El río Termes nace en los Montes da Paradanta y discurre de norte a sur íntegramente por el concello de As Neves, desembocando en el río Miño.
Para cruzarlo existen numerosos puentes de diferentes épocas aunque hay dos que destacan por su antigüedad, el puente de A Senra y el puente de As Pontaleiras, situados muy cerca el uno del otro.
El puente de As Pontaleiras se localiza entre Miranciños y Vilar al norte de la parroquia de Vide y cruza el río Termes por el antiguo camino que unía As Neves con Sela, en Arbo. Debemos saber que existían dos variantes en el recorrido de las vías principales centenarias por el concello de As Neves, esta de As Pontaleiras y otra más al sur, más cerca del Miño, que desde Oleiros en Salvaterra de Miño seguía por Liñares, Setados y Vide para volver a unirse en Sela con el camino que discurría por el puente de As Pontaleiras.
Además, junto al puente discurre el denominado Camiño dos Frades, el camino supuestamente empleado por la reina Isabel de Portugal para su peregrinación a Santiago de Compostela y que pasaba por el santuario de A Franqueira. Este camino aprovecha el valle del río Termes y comienza en la capilla de San Manuel.
El puente de As Pontaleiras es un puente de piedra probablemente del siglo XVIII, con un solo arco que cruza el río aprovechando un afloramiento rocoso y que fue acondicionado en el año 2010. Aún hoy sirve de paso para la carretera aunque afortunadamente su calzada no ha sido asfaltada.
Junto a él tenemos un pequeño conjunto de cuatro molinos, todos muíños de canle (molinos de canal). Tres se localizan en la orilla izquierda y uno de ellos en la derecha. Existe un canal por cada orilla que llevaba el agua a los molinos y que la captaban unos metros más arriba en una gran presa que aún hoy podremos ver. Uno de los canales tan solo se puede adivinar mientras que el otro aún parece llevar el agua hasta uno de los molinos.
El río Termes en este lugar también recoge el agua del Regato de Pielas.
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domingo, 28 de junio de 2020
jueves, 21 de mayo de 2020
Montes de Fontefría
En este punto nos encontraremos con los restos de una antigua caseta forestal de piedra sobre la cual ha sido instalada una pequeña y moderna torre de vigilancia, además de otras edificaciones relacionadas con esta.
Nosotros hemos visitado este lugar un día de nubes altas con la esperanza de poder observar las impresionantes vistas que desde allí se divisan. Sin embargo, al tratarse de una elevación de 948 m las nubes aquí ya no estaban tan arriba… Por ello nos toca volver, ya que la niebla lo cubría prácticamente todo. Aseguraros de ir un día completamente despejado si lo que queréis es ver las maravillosas vistas.
Vértice geodésico
Desde aquí podremos contemplar la Comarca da Paradanta y O Condado, al este y al oeste. También lograremos ver las sierra del Galiñeiro y la de A Grova, así como el océano.
Cruces del calvario de Montouto
Una de las cosas que más nos llama la atención son las tres cruces a modo de calvario situadas sobre unas rocas en uno de los puntos más altos del lugar. Cuenta la tradición oral que este era lugar de cruentas batallas entre “mouros” y cristianos, ya sabéis, muchas leyendas han sustituido a los pueblos galaicos por los “mouros” y a los romanos por cristianos. Estas luchas también se relacionan con A cidade das Achas y A Cerquiña, lugares con una profunda tradición legendaria. Estas cruces hacen de punto de separación de los concellos de Covelo y A Cañiza, así como toda la cresta de este alto de Montouto. A unos metros de estas cruces también podremos ver el vértice geodésico sobre una roca.
Conjunto megalítico de Montouto Chan dos Mouros
Subiendo por la pista que da acceso a la torre de vigilancia y un poco antes de llegar a esta veremos a mano izquierda una llanura denominada Chan dos Mouros en donde en época de lluvias forma una pequeña laguna de la que hablaremos abajo. Aunque muy deterioradas existen a su alrededor en su lado oeste los restos de tres mámoas o túmulos megalíticos. Dichas mámoas parecen haber sido colocadas a propósito alrededor de esta laguna.
Cráter meteorítico
Esta laguna de la que hemos hablado podría ser una charca en una depresión natural debido a la concentración de agua de esta llanura, pero sin embargo hay quién dice que puede tratarse de un cráter meteorítico. De ser así sería el primero localizado en este país.
Cómo llegar
Para llegar lo más fácil es seguir la antigua carretera nacional N-120 que une A Cañiza con Ponteareas y a la altura del kilómetro 622,5 desviarse para seguir una pista de tierra que nos llevará hasta lo alto de Montouto.
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martes, 7 de abril de 2020
Ponte dos Cabaleiros
Se trata de un puente centenario conocido como Ponte dos Cabaleiros o Ponte de Campo y parece un puente del siglo XVIII o quizás de principios del XIX. Es curioso que en este tramo alto del río Tea se acumulen hasta tres puentes centenarios en un recorrido de prácticamente seis kilómetros, el de Abuiña a unos 4 km río arriba y el de Fofe a tan solo 1 km aguas abajo. Este último es el que más nos sorprende ya que no es habitual la cercanía de estos puentes seculares ya que la construcción implicaba grandes recursos, como mucha mano de obra e ingenieros. Esto provocaba que sus costes precisamente no fueran bajos y por ello su construcción se debía normalmente a motivos comerciales.
Sabemos que Covelo desde hace siglos fue tierra de arrieros y comerciantes y que por sus tierras pasaban varias rutas provinientes de O Ribeiro y del norte de Portugal en dirección a los grandes centros eclesiásticos y burgueses como Pontevedra o Santiago. Para ello estas rutas atravesaban Covelo en dirección a Fornelos y otras en dirección A Lama atravesando la sierra de O Suído.
Este puente de San Pedro de Campo es muy similar a los vecinos de Abuiña o Piñeiro. Mampostería, un solo arco y rasante recta. Carece de pretiles y parece haber sido reformado en tiempos más recientes. Hasta él llega una carretera que se convierte en pista de tierra a tan solo unos metros el puente. Al cruzarlo el camino se vuelve estrecho que continua hasta la carretera que discurre por la orilla derecha del valle en dirección a Avión. Esta última aprovechó aproximadamente el trayecto de una importante vía de comunicación que se dirigía a Ponteareas y que es bien definida en el mapa de Domingo Fontán del siglo XIX.
El puente de San Pedro de Campo o Ponte dos Cabaleiros se localiza en un hermoso marco natural con miles de verdes y las aguas transparentes que en este tramo del río se pueden aún disfrutar.
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jueves, 26 de marzo de 2020
Torre de O Castro de Valdeorras
En una loma de 441 metros de altura al norte y muy próximo a la población de O Barco de Valdeorras se encuentran los restos de una torre medieval levantada sobre un castro milenario. Es la llamada fortaleza o Torre de O Castro.
