Mostrando entradas con la etiqueta leyendas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta leyendas. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de noviembre de 2018

Gambutzi - Cataluña

El Gambutzí o Gambosí es, según la mitología catalana un hombrecillo o animalito imaginario cion ek que se gastan bromas tanto a niños como a cazadores o pescadores novatos. 
Lo normal es convencer al novato de que el gambutzi es un animal esquivo que sólo se puede cazar de noche pero existen numerosas variantes según la región.
En las tierras del Ebro es un ser imaginario que se utiliza para sorprender a los pequeños.

(Viquipèdia)

jueves, 1 de noviembre de 2018

La Chica de la Curva - Islas Canarias

Esta es sin lugar a dudas una de las leyendas urbanas más difundidas por todo el mundo y Canarias no es, obviamente, una excepción. Parece tratarse de una versión actualizada de viejos relatos medievales sobre La Dama Blanca que aparecía en puentes y cruces de caminos. La hemos localizado en todas las islas, con especial incidencia en Tenerife. Básicamente se resume con un conductor que recoge de noche a una joven que hace autostop, con la que mantiene una parca conversación. Llegados a un punto muy concreto de una determinada carretera, principalmente en un tramo despejado de casas, con escaso o nulo alumbrado eléctrico y curvas peligrosas, la joven le advierte al conductor que no deje de mirar a la carretera, que aminore la marcha y tenga mucho cuidado, porque en esa curva se mató ella. La electrizante frase de la joven hace que el conductor gire la cabeza hacia su acompañante para descubrir que de forma inexplicable, con el coche en marcha y en un parpadear de ojos, la joven ha desaparecido. Existen algunas versiones más dramáticas y efectistas, donde el espectro tiene aspecto famélico, se muestra seductor o los hechos se desarrollan en una zona donde existe una cruz de carretera conmemorativa de algún accidente. Por poner solo tres ejemplos, en Tenerife la han ubicado con frecuencia en la bajada de Tegueste por El Portezuelo, en las vías que nos conducen hasta Anaga y en Icod del Alto, en Los Realejos. 
Sigue el patrón de la leyenda urbana clásica, es decir, lo cuenta el amigo de un amigo al que le ocurrió, sin que podamos llegar a conocer al testigo. Solo hemos encontrado una desconcertante excepción: hace años conocimos a un taxista portuense que con luz y taquígrafos aseguró haber vivido tal experiencia en Icod del Alto.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Bautizo de sangre - Toledo

Cuenta la leyenda que tras la derrota cristiana en la batalla de Alarcos, en 1195, las tropas almohades se presentaron amenazantes ante los muros de Toledo. Los Templarios, al igual que el resto de tropas que quedaban en la ciudad se aprestaron a defender su sector de muralla, próximo al barrio de San Miguel y a su encomienda.
La noche previa al intento de asalto de las tropas almohades el comendador reunió en la iglesia a los caballeros Templarios para poner sus vidas en manos de Dios. Al mirar sus caras su corazón se entristeció pensando cuántos morirían al día siguiente defendiendo la ciudad y pidió a Dios una señal para saber quiénes caerían en combate.
En ese instante, sobre la cruz roja que los monjes-guerreros portaban en sus capas, apareció la imagen del Cristo que el comendador tenía en su cruz de mano. Entendió que, por ese medio, Dios le señalaba quiénes iban a morir al día siguiente en batalla.
Creyendo el comendador que hacía bien con ello, pues más falta le hacía guerreros vivos que santos muertos, al amanecer tan sólo destinó a las murallas a los caballeros que no habían recibido en sus cruces al aviso divino. Marchó con ellos al combate y dejó al resto rezando en la Iglesia de San Miguel.
Rechazado el ataque musulmán, regresaron los Templarios si haber sufrido una sola baja para comunicar a sus compañeros la feliz noticia.
Cuando abrieron la puerta de la iglesia, quedaron aterrorizados por lo que allí encontraron: todos sus compañeros que habían quedado rezando en la Iglesia allí seguían, pero muertos sobre las losas con los cuerpos momificados.
A mayor milagro, el agua que llenaba la copa de la pila bautismal se había convertido en sangre, la de aquellos Templarios escogidos para recibir el martirio por su fe y alcanzar el cielo de los justos. El agua sólo recuperó su naturaleza verdadera cuando el comendador bañó su Cruz en ella, bautizando en la sangre de los mártires la imagen de Cristo.
Así comprendieron que el Señor había querido castigar así la soberbia del Comendador, que creyó poder burlar los designios de Dios.
Los cuerpos momificados recibieron sepultura en una de las criptas del templo y el crucificado de la cruz de mando fue conocido desde ese momento como “Cristo del Milagro”.
Expuesto en la capilla del Bautismo, junto a la griálica pila de la foto que titula este artículo y que aún se conserva en San Miguel el Alto, recibió el fervor de los Templarios y del pueblo toledano. Las gentes tomaron costumbre de santiguarse con el agua de aquella pila, y aún de llevarla en recipientes porque decían que curaba las heridas de arma blanca.

