El Colegio fue fundado en 1630 por Andrés Spínola con el nombre oficial del Colegio de Nuestra Señora de la Presentaciones, aunque desde un principio se conoció como “del Marqués de Leganés” porque, durante las ausencias del fundador, el marqués era el encargado de la institución.
El Colegio se dedicaba a recoger y educar a las niñas desamparadas de 6 a 10 años y para entrar en él había que cumplir varios requisitos: gozar de buena salud, ser inteligente, no tener defectos físicos... Pero quizás lo más sorprendente es que se debía elegir preferentemente a las niñas más hermosas ya que se consideraba que, a causa de su belleza, debían enfrentarse a mayores peligros en la vida y tenían más posibilidades de “perderse” que las demás niñas en su situación. A las niñas se las educaba para ingresar en alguna organización religiosa, tener algún oficio que les permitiera vivir decentemente o para conseguir un buen matrimonio.
Desapareció engullido por la Gran Vía, al abrirse esta calle a principios del siglo XX.
(Autor: Conde de Polentinos)
De todo un poco. Leyendas, tradiciones e historias curiosas de todas las regiones de España. Unas son verdad y otras no tanto.
Selección
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jueves, 9 de febrero de 2012
martes, 18 de marzo de 2008
Grand Hotel de Paris (Madrid)

Producto de la reforma de ampliación de la Puerta del Sol, una nueva casa aparecía en la célebre plaza. Donde siempre estuvo el Hospital de Corte o del Buen Suceso, se alzaba ahora la misma casa que hoy conocemos entre las calles de Alcalá y la Carrera de San Jerónimo.
La gran casa, con fachada a las tres vías públicas, había sido alquilada entera por una Compañía que pensaba poner en el piso bajo un Café, en el entresuelo billares y juegos permitidos y el resto de la casa destinarlo a fonda con el nombre de Grand Hotel de París.Hasta aquí todo más o menos regular, pero lo asombroso para las alturas económicas de entonces era el precio tremendo que se pagaba por alquiler, nada menos que 159.000 pts. En un tiempo en que un obrero especializado, como un tipógrafo, por ejemplo, que siempre fueron bien pagados, cobraba doce o catorce reales, este montón de duros (31.800 duros) o de reales, la moneda de entonces -la peseta todavía no existía- (636.000 reales) resultaba desorbitado, completamente fuera de las magnitudes habituales.
Esto sucedía en diciembre de 1863. Poco después nacerían el Café Imperial y el Hotel, que ha llegado a nuestros días. Hay que decir que el café ocupaba la totalidad de la superficie de los bajos de la casa, con vistas a Alcalá, Sol y la Carrera, donde ahora se ubican varios comercios de distintas especialidades
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