Se trata de un enclave estratégico pues desde aquí se divisa una buena parte del valle del Sil, por donde transitaban importantes vías de comunicación, tanto romanas como medievales. Era uno de los pasos hacia la Meseta y también paso para la famosa vía romana denominada Vía Nova, o Vía XVIII que unía Bracara con Asturica y que enlazaba con las minas de la Médulas. Desde la Edad Media también fue utilizada por los peregrinos que recorrían el llamado Camino de Invierno.
Ya lo sabían los antiguos pobladores que escogieron esta pequeña elevación para asentarse hace unos 2500 años, quizás sea este asentamiento castrexo la cuna de la villa de O Barco de Valdeorras. Debemos saber que cuando los romanos invadieron Gallaecia los pobladores que solían vivir en lo alto de estas lomas fueron paulatinamente abandonando sus poblados para asentarse en zonas más propicias para la vida, como en las terrazas de los ríos, en donde la comunicación, la ganadería, la agricultura y la pesca facilitaban la vida.
De esta población poco podremos ver y tan solo imaginar sus fosos y su croa, que ahora ocupa la fortaleza y la torre de O Castro. Sin embargo durante las últimas actuaciones llevadas a cabo en entre el 2012 y 2013 se conservó la traza sobre el enlosado de algunas de las viviendas castrexas. La villa de O Castro y sus viviendas fueron construidas por todo el espacio castrexo.
Las formas de las viviendas originales castrexas se han mantenido en este patio
De la torre de O Castro que se encuentra en el punto más alto se conserva parte de las murallas y su torre de homenaje. La torre estuvo en el abandono muchos años hasta tal punto que poco le faltó para no sobrevivir a nuestros tiempos. Afortunadamente en el año 2013 se llevó a cabo una restauración y una consolidación de los restos que permitieron su visita y puesta en valor.
Se cree que el origen de la Torre de O Castro se pierde en el siglo XII y se cuenta que perteneció a distintos señoríos de Galicia y Castilla. Primero a los Condes de Lemos y después a los Marqueses de Villafranca. En el siglo XV ya era parte de las posesiones de los Sarmiento, los Condes de Ribadavia. A finales de este siglo, como casi todos los castillos de Galicia, fue objeto de la furia de las revueltas Irmandiñas causándole grandes destrozos. Nuevamente la muralla fue construida por Juan Pimentel, así como los muros que formaban parte de esta fortaleza que en su día era mucho más grande. Uno de los escudos de los Sarmiento con los trece roeles y los seis de la familia Castro que adornaba la fachada lo podremos ver en una de las casas contiguas.
La torre sufrió diversas modificaciones a lo largo de los siglos. La primera entre los años 1336 y 1343 siendo promotor D. Pedro FernáNdez de Castro, señor de Trastámara, Lemos y Sarria. De esta etapa sería la primera planta y el gran aljibe abovedado del piso inferior y que hoy es también visitable. Este aljibe tiene unas medidas de 6,40 m por 4,40 m y una altura de 3,5 aportando una capacidad de 84,48 m3 de agua pluvial.
La torre es de planta rectangular de aproximadamente unos 7 x 5 metros y contaba con tres plantas separadas por pisos de madera.
Una vez suprimidos los señoríos en el año 1841 el castillo entra en un periodo de abandono que llegaría hasta el año 2013, aunque antes hubo otra pequeña reconstrucción en el siglo XVIII cuando la torre fue convertida en cárcel reparada por el 14º Conde de Ribadavia, Diego Sarmiento de Mendoza en el año 1766.
Como decíamos en los primeros años de la segunda década del siglo XXI fue restaurada parcialmente y consolidada. Para ello se construyó una estructura metálica en su interior para ascender hasta lo alto, desde donde podremos ver unas fantásticas vistas del valle y del Barco de Valdeorras y así hacernos una gran idea de lo que desde aquí se divisaba. Lo mejor es que el castillo está abierto buena parte del día y no necesita un gran mantenimiento, pues lo que veremos es la antigua estructura de piedra de los muros de la torre acompañado de paneles informativos.
El castillo está protegido por la declaración genérica de 1949 y fue declarado BIC en 1994, el mismo año en que fue donada al Concello do Barco de Valdeorras.
En los alrededores podremos ver distribuida sobre la pequeña montaña ejemplos de la arquitectura típica de Valdeorras en las viviendas y casas señoriales.
Junto a la iglesia parroquial de O Castro de Valdeorras podremos ver Casa Carballo, una gran casa señorial de forma rectangular en donde destaca la arcada del balcón de la parte del valle y los escudos de armas de la fachada principal. El edificio esta realizado con la típica piedra roja de la comarca.
El Pazo de Flórez es otra gran edificación situada en las cercanías de la torre de O Castro cuyo origen se remonta al año 1630 fundada por Pedro Losada y Quiroga. Hoy en día el la casa lo ocupa un establecimiento hostelero.
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Se trata de un enclave estratégico pues desde aquí se divisa una buena parte del valle del Sil, por donde transitaban importantes vías de comunicación, tanto romanas como medievales. Era uno de los pasos hacia la Meseta y también paso para la famosa vía romana denominada Vía Nova, o Vía XVIII que unía Bracara con Asturica y que enlazaba con las minas de la Médulas. Desde la Edad Media también fue utilizada por los peregrinos que recorrían el llamado Camino de Invierno.
Ya lo sabían los antiguos pobladores que escogieron esta pequeña elevación para asentarse hace unos 2500 años, quizás sea este asentamiento castrexo la cuna de la villa de O Barco de Valdeorras. Debemos saber que cuando los romanos invadieron Gallaecia los pobladores que solían vivir en lo alto de estas lomas fueron paulatinamente abandonando sus poblados para asentarse en zonas más propicias para la vida, como en las terrazas de los ríos, en donde la comunicación, la ganadería, la agricultura y la pesca facilitaban la vida.
De esta población poco podremos ver y tan solo imaginar sus fosos y su croa, que ahora ocupa la fortaleza y la torre de O Castro. Sin embargo durante las últimas actuaciones llevadas a cabo en entre el 2012 y 2013 se conservó la traza sobre el enlosado de algunas de las viviendas castrexas. La villa de O Castro y sus viviendas fueron construidas por todo el espacio castrexo.
Las formas de las viviendas originales castrexas se han mantenido en este patio
De la torre de O Castro que se encuentra en el punto más alto se conserva parte de las murallas y su torre de homenaje. La torre estuvo en el abandono muchos años hasta tal punto que poco le faltó para no sobrevivir a nuestros tiempos. Afortunadamente en el año 2013 se llevó a cabo una restauración y una consolidación de los restos que permitieron su visita y puesta en valor.
