Mostrando entradas con la etiqueta Jaime I el Conquistador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jaime I el Conquistador. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de octubre de 2017

Panteón de Jaime I en el Poblet

Jaime I quiso ser enterrado en el monasterio románico-cister-ciense de Poblet (Tarragona) y así se lo hizo saber al abad Arnaldo y lo ratificó en los sucesivos testamentos firmados en 1262, expedido con motivo de la muerte de su primogénito: Montpellier (1272), Lérida (1275) y Algeciras (1276). El soberano de Aragón entregó al monasterio parte de su rico patrimonio inventariado en cinco mil morabatines, un cinto de oro, valorado en treinta mil sueldos jaqueses, una cubertería de plata, varias piedras preciosas y anillos tasados en cincuenta mil sueldos jaqueses y toda su capilla personal que incluía una rica cruz con camafeo, un retablo de la Virgen y otro que le había regalado su yerno el rey de Castilla y seis cálices de plata sobredorada entre otros objetos, además de varios castillos y villas, donados también para obtener el sufragio de su alma.

(Javier Leralta)

viernes, 22 de septiembre de 2017

El lío de las reparticiones

A pesar de las conquistas y de los reinos ganados a los almohades, escasos fueron los territorios para repartirlos con equidad entre todos sus hijos legales sin recibir quejas. Jaime I, influido por su segunda esposa, tuvo que rehacer varias veces el escrito de repartos ante las protestas y otras eventualidades que ahora explicamos. 
Cuentan las crónicas que Violante fue una madre ambiciosa que quiso para sus hijos los mejores puestos y para ello utilizó todos los medios a su alcance para impedir que el infante Alfonso, el primogénito de Jaime I, fruto de su primer matrimonio con Leonor, alcanzara la Corona de Aragón. El testamento de 1247 dejaba claro que Alfonso sería el heredero de Aragón, mientras sus hermanastros Pedro, Jaime y Fernando se repartirían los condados de Barcelona, Ribagorza y Rosellón y los Reinos de Mallorca y Valencia. No le debió gustar mucho a Alfonso la decisión tomada por su padre pues sabemos que se quejó de inmediato al rey de Castilla para que parara aquel atropello. Al final, las Cortes de Alcañiz (Teruel) de 1250 dejaron las cosas más claras y ajustadas a derecho: Alfonso sería rey de Aragón y Valencia; Pedro, conde de Barcelona, y Jaime, rey de Mallorca y señor de Montpellier. Pero los dolores de cabeza para el padre no acabaron con esta última declaración. Dos asuntos añadirían más leña al fuego.
En 1258 Jaime I y Luis IX de Francia firman el tratado de Corbeil para zanjar de una vez por todas el espinoso tema de los derechos y las reclamaciones ultrafronterizas. Resulta que por razones geográficas y familiares el Reino de Aragón y el condado de Barcelona tenían territorios al otro lado de los Pirineos y prueba de ello es que el rey de Aragón era señor de Montpellier, por ejemplo, y que los reyes de Francia se hacían nombrar condes de Cataluña por descendencia directa de Carlomagno. De esta manera, Jaime se olvidó de las tierras del sur de Francia (Languedoc y Provenza) a cambio de la renuncia del soberano francés a sus derechos feudales sobre Cataluña. 
Pero la muerte prematura del heredero Alfonso sin descendencia en 1260 alivió un poco la situación y hubo que hacer un nuevo convenio de partición (1262) que sería el definitivo. Así las cosas, los hijos de Violante fueron los principales beneficiarios: Pedro sería el futuro rey de Aragón y Valencía y conde de Barcelona, y Jaime se coronaría soberano de Mallorca y de los condados de Rosellón y Cerdaña entre otros. El infante Fernando no aparece en este nuevo reparto porque había fallecido.


(Javier Leralta)

sábado, 11 de marzo de 2017

Leyenda del Rat Penat - Valencia

Cuenta la leyenda que el rey Jaime I estaba acampado en las cercanías de Valencia en su intento de arrebatar el control de la ciudad a los moros. La ciudad estaba sitiada por las tropas catalanas y aragonesas.
Una noche, dormía el ejército cristiano tranquilo y confiado cuando se oyó un sonido muy extraño en las proximidades de la tienda del mismo rey. Un soldado que oyó el misterioso ruido corrió a despertar al rey que de inmediato dio la orden de que estuvieran todos alertas y vigilantes.
Fue entonces cuando alguien descubrió que el ejército moro se hallaba muy cerca del campamento, emprendiendo un ataque sorpresa contra las tropas de Jaime I. Rápidamente, tomaron todos los soldados las armas para presentar la batalla al ejército moro. La lucha fue terrible, los moros sufrieron un número elevado de bajas que les obligaron a retirarse. El ataque sorpresa, casi a la desesperada había sido rechazado.
Al acabar la batalla, se quiso saber el origen de aquel misterioso sonido que había puesto en guardia al ejército cristiano cuando descubrieron que había sido un murciélago, el que había estado golpeándose a sí mismo en un tambor y tirando al suelo algunas armas que habían provocando el misterioso estruendo que habían escuchando en mitad de la noche.
En agradecimiento al murciélago, Jaime I hizo poner al murciélago en la parte más alta del escudo de la ciudad de Valencia.

