las obras de las catedrales de Burgos y Toledo. Del mismo modo, también se preocupó de la literatura, encargando al cronista Lucas de Tuy una crónica sobre los reyes de Castilla y León, siendo asimismo mencionada en las obras de Rodrigo Jiménez de Rada.

(Wikipedia)

domingo, 28 de febrero de 2016

La Universidad de Salamanca

«El que quiera saber...»
La fachada plateresca de la Universidad atrae a tantos turistas con el reclamo de una rana sobre un cráneo desnudo, con un interior de increíbles artesonados mudéjares, con su escalera rebosante de figuras simbólicas, su soberbia biblioteca, con más de 40.000 volúmenes, su antigua capilla con los restos de fray Luis, su patio central con la sequoya gigante que asoma por arriba de las techumbres, su «aula de fray Luis», que conserva los pupitres del siglo XVI, su Paraninfo, su órgano del siglo XVII...
La fundó en 1218 Alfonso IX de León, padre de san Fernando. Alfonso XI la emancipó del obispo salmantino y la hizo «pontificia». El rector era el Papa. Llegó a contar en el siglo XVI con cerca de 10.000 estudiantes. De aquí nació el célebre dicho: «El que quiera saber, que vaya a Salamanca».
Salamanca es conocida como la ciudad del Tormes, por su río, que inmortalizó el anónimo autor del Lazarillo y al que han cantado Lope, Garcilaso, fray Luis, Juan de la Encina, Cervantes, Góngora, Espinel y, más cercanamente, Unamuno. «Mi nacimiento fue dentro del río Tormes, en una aceña de la molienda del río», comienza su historia el Lazarillo. Un río pequeño, como Salamanca, que la literatura ha llevado a todo el mundo.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Calle del Postigo de San Martín - Madrid

El convento de las Descalzas era una posesión real, y en ella se refugió doña Berenguela con su hijo el príncipe don Fernando, que más adelante figura en la historia con el nombre de Fernando III el Santo. Pretendía D. Alvaro de Lara, con sus parciales, apoderarse del niño; pero defendido éste por los monjes de San Martín y la gente de la Villa, obligaron á retirarse al de Lara sin haber conseguido su objeto. 
La refriega tuvo lugar en este sitio, donde se colocó una cruz con la siguiente inscripción, que copia el Padre Sarmiento: «Aquí murieron algunos de nuestros monjes y varios domésticos de este priorato, con muchos hermanos de la Cofradía del Santísimo Sacramento, en defensa de la señora reina Berengaria y de su fijo el rey San Fernando, librándolos de la facción de los Laras que los tenían rodeados en su quinta real.» 
Todos los años se hacía un aniversario, cuya costumbre duró, según Capmany, hasta el reinado de Fernando VII.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Ramón de Bonifaz - Marino de tierra adentro

Ramón de Bonifaz y Camargo nació en Burgos alrededor de 1196 y falleció en 1256. Fue un célebre marino y mercader. Navegó por aguas del Mediterráneo y tenía casa en su Burgos natal.
Por orden de Fernando III el Santo, que le nombró almirante de la Armada castellana, organizó una escuadra, con la que contribuyó a la toma de la ciudad de Sevilla a los musulmanes.
Entre los años 1246 y 1247 se llevó a cabo la organización de la flota, preparada en la costa norte de Castilla, en localidades como Santander, Santoña, Castro Urdiales o Laredo; una escuadra que bordearía la península ibérica por Portugal para hacer su entrada por el Guadalquivir, río arriba.
Su acción en el puente de Triana en 1248 se convirtió en una hazaña legendaria: esperando el momento oportuno de la marea alta y el viento a favor y con dos grandes barcos reforzados en proa a modo de ariete, embistió al puente de barcas que unidas mediante gruesas cadenas, al pie del Castillo de San Jorge, impedía el paso y protegía la ciudad. Este hecho, ocurrido el día 3 de mayo de 1248, dio lugar a la toma definitiva de Sevilla por las tropas del rey Fernando III El Santo, hoy patrono de la ciudad
Ramón de Bonifaz fue encargado de construir posteriormente unos astilleros en la orilla del propio río Guadalquivir.

(Sevillapedia)