Se cree que el origen de la Torre de O Castro se pierde en el siglo XII y se cuenta que perteneció a distintos señoríos de Galicia y Castilla. Primero a los Condes de Lemos y después a los Marqueses de Villafranca. En el siglo XV ya era parte de las posesiones de los Sarmiento, los Condes de Ribadavia. A finales de este siglo, como casi todos los castillos de Galicia, fue objeto de la furia de las revueltas Irmandiñas causándole grandes destrozos. Nuevamente la muralla fue construida por Juan Pimentel, así como los muros que formaban parte de esta fortaleza que en su día era mucho más grande. Uno de los escudos de los Sarmiento con los trece roeles y los seis de la familia Castro que adornaba la fachada lo podremos ver en una de las casas contiguas.
La torre sufrió diversas modificaciones a lo largo de los siglos. La primera entre los años 1336 y 1343 siendo promotor D. Pedro FernáNdez de Castro, señor de Trastámara, Lemos y Sarria. De esta etapa sería la primera planta y el gran aljibe abovedado del piso inferior y que hoy es también visitable. Este aljibe tiene unas medidas de 6,40 m por 4,40 m y una altura de 3,5 aportando una capacidad de 84,48 m3 de agua pluvial.
La torre es de planta rectangular de aproximadamente unos 7 x 5 metros y contaba con tres plantas separadas por pisos de madera.
Una vez suprimidos los señoríos en el año 1841 el castillo entra en un periodo de abandono que llegaría hasta el año 2013, aunque antes hubo otra pequeña reconstrucción en el siglo XVIII cuando la torre fue convertida en cárcel reparada por el 14º Conde de Ribadavia, Diego Sarmiento de Mendoza en el año 1766.
Como decíamos en los primeros años de la segunda década del siglo XXI fue restaurada parcialmente y consolidada. Para ello se construyó una estructura metálica en su interior para ascender hasta lo alto, desde donde podremos ver unas fantásticas vistas del valle y del Barco de Valdeorras y así hacernos una gran idea de lo que desde aquí se divisaba. Lo mejor es que el castillo está abierto buena parte del día y no necesita un gran mantenimiento, pues lo que veremos es la antigua estructura de piedra de los muros de la torre acompañado de paneles informativos.
El castillo está protegido por la declaración genérica de 1949 y fue declarado BIC en 1994, el mismo año en que fue donada al Concello do Barco de Valdeorras.
En los alrededores podremos ver distribuida sobre la pequeña montaña ejemplos de la arquitectura típica de Valdeorras en las viviendas y casas señoriales.
Junto a la iglesia parroquial de O Castro de Valdeorras podremos ver Casa Carballo, una gran casa señorial de forma rectangular en donde destaca la arcada del balcón de la parte del valle y los escudos de armas de la fachada principal. El edificio esta realizado con la típica piedra roja de la comarca.
El Pazo de Flórez es otra gran edificación situada en las cercanías de la torre de O Castro cuyo origen se remonta al año 1630 fundada por Pedro Losada y Quiroga. Hoy en día el la casa lo ocupa un establecimiento hostelero.
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viernes, 6 de marzo de 2020
Puente de Portomourisco - Petín
Ambas poblaciones, tierra de alfareros, vivieron al compás de una vía de comunicación que unía las comarcas de Viana y de Valdeorras y que a la vez también servía para peregrinar a unos de los más famosos santuarios marianos de Galicia que se encuentra muy cerca de aquí: El Santuario das Ermidas do Bolo, en el valle del Bibei.
La única forma de tránsito para los viajantes, comerciantes y peregrinos para atravesar el río Xares era un puente construido en 1702 y que fue el único paso hasta la construcción de la OU-134, para la que se construyó un puente más arriba. En 1987 la OU-134 dejó paso a la nueva OU-533 y evitó pasar por la localidad Portomurisco dejando los antiguos puentes tan solo para el tránsito local. Sin embargo conociendo la antigüedad del santuario debemos imaginar que existió otro paso anterior en este o en algún otro punto del valle del Xares. Según algunos investigadores el puente de Portomourisco sobre el Xares podría tener un pasado medieval.
En la actualidad el puente de Portomourisco sigue prácticamente manteniendo su aspecto original del siglo XVIII. Este gran puente de buena cantería de trece metros de altura, de gran luz y un solo arco de medio punto poco se vio alterado desde su construcción en 1702. Su rasante es en forma de lomo de mula. Aguas abajo tiene un gran contrafuerte probablemente para resistir el empuje del agua durante las crecidas.
Junto al puente tenemos la pequeña ermita de la Nuestra Señora de las Ermitas, con un retablo barroco y una imagen de la santa. La capilla también del siglo XVIII cuenta en su fachada con un gran escudo de armas probablemente aprovechado de otra construcción y cuatro sillares con inscripciones.
No debemos perdernos la arquitectura de la zona y la iglesia de San Victor de Portomourisco, situada unos metros más arriba del puente del Xares y de la que se cuenta en una leyenda que apareció un niño forastero sentado sobre la ventana y que fue llevado al pueblo. Al día siguiente de nuevo apareció en donde lo habían encontrado y así sucedía cada vez que lo llevaban. En la “ventana” de la iglesia hoy está la imagen del patrón San Victor.
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miércoles, 4 de marzo de 2020
Caleiro de Pardollán - Rubia
En Rubiá, bajando por la carretera que une Pardollán con Quereño y que se dirige al valle del Sil, nos llamó la atención una gran estructura de piedra junto a la carretera que parecía una torre. Está en la parroquia de Pardollán pero muy cerquita de la localidad de Sobredo. Decidimos bajar y pronto nos dimos cuenta que se trataba de un antiguo horno debido a la gran chimenea del interior y a la presencia de ladrillos y parrila. Investigando un poco supimos que se trataba de un caleiro (calera). Se trata de la Caleira de Pardollán, muy similar a la de Covas, también en Rubiá.
El valle del Sil en la Comarca de Valdeorras es conocido desde siempre por sus numerosas minas y canteras de pizarras, mineral que es motor económico de la zona. Además de la pizarra hubo desde siempre una intensa actividad minera desde tiempo de los romanos hasta nuestros días. Oro, cobre, wolframio y muchos otros minerales fueron extraídos desde la antigüedad. Pero hubo numerosas actividades relacionadas con los minerales que dejaron huellas en estos hermosos paisajes. Una de ellas fue la utilización de las calizas para la fabricación de la cal y el yeso.
La caliza es una roca sedimentaria compuesta en su mayor parte por carbonato de calcio (CaCO3) y muchas veces contiene cantidades de arcilla, cuarzo o siderita. Se extrae en canteras a cielo abierto e incluso en pequeñas galerías. Su uso era muy variado y frecuente, desde el uso agrícola a recubrimientos de fachadas, fabricación de placas e incluso argamasa y yeso. En la actualidad la cal tiene una multitud de usos industriales.