(Ochocientos años después)

jueves, 26 de enero de 2017

Las doncellas de Lérida - Valencia

La versión un poco diferente y más romántica de esta leyenda se ha revelado gracias a Josep Forns: 
"...Cuentan las gentes que Jaime I prometió a sus soldados antes de acometer la toma de la ciudad de Valencia que los primeros en entrar merecerían el honor de repoblar la ciudad con mujeres traídas de sus pueblos de origen. Fueron tres leridanos sobre los que recayó tal distinción, y así se hizo venir a trescientas doncellas leridanas. Produciéndose inmediatamente siete matrimonios cuyas cabezas e iniciales pasaron a la posteridad esculpidos en piedra en la Puerta del Palau de la Catedral Valenciana."
La puerta del "Palau" es la parte más antigua de la Catedral. Según algunos autores es obra de Arnau Vidal entre los años 1260-1270.Para otros , es anterior a la construcción de la nueva catedral y se realizaría en los primeros años para derribar el mihrad, la parte más sagrada de una mezquita.
Estas cabezas representan , según la tradición, a los siete matrimonios que se encargaron de conducir desde Lérida a Valencia a las setecientas doncellas que serían las esposas de los primeros pobladores cristianos. Conservan restos de policromía y sus nombres aparecen en unas cartelas situadas entre cada pareja: Pedro y María, Guillén y Berenguela, Ramón y Dolça, Francisco y Ramona, Bernardo y Floreta, Beltrán y Berenguela, Domingo y Ramona...»

(Flickr - Leyendas)

jueves, 9 de junio de 2016

Teresa Gil de Vidaurre - Matrimonio morganático de un rey

De origen navarro, Teresa era hija del noble Juan de Vidaure y hermana de Pedro Gil de Vidaure. Narran que era mujer de una gran belleza, de la que quedó encandilado el monarca aragonés Jaime I a temprana edad. La insistencia y los cortejos del rey eran tales que Teresa Gil de profundas convicciones religiosas y de gran carácter, le conminó a manifestar ante un testigo la promesa de matrimonio. La promesa se hizo, pero el rey no la cumplió, casándose al poco tiempo con Violante de Hungría en diciembre de 1235.
Ciertos documentos indican que a pesar de esa circunstancia, Teresa Gil siguió manteniendo algún tipo de relación con Jaime I mientras éste estuvo casado con la reina Violante que fallecería en 1251.
Muerta la reina, Jaime y Teresa, viuda de Sancho Pérez de Lodosa, rehacen la relación hasta convertirla en un auténtico matrimonio social, no consagrado por la iglesia. En 1255 Jaime I mediante documento público le otorga el castillo de Jérica. Dos años después le daría la villa de Alcublas. De su relación nacieron dos hijos, Jaime de Jérica, el primogénito, y Pedro de Ayerbe.
Sin embargo, la agitada vida amorosa de Jaime I hizo que, hacia los primeros años de la década de 1260 abandonase a su mujer, con el pretexto de que esta había contraído la lepra. Teresa Gil reclamó antes las instancias vaticanas la defensa de su matrimonio, con la prueba de la promesa dada en su día por el rey. Pero su valedor y testigo del juramento había fallecido, por lo que no pudo ser probado el hecho. El papa Clemente IV resolvió el caso indicando que aunque no había sido un verdadero matrimonio por no mediar el sacramento, ése se había legitimado y consumado por la unión carnal.
El 7 de junio de 1272, Teresa Gil de vidaure y su hijo Jaime habían otorgado a Pérez de Ribavellosa, alcalde de Jérica/Xérica, la Masía de Ullastre y el 15 de enero de 1277, la Masía de Uñoz (Villa de Altura).
Un nuevo amor el de Berenguela Alfonso, hija del infante Alfonso de Castilla, había desplazado a la noble Teresa del corazón del rey. Teresa Gil se instaló en el Monasterio de la Zaidia de Valencia, fundado por ella misma, lugar en el que llevó una vida de recogimiento hasta su muerte acaecida en 1285.

miércoles, 18 de febrero de 2015

El Tratado de Almizra

El Tratado de Almizra es un pacto de paz firmado el 26 de marzo de 1244 entre la Corona de Aragón y el Reino de Castilla que fijó los límites del Reino de Valencia. Lo acordaron Jaime I de Aragón y quien más tarde sería su yerno, el infante Alfonso de Castilla y futuro rey Alfonso X el Sabio. 
En el tratado se estipuló que las tierras al sur de la línea Biar-Busot quedaran reservadas a Castilla.
Este nuevo pacto se origina en el constante incumplimiento por ambas partes de los anteriores tratados, el Tratado de Tudilén (1151) y el Tratado de Cazola (1179); concretamente la cláusula que ambas partes vulneran es la siguiente: Que ninguno de los dos quite o disminuya al otro algo de la parte a cada uno asignada, ni de otro modo uno de los dos maquine astutamente algún obstáculo contra la ya dicha división; cláusula con la que reforzaban los acuerdos.
Jaime I vulnera esta cláusula al conquistar Caudete, Villena y Sax, que al estar al otro lado del puerto de Biar, correspondían a Castilla; y el infante D. Alfonso también lo hizo al pretender Játiva que correspondía a la corona de Aragón.

(Wikipedia)