Estos hornos de cal, como la calera de Pardollán, constaban de una cubrición rectangular hecha de grandes bloques de piedra relleno de otros materiales conductores del calor y que en su interior albergaban una gran chimenea y las parrillas. Se diferenciaban tres partes, el hogar, el vientre y la chimenea. El hogar es la parte de abajo y cuando se utilizaba carbón debía tener una división en la parrilla, una para la combustión y otra destinada al cenicero. En el vientre tenía lugar la calcinación de las piedras calizas y amontonadas en esta el proceso duraba varios días. En el interior de la chimenea se puede apreciar en el vientre que está compuesto por ladrillos refractarios y en la parte de arriba con ladrillos normales.
Algunas caleiras utilizaban carbón pero otras usaban diferentes tipos de leña, como el “toxo”. En el interior se alcanzaban temperaturas de casi 1000º y se podían llegar a calentar 80 toneladas de caliza, de las cuales quedaría aproximadamente para usar un tercio de esta cantidad.
No sabemos la cronología de este horno o calero, pero se sabe que desde el siglo XVI ya existían procesos para la obtención de la cal. En 1824 y con el descubrimiento del cemento, la cal perdería el potencial que había adquirido quedando en desuso paulatinamente. Sin embargo su uso agrario para reducir la acidez de los terrenos y su empleo por las azucareras que se asentaron en Galicia o la demanda de las fábricas de carburo de calcio propiciaron la creación de caleras a principios del siglo XX en la comarca de Valdeorras. Su comercialización y transporte junto a la línea ferroviaria que por aquí pasaba era indispensable. Es probable que su uso se prolongara hasta mediados del siglo XX.
El Caleiro de Pardollán está muy cerca del embalse de Peñarrubia, sobre el Sil y a unos metros del calero discurre un gran canal de agua subterráneo que sale de su presa y que vuelve a salir al aire libre unos metros más abajo.
Embalse de Peñarrubia
También podemos observar el trazado de la vía del ferrocarril y de los túneles tanto sin uso del antiguo trazado ferroviario como los modernos de la nueva línea.
Río Sil
De destacar también es el fantástico valle que forma el río Sil y que divide las provincias de Ourense y León
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El valle del Sil en la Comarca de Valdeorras es conocido desde siempre por sus numerosas minas y canteras de pizarras, mineral que es motor económico de la zona. Además de la pizarra hubo desde siempre una intensa actividad minera desde tiempo de los romanos hasta nuestros días. Oro, cobre, wolframio y muchos otros minerales fueron extraídos desde la antigüedad. Pero hubo numerosas actividades relacionadas con los minerales que dejaron huellas en estos hermosos paisajes. Una de ellas fue la utilización de las calizas para la fabricación de la cal y el yeso.
La caliza es una roca sedimentaria compuesta en su mayor parte por carbonato de calcio (CaCO3) y muchas veces contiene cantidades de arcilla, cuarzo o siderita. Se extrae en canteras a cielo abierto e incluso en pequeñas galerías. Su uso era muy variado y frecuente, desde el uso agrícola a recubrimientos de fachadas, fabricación de placas e incluso argamasa y yeso. En la actualidad la cal tiene una multitud de usos industriales.
Estos hornos de cal, como la calera de Pardollán, constaban de una cubrición rectangular hecha de grandes bloques de piedra relleno de otros materiales conductores del calor y que en su interior albergaban una gran chimenea y las parrillas. Se diferenciaban tres partes, el hogar, el vientre y la chimenea. El hogar es la parte de abajo y cuando se utilizaba carbón debía tener una división en la parrilla, una para la combustión y otra destinada al cenicero. En el vientre tenía lugar la calcinación de las piedras calizas y amontonadas en esta el proceso duraba varios días. En el interior de la chimenea se puede apreciar en el vientre que está compuesto por ladrillos refractarios y en la parte de arriba con ladrillos normales.
Algunas caleiras utilizaban carbón pero otras usaban diferentes tipos de leña, como el “toxo”. En el interior se alcanzaban temperaturas de casi 1000º y se podían llegar a calentar 80 toneladas de caliza, de las cuales quedaría aproximadamente para usar un tercio de esta cantidad.
No sabemos la cronología de este horno o calero, pero se sabe que desde el siglo XVI ya existían procesos para la obtención de la cal. En 1824 y con el descubrimiento del cemento, la cal perdería el potencial que había adquirido quedando en desuso paulatinamente. Sin embargo su uso agrario para reducir la acidez de los terrenos y su empleo por las azucareras que se asentaron en Galicia o la demanda de las fábricas de carburo de calcio propiciaron la creación de caleras a principios del siglo XX en la comarca de Valdeorras. Su comercialización y transporte junto a la línea ferroviaria que por aquí pasaba era indispensable. Es probable que su uso se prolongara hasta mediados del siglo XX.
El Caleiro de Pardollán está muy cerca del embalse de Peñarrubia, sobre el Sil y a unos metros del calero discurre un gran canal de agua subterráneo que sale de su presa y que vuelve a salir al aire libre unos metros más abajo.
Embalse de Peñarrubia
También podemos observar el trazado de la vía del ferrocarril y de los túneles tanto sin uso del antiguo trazado ferroviario como los modernos de la nueva línea.
Río Sil
De destacar también es el fantástico valle que forma el río Sil y que divide las provincias de Ourense y León
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martes, 3 de marzo de 2020
Puente de Sobradelo - Carballeda de Valdeorras
Este puente construido en parte con las característica piedra roja de la comarca fue acabado en 1675 sobre los planos del arquitecto Juan Bautista de Velasco. No es difícil fijarnos en su gran arco central que nos muestra una tipología más moderna totalmente diferente a los otros. Su arco central fue derribado a propósito en la primera década del siglo XIX por el abade de Casoio, José Ramón Quiroga y Urgía, para evitar el paso de las tropas napoleónicas durante su invasión. En el siglo XX fue nuevamente reconstruido dándole el actual aspecto.
El puente de Sobradelo también recibe el nombre de Pontenova y es que sabemos que existía un puente romano dos kilómetros más arriba que algunos investigadores denominan A Pontoriga y otros como García Tato creen que A Pontoriga sería uno hecho a finales del XIX cuando se construyó la vía de ferrocarril que cruza el pequeño río Caborco de Augasblancas en el camino de invierno y que está situado junto al cementerio y que el romano sería Os Pontois. Ya sea A Pontoriga o Os Pontois aún podremos ver las bases de los pilares que originalmente eran cuatro y que una riada en el año 2000 se llevó una de ellas.
Y es que este mismo autor, García Tato, dice que esta parte del valle del Sil era uno de los itinerarios posibles de la conocida Vía Nova, Vía XVIII, que unía Asturica con Bracara y que daba acceso a las minas romanas de las Médulas. Desde Petín, pasando por el puente de la Cigarrosa llegaría a O Barco y allí aprovecharía la depresión del valle del Sil en su camino hacia Asturica pasando muy cerca de las minas de oro antes mencionadas. Otros investigadores apuntan que la Vía Nova dejaba O Barco y se dirigía hacia Rubiá, pasando por la Serra da Enciña da Lastra en su camino hacia el Bierzo y la mansión de Gemestario.
Pero este no es el único puente centenario ya que en las proximidades del puente de Sobradelo desemboca el río Casoio y sobre él se conserva el arco de rústica mampostería de un posible puente de origen romano presionado por edificaciones del siglo XIX. Una de estas que se encontraba sobre el puente se la llevó una riada en el año 1978. En el siglo XIII existe citado el puente de Candiz en Casoio, lo que probablemente nos hablaría de un antiguo recorrido por una variante de una vía romana por esta orilla.
Ponte do Casoio
En Éntoma existe otro antiguo puente también construido por el mismo arquitecto que el puente de Sobradelo y que fue levantado entre los años 1665 y 1680. Es por este último por donde se podría suponer que llegaría la vía romana XVIII para luego atravesar el río por A Pontoriga.
Por Sobradelo también pasa el camino de invierno y que lleva los peregrinos a Santiago de Compostela aunque la vía no cruza el puente y sigue camino hacia el puente de Éntoma y a O Barco
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viernes, 21 de febrero de 2020
Sendero del río Aboal
En buena parte de este pequeño río Aboal se ha acondicionado un agradable sendero que recorre paralela al regato hasta confluir con la senda del Tea, ya en Mondariz. Se trata de una ruta de menos de 3 km que tiene como particularidad su ausencia de desniveles ya que el río apenas salva 10 metros en los 3 km que alcanza la senda, lo que la convierten en un sencillo y agradable paseo junto a las cristalinas aguas del regato.
En los márgenes del sendero del río Aboal están presentes especies autóctonas como los almendros, avellanos, salgueiros, bidueiros, carballos, dentabrús o incluso acebos. La fauna más representativa de este pequeño bosque de ribera está formada por aves como los ánades reales, garzas, mirlos acuáticos o martín pescadores. Pequeños mamíferos como el zorro, el tejón, el erizo o la nutria viven a la par del sustento que les ofrecen las orillas de este río.
Durante el pequeño recorrido podremos ver algunos restos de molinos, canales, modernos puentes de madera y los antiguos pasos que denominados poldras.
Uno de los puntos más representativos es la presencia de una antiguo puente tradicional llamado Pontella da Costa o Pontellón de Frades que unía los barrios de A Costa y Quintáns. En este puente se pude apreciar que fue reconstruido no hace mucho y su calzada sustituida por perpiaños nuevos, manteniendo parte de su estructura original.
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miércoles, 19 de febrero de 2020
Puente de As Achas
Debido a la superioridad en número de las huestes napoleónicas compuestas de la división Hendelet y de la 3ª de Delaborde y a pesar de la fuerte resistencia nada se pudo hacer. El 17 de febrero de 1809 cayo el puente de Mourentán y hasta el día siguiente a mediodía no cedió el puente de As Achas. Los franceses arrasaron la villa y expoliaron el oro y los objetos de valor. En el lugar encontraremos una placa homenaje a los héroes de la Guerra de la Independencia colocada con motivo del bicentenario de la lucha en el año 2009.
El puente de As Achas es mencionado normalmente como puente románico del siglo XII o XIII con un posible origen romano. Sin embargo actualmente da más la impresión de ser un puente del siglo XVIII ya que quizás fue modificado en sucesivas y diferentes épocas.
Por aquí pasaba el camino que comunicaba el monasterio de Melón y se dirigía al Santuario de A Franqueira. Servía de comunicación entre Ribadavia y Ponteareas además de que se trataba de una importante vía ya que unía el sur de la provincia de Pontevedra con Ourense.
En la actualidad el puente de As Achas sigue esperando una recuperación anunciada desde el año 2018. Se encuentra asfaltado ya que desde hace muchos años y hasta el año 2016 era la única forma de cruzar el río Deva en esta zona. Ese año se construyó muy cerca una variante con una inversión de 600.000 € para salvar el puente de As Achas.
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martes, 11 de febrero de 2020
Puente de Eido González |
Teníamos muchas ganas de adentrarnos en lo más profundo del valle del Tea para conocer este pequeño y desconocido puente perdido entre los regatos de A Graña, esa pequeña y singular aldea de Covelo, tierra de comerciantes y arrieros.
Según describe Alvárez Limeses en el año 1936 en el libro “Provincia de Pontevedra” de la Geografía General del Reino de Galicia las costumbres de los grañudos aún persistieron hasta prácticamente mediados del siglo pasado y su condición de ambulantes hasta ya entrado el siglo XXI.
“Los moradores de esta parroquia son considerados por algunos como los gitanos de Galicia. Parece que en un principio se dedicaron al contrabando y hoy lo hacen al comercio ambulante, recorriendo Galicia, Asturias, León, parte de las Castillas y Portugal, por lo que están ausentes la mayor parte del año, pasando en su parroquia la temporada veraniega, en la que se dedican a hacer permutas de terrenos y de animales, continuando en casa la especial labor mercantil a que se hallan dedicados.”
Pues hasta aquí fuimos para ver el pequeño pero espectacular puente de Eido González, que cruza el Río Cabras, también llamado Rego do Portiño Escuro. Se trata de un puente de origen artesanal compuesto de una sola gran losa de casi cinco metros que atraviesa el río apoyado en dos rústicas bases laterales de mampostería.
Los primeros puentes de la humanidad eran lo más simples posibles y por eso el empleo de una sola losa era una solución bastante empleada. Es por ello que este pequeño puente podría ser uno de los más antiguos de la comarca y por ello también de Galicia, pudiendo tener su origen en el Neolítico según algunos investigadores. Aún así, acertar en su cronología no es tarea fácil pues podría ser posterior y no se descarta que pudiera tener mucho menos antigüedad. Pero eso no quita la particularidad de este fabuloso puente de Eido González, pues no hay muchos casos con losas de este estilo. y tamaño que sobrevivieran al paso del tiempo y de la civilización.
Este puente de Eido González es digno de entrar en nuestra lista como uno de los pasos más singulares que conocemos como el caso de Ponte Previsa o el Paso a Montouto.
Junto a él se localiza un antiguo molino harinero abandonado que aprovechaba las aguas del río Cabras para la molienda.
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Según describe Alvárez Limeses en el año 1936 en el libro “Provincia de Pontevedra” de la Geografía General del Reino de Galicia las costumbres de los grañudos aún persistieron hasta prácticamente mediados del siglo pasado y su condición de ambulantes hasta ya entrado el siglo XXI.
“Los moradores de esta parroquia son considerados por algunos como los gitanos de Galicia. Parece que en un principio se dedicaron al contrabando y hoy lo hacen al comercio ambulante, recorriendo Galicia, Asturias, León, parte de las Castillas y Portugal, por lo que están ausentes la mayor parte del año, pasando en su parroquia la temporada veraniega, en la que se dedican a hacer permutas de terrenos y de animales, continuando en casa la especial labor mercantil a que se hallan dedicados.”
Pues hasta aquí fuimos para ver el pequeño pero espectacular puente de Eido González, que cruza el Río Cabras, también llamado Rego do Portiño Escuro. Se trata de un puente de origen artesanal compuesto de una sola gran losa de casi cinco metros que atraviesa el río apoyado en dos rústicas bases laterales de mampostería.
Los primeros puentes de la humanidad eran lo más simples posibles y por eso el empleo de una sola losa era una solución bastante empleada. Es por ello que este pequeño puente podría ser uno de los más antiguos de la comarca y por ello también de Galicia, pudiendo tener su origen en el Neolítico según algunos investigadores. Aún así, acertar en su cronología no es tarea fácil pues podría ser posterior y no se descarta que pudiera tener mucho menos antigüedad. Pero eso no quita la particularidad de este fabuloso puente de Eido González, pues no hay muchos casos con losas de este estilo. y tamaño que sobrevivieran al paso del tiempo y de la civilización.
Este puente de Eido González es digno de entrar en nuestra lista como uno de los pasos más singulares que conocemos como el caso de Ponte Previsa o el Paso a Montouto.
Junto a él se localiza un antiguo molino harinero abandonado que aprovechaba las aguas del río Cabras para la molienda.
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viernes, 22 de noviembre de 2019
Molinos de A Guarda y Oia
La costa de A Guarda y Oia aún mantienen restos de numerosos molinos que aprovechaban la energía del fuerte viento predominante en estas costas. Algunos están recuperados pero de muchos otros tan solo quedan sus restos. En A Guarda existen aún numerosos molinos de viento tanto en la parroquia de Camposancos como en la misma A Guarda. De los primeros ya habíamos hablado en otra ocasión y ahora es turno para conocer los tres de A Guarda que conocemos.
Los molinos de vientos de este tipo eran construcciones circulares construidas con granito y cubiertas con teja del país de unos cinco metros de altura y normalmente contaban con dos plantas, la inferior para la maquinaria y la superior para vivienda. Conocemos su uso ya a mediados del siglo XVIII y muchos de ellos funcionaron hasta principios del siglo XX.
En el mismo casco urbano de A Guarda se conserva dos de ellos. Uno es el Muíño de Abaixo y otro el llamado Muíño da Guía. El tercero se localiza más al sur en la costa que forma la península del Monte Santa Trega y es denominado Muíño da Cruzada.
Muíño de Abaixo
Este molino de viento se encuentra en la actualidad reconstruido en buena parte y su entorno acondicionado. Situado en una loma muy cerca del mar se eleva a una altura de 15 metros. Su ubicación actual es entre los edificios que forman las calles de O Rosal y Muíño de Abaixo y se localiza muy cerca del Museo del Mar y del espigón del puerto de A Guarda. Su uso continuó hasta principios del siglo XX.
Muíño da Guía
Este otro molino de viento se encuentra un poco más de 200 metros al norte del anterior sobre una loma de 20 metros de altura, frente a los restos de la antigua cetárea de O Portiño. Este sin embargo no está rehabilitado aunque se conserva en buen estado. Para su construcción fue preciso rellenar la loma para una correcta instalación de la construcción de la cual sabemos que fue antes de 1753. En su interior aún podremos ver una lareira y un horno entre sus muros.
Se cuenta que este molino sirvió como polvorín y arsenal para diferentes obras de la comarca. Su nombre se le debe a la proximidad de la capilla de A Virxe da Guía y su barrio.
Muíño da Cruzada
Este molino de viento se encuentra en peor estado que los anteriores y para su visita no existía camino alguno en el momento de nuestra visita.
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viernes, 11 de octubre de 2019
barrio marinero de San Tomé do Mar. - Cambados
Todos conocemos la importancia histórica de la villa de Cambados y la presencia de una fantástica arquitectura secular conservada en sus calles y edificios más destacados. Sin duda su casco histórico es uno de los más bellos de toda la comunidad.
Pero Cambados, la capital del albariño, alberga mucho más fuera del casco histórico y existen rincones dignos de visitar y detenerse un buen rato. Muy cerca tenemos los restos de la fascinante iglesia de Santa Mariña de Dozo y junto a la costa tenemos una pequeña isla con lo que queda de la torre de San Sadurniño que se encuentra unida por un puente de principios del siglo XXI al entrañable barrio marinero de San Tomé do Mar.
Sabemos de la existencia de este barrio, que probablemente creciera por la proximidad de la torre defensiva de San Sadurniño, ya en el siglo XII y que posteriormente constituyó la villa de Cambados junto con Santa Mariña y Fefiñáns. Antes de esto, en el siglo XVIII fue vendido al Marqués de Montesacro quién construyó el pazo que hoy podremos ver en el mismo barrio.
En la actualidad el barrio de San Tomé se encuentra parcialmente rehabilitado y se ha procurado en su medida la integración de la arquitectura marinera en el paisaje. Vale la pena un pequeño paseo por sus callejuelas y la isla de A Filgueira.
Otro aliciente más es la existencia del Museo Casa do Pescador localizado en el edificio llamado Casa Jovita.
El barrio de San Tome do Mar es sin duda otro tesoro más de la villa de Cambados
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lunes, 22 de julio de 2019
Ruinas del Cuartel de Silleiro - Pontevedra
Junto al faro de Cabo Silleiro, se mantienen medio derruídas, los restos de unas instalaciones militares que en su época sirvieron para poder vigilar la bocana de la Ría de Vigo y de la entrada de Baiona. Sus instalaciones cuentan con cuatro cañones que aún hoy se pueden obeservar bajo sus garitas desde la carretera de la costa que une Baiona con A Guarda. Sus inicios datan del siglo XX, justo despues de la guerra civil de 1936, más concretamente en la década de los 40.
A las instalaciones se puede acceder desde dos lugares diferentes. Saliendo de Baiona en dirección a A Guarda, siguiendo la PO-552 que discurre junto al mar, llegaremos a Cabo Silleiro, donde está el desvío que asciende hacia el faro. Si vamos en vehículo debemos prestar atención a este cruce, pues se realiza antes de una curva de escasa visibilidad. Por encima del faro ya veremos los restos de una instalación militar que se encuentra fuera del recinto. Una curva cerrada nos situará en dirección al cuartel, donde ya podremos observar la silueta del Monte Silleiro en la que destacan las garitas de las baterías que sobresalen entre las rocas. También se verá el edificio más elevado, que es la torre de telemetría. Por debajo de esta se ubica el recinto abandonado y en ruinas de la mayoría de las dependencias militares. Un poco más adelante está la desviación en donde se encuentra el arco de acceso principal.
dependencias militares. Un poco más adelante está la desviación en donde se encuentra el arco de acceso principal.
Una vez llegamos a la entrada del cuartel, podremos observar los restos de las viviendas del capellán y del sargento. Junto a ellas, un gran arco de piedra que conservaba el escudo franquista hasta hace muy poco, nos marca la entrada a la plaza donde se ubicaban parte de las instalaciones militares, como la cantina o las dependencias oficiales. Todo ello derruído y repleto de escombros. Un muro adosado a la colina protege estas instalaciones de las tempestades atlánticas. En este muro se abrían unos arcos que comunicaban con los pasadizos que todavía hoy se conservan en buen estado. Por un pequeño hueco “artificial” se accede a los antiguos túneles del bunker donde se localizaban los barracones y el acceso a las baterías. Una vez dentro, y provistos de luz artificial, podremos recorrer casi 200 m de galerías, en las que veremos los viejos raíles por donde se llevaba el cargamento y las diferentes estancias que albergaba el lugar. Aún se pueden ver los restos de las instalaciones eléctricas y los restos de puertas blindadas y alguna que otra estantería. El bunker cuenta incluso con escaleras y rampa para el descenso hacia las baterías. No es aconsejable el acceso al bunker, pero si alguién se adentra, deberá tener ir provisto con linterna y deberá tener especial cuidado con los agujeros y los escombros que se esparcen por el suelo. Sobre todo antes de entrar en las baterías donde se estrecha la puerta, hay una especie de “trampa” en forma de pequeño foso cuadrado de varios metros de profundidad. Para acceder al cañón hay que saltar sobre él. Hay también varias escaleras de metal en el interior del recinto cuya degradación es alta y por las cuales no se debería ascender.
Por unas escaleras de metal se accede al edificio de telemetría, desde donde se obtiene una magnífica panorámica de la ría. En sentido descendente y siguiendo los raíles llegaremos a las cuatro piezas de artillería Vickers que aún hoy se conservan. Alguna de ella data de la dictadura de Primo de Rivera, es decir de la década de los años 20. Fuera del recinto y por encima del faro de Silleiro se ubican los restos de otras instalaciones que albergaban cocinas, baños y otra planta de observación.
El complejo militar se mantuvo intacto hasta principios de la década de los 90 y un pequeño retén lo vigiló hasta el año 1999, cuando queda completamente abandonado.
En los últimos tiempos se está intentando aprobar un proyecto privado para convertir el lugar en un complejo hotelero.
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martes, 28 de mayo de 2019
Castiñeiro da Torre da Forxa
En Porqueira se conservan varios ejemplares de estos árboles cuya edad se cuentan ya por siglos. Uno de ellos que se encuentra muy cerca de aquí es el Carballo Grande de Reboreda y está incluido en el Catálogo de Árbores Senlleiros para su especial protección. Sin embargo otros no gozan de dicha protección y no dejan de ser espectaculares y longevos.
Es el caso del castaño que se encuentra en el barrio de A Torre, a unos cien metros al este de la Torre da Forxa, la cual podremos desde aquí. Su gran tronco central ha podido ver seguramente como los Irmandiños tomaban y destruían la vecina torre y cientos de años más encima hacen de este castaño un ejemplo de supervivencia. Su tronco central está podrido pero aún resiste y aún puede verse como brotan las ramas con las hojas del castaño.
Lo más peculiar de este es que a su alrededor y del mismo tronco central han salido gigantescas ramas que al no haber sido podadas en muchos han alcanzado un gran tamaño que ya les gustaría a muchos otros castaños en la actualidad. Estas parecen como proteger al viejo y cansado castaño. Recordemos que los castaños se podan para aumentar la ramificación y por ello la producción de castaños. Cuando veamos castaños altos y esbelto seguramente fueran para aprovechar su madera para vigas y otros, como el caso de las Fragas y Souto de Quiroga en Catasós, Lalín.
Bien merece la pena detenerse a ver esta obra de la naturaleza. Recordad que muy cerca tenemos la fantátisca Fervenza do Río da Fírbeda.
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domingo, 21 de abril de 2019
Pozo do Inferno - Pontevedra
El río Ribadil nace en A Cañiza y desciende formando una depresión hacia Crecente para entregar sus aguas al Miño. Por ser afluente de este forma parte de el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) que comprende el Miño y sus afluentes desde Frieira hasta su desembocadura en A Guarda.
En el lugar de As Barrondas el Ribadil discurre encajado y forma una bonita cascada y unas fantásticas pozas dignas de visitar.
El lugar ha sido acondicionado con pasarelas y con el denominado Miradoiro do Pozo do Inferno sobre el mismo río en febrero de 2018 y forma parte del denominado Sendeiro de Vilar.
Además del río y la fervenza el lugar esconde varios elementos etnográficos interesantes. Por un lado y muy cerca de la cascada se sitúa el puente de piedra de un solo arco (A Ponte) que posiblemente cuente ya con más de 200 años. Su estrecha calzada no cuenta con pretiles y se encuentra asfaltada lo que permite aún hoy el paso de vehículos a motor de un paso local.
Por encima de este puente existen los restos de una industria hidráulica que aprovechaba el agua del Ribadil mediante un gran canal que aún se puede observar. No podemos precisar la actividad, pudiendo ser un aserradero cuya actividad perduró hasta el siglo XX. El acceso a este es complicado pues la vegetación se comen los accesos.
Junto al Pozo do Inferno existe un pequeño antiguo molino harinero cuya actividad también parece haber sido larga pues los restos de su cubierta de teja y su caja de harina de cemento prueban su uso en el siglo XX.
Además muy cerca, siguiendo el camino en dirección oeste, encontraremos los restos de una aldea abandonada con varias casas centenarias de piedra y cubiertas por la vegetación, aunque alguna de ellas también con una actividad no muy lejana. Si seguimos el camino comprobaremos las terrazas artificiales habilitadas para cultivos y un camino que conserva partes de su empedrado original que llega hasta el núcleo de Os Fernández.
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viernes, 23 de noviembre de 2018
Piñeiro de Aixén - Salvaterra de Miño
Escondido en el bosque y entre los límites de las parroquias de Alxén en Salvaterra de Miño y Nogueira en Ponteareas se localiza el pino más alto y más longevo de Galicia, un gran desconocido, pero sin embargo incluido entre los 156 árboles singulares del Catálogo de Árbores Senlleiros de Galicia con el número 126A. Se trata del conocido como O Piñeiro de Alxén a veces llamado por los vecinos como O Piñeiro de Alsán. Se trata de un imponente pino (Pinus pinaster Ait.) de 41,6 metros de altura y una circunferencia de 3,4 metros con un diámetro de copa que alcanza los 20 metros. Se localiza en un espeso bosque de carballos y eucaliptos y en un pequeño y muy estrecho valle formado por un pequeño regato.
Su edad es incierta, aunque los vecinos lo recuerdan con un gran tamaño. Según la mujer del propietario de la finca su suegra le contaba que el padre le dijo que nacieran tres pinos junto al arroyo, uno se secó, otro lo partió un temporal y el que quedó lo vemos convertido en un majestuoso pino. El propietario mismo tuvo que comprar una pequeña parcela debido al crecimiento del árbol ya que se salió de los límites de la suya. Teniendo en cuenta esto podemos imaginar que este pino podría tener tranquilamente más de cien años.
Los pinos fueron introducidos en Galicia entre los siglos XVII y XVIII debido a la gran demanda de embarcaciones, cajas, envases y barriles creada por la naciente industria de las pesquerías y la salazón introducida en mayor parte por vascos y catalanes por lo que la mayoría no lograron alcanzar grandes edades. Sin embargo este sobrevivió.
En el momento de nuestra visita (noviembre-2018) no existía señalización y solo un estrecho sendero nos ayudó a encontrarlo. Para llegar hasta el gran pino os dejamos abajo el mapa con la ruta de más fácil acceso a continuación.
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lunes, 12 de noviembre de 2018
Carballo de Santa Margarida
Uno de los Querqus robur más longevos de Galicia, el Carballo de Santa Margarida, el Matusalén de Pontevedra, "el carballo más glorioso de Galicia" se encuentra en el atrio de la pequeña capilla de Santa Margarida. Cuentan que su edad podría alcanzar e incluso superar los 500 años y es el único ejemplar de una gran carballeira denominada Carballeira dos Gafos, palabra que designa generalmente a leprosos pero también sucios o demonios. Su longevidad, su tamaño y la historia que lo rodea han provocado su inclusión en el catálogo de Árbores Senlleiras de la Xunta con el código 80A. Su altura supera los 18 metros y tiene un perímetro medio de 8,50 metros y de copa de más de 20 metros.
Su edad provocó que fuera testigo de numerosos episodios entre los destaca en 1846 la reunión bajo su copa de Enrique de Borbón y dirigentes progresistas gallegos como Rubín de Celis o Buceta para derrocar a Isabel II. Castelao también se fijó en él y lo inmortalizó en uno de sus dibujos en Cousas da Vida, así como los artistas Enrique Campos y Manolo Rodríguez Moldes. También es denominado Carballo del Padre Sarmiento quien se refirió a él en sus obras.
Durante la Guerra Civil sufrió también el impacto de balazos debido a los fusilamientos allí ocurridos y aún podremos observar sus pequeñas heridas.
Durante la Guerra Civil sufrió también el impacto de balazos debido a los fusilamientos allí ocurridos y aún podremos observar sus pequeñas heridas.
Su gran tronco abierto por la mitad se apoya en un banco de piedra en el medio del atrio de la capilla de Santa Margarida. Sin embargo su salud es crítica ya que el pavimento de hormigón de hace cuarenta años asfixió las raíces del árbol gigante. Además el oídio y la presencia de insectos afectan gravemente a su tronco. Entre 2017 y 2018 se tomaron medidas sanitarias para impedir el deterioro de su salud así como anclajes para sujetar diversas ramas que amenazaban caída y la oxigenación del suelo a través de una serie de agujeros.
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miércoles, 31 de octubre de 2018
Fervenzas Del Río Tronceda - Lugo
El río Tronceda, que nace en A Serra do Xistral, se junta con el Rego Gontán a los pies de un antiguo asentamiento castrexo. Ambos se unen para convertirse en el aflluente que más aportación de agua entrega al Masma. Su orografía ha permitido que el Tronceda fuera utilizado para su aprovechamiento hidroeléctrico, con lo que llevó a la construcción de hasta tres maxicentrales y un gran canal de agua que precipita las aguas hasta la central conocida como O Cargadoiro.
Seiscientos metros río abajo se localiza el área recreativa de A Fervenza de O Coto. Dispone de una zona acondicionada como merendero y de la antigua central hidroeléctrica, cuya presa ha sido reconvertida y aprovechada como piscina fluvial. Esta zona del río es conocida como A Fervenza, ya que las aguas discurren por este tramo creando rápidos y formando pequeñas y hermosas fervenzas. Además el valle que forma el río Tronceda crea un espacio verde de verdadero interés paisajístico y natural.
El lugar se encuentra a menos de tres kilómetros de Mondoñedo por la carretera LU-160, en dirección a Foz. A menos menos de tres kilómetros veremos a nuestra derecha el montículo de 133 m donde hace más de dos mil años se estableció un asentamiento castrexo. Aquí, en A Cabana, está la desviación a mano izquierda para llegar a la zona recreativa y disfrutar de un lugar excepcional.
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lunes, 22 de octubre de 2018
Fervenza da Feixa - Reboreda
Hasta no hace mucho tiempo el concello de Redondela mantenía en el olvido uno de los rincones más bonitos de todo el municipio. En el año 2014 el lugar fue puesto en valor, señalizado y acondicionado con una senda para poder observar este fantástico lugar. Se trata de la hermosa Fervenza da Feixa, en Santo Paio de Abaixo, en la parroquia de Reboreda, en el río Alvedos.
Ei río Alvedosa es el responsable, junto con el Maceira, de la pequeña Ría de Redondela. Nace cerca de Lamasusán y ya cerca de su nacimiento el río se precipita formando bonitas cascadas, como la de O Rañón. Más abajo recibe las aguas de varios regatos y ya cerca del casco urbano se junta con el Maceira. Cerca de Redondela se ha construido el puente que permitirá algún día al AVE cruzar el Val do Maceira. Por debajo de este discurre el citado río. Es aquí justo donde empieza la pequeña senda de menos de 200 metros que nos llevará hasta esta maravillosa fervenza que salva un desnivel de unos 15 metros.
En el salto grande se ha habilitado una pasarela con escalera de madera para ascender junto a los molinos que aprovecharon en sus tiempos el desnivel de la cascada para mover sus maquinarias. Además de estos dos molinos existen dos más de grandes dimensiones convertidos en viviendas y establecimientos privados. Desde luego que A Fervenza da Feixa se ha convertido en un lugar de visita obligada del concello de Redondela.
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miércoles, 10 de octubre de 2018
Regueiro do Amial - Zamáns
Son varios los regatos que nacen en la Serra do Galiñeiro. Hacia su lado norte descienden la falda del monte hasta alcanzar el río Vilaza que forma el embalse de Zamáns. Uno de esos regatos nace en el denominado Chan do Doural de Vigo, el punto más alto de este municipio. Se le conoce como Regueiro do Amial y en su descenso tiene que atravesar un lecho rocoso de gran dureza.
Es por ello que unos metros más abajo de su nacimiento el agua cae por una pared rocosa inclinada en forma de una bella cascada que desciende más de 60 metros. Esta fervenza se vuelve un espectáculo después de días lluviosos ya que se trata de un pequeño arroyo que en épocas estivales apenas lleva agua. El río forma un estrecho valle que se encaja cerca de la Pedra da Uch y que desciende hasta el núcleo de población denominado Casal do Abade.
La fervenza del Regueiro de Amial es otro de los rincones de esta hermosa y fantástica sierra que lucha por convertirse en Parque Natural y así poder salvarse del empuje de las eléctricas y de las mineras.
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