(Leyendas de Toledo)

domingo, 28 de octubre de 2018

Barranco de Badajoz - Güimar


Si eres amante de lo paranormal lo más seguro es que hayas oído hablar del Barranco de Badajoz. Lo creas o no, es de todos los lugares de España, uno de los más conocidos y es un referente en el mundo paranormal.
Son muchas las historias que se cuentan de este barranco misterioso, desde seres luminosos, hasta niñas que desaparecen, islas que se ven a lo lejos del barranco y uno de los fenómenos más impresionantes y extraños de todos, misteriosas luces en el cielo nocturno del barranco.
Puedes pensar que se trata del argumento de una buena película nueva de terror, pero desde hace siglos, esto viene sucediendo en el Barranco de Badajoz y son muchos los testigos que nos aseguran que allí, en lo más apartado, suceden cosas realmente extrañas.
No nos habíamos planteado hablar de ello, pero nos han insistido mucho en que lo hagamos y bueno, ya que nosotros hemos ido a investigar muchas veces allí, queremos hablarte de él y de como en la actualidad está.
Analizaremos un poco lo que en estas investigaciones hemos recogido y te contaremos las anécdotas que nos han contado así como la información que nos han contado de dicho lugar tan mágico como lo es el Barrando de Badajoz.

viernes, 19 de octubre de 2018

Cristo de la Cepa Valladolid

El Santísimo Cristo de la Cepa es un crucifijo único, diferente a las tallas clásicas a las que estamos acostumbrados a ver en las iglesias o desfilando en procesión durante la Semana Santa. La historia de su misterio fue recogida por Casimiro González García-Valladolid en su obra “Valladolid, sus recuerdos y sus grandezas” publicada en 1900 y recogida posteriormente en la explicación que se encuentra en el panel explicativo del Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid.
El Cristo de la Cepa, imagen de alrededor de 20 centímetros,  toscamente labrado, sobresaliendo la cabeza por su gran tamaño, con un tronco de cepa natural que forma su cruz y con las raíces que son su cabellera y barba,  se conserva dentro de una urna de cristal.

Leyenda del Cristo de la cepa
La leyenda relaciona esta figura a principios del  siglo XV, en la época que los judíos poblaban en su mayoría la Península Ibérica, vivía en la ciudad de Toledo un judío que solía mofarse de los cristianos y su religión. Un día mientras este judío estaba podando sus viñas se encontró con una extraña figura en una cepa.  Esta imagen le recordó a un Jesucristo Crucificado; y al ser consciente de este hecho, reconoció sus pecados y se convirtió al cristianismo. Tal fue su conversión y su fe que el propio Cardenal Arzobispo de Toledo, Don Sancho Rojas, le dio el bautismo. Don Sancho Rojas fue trasladado a Valladolid,en concreto, a San Benito; y a cuyo monasterio regaló el “Santísimo Cristo de la Cepa”-nombre que él mismo otorgó a la figura-.
La fama del Cristo de la Cepa, con una antigüedad de aproximadamente quinientos años, la obtuvo cuando estuvo expuesto en una de las capillas del Convento de San Benito El Real, uno de los mayores productores de vino de la zona. En este monasterio se expedía al público vino elaborado en sus bodegas, resultado de la explotación de sus viñedos. El Cristo fue venerado por el gremio de vinateros que celebraban la fiesta de la Invención de la Cruz el tres de mayo, momento único para poder ver a la talla mostrada en público rodeada de velas y flores.
En el siglo  XVIII fue sacado, varias veces, en rogativas por la ciudad de Valladolid con la esperanza de poner remedio a las sequías, inundaciones o veranos muy secos, y así salvar las cosechas. De hecho, se le atribuye el milagro del fin de la sequía en 1714, como recoge Juan Agapito y Revilla en el artículo “Tradiciones de Valladolid”.  En 1835 el Cristo de la Cepa fue trasladado a la Catedral de Valladolid, su ubicación actual.
Este Cristo se puede visitar en el Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid, situado en el interior de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Este museo, inaugurado en 1965 por el Arzobispo de Valladolid, José García Goldáraz, cuenta con un inmenso conjunto de obras de arte de diferentes épocas, tanto en imaginería como retablos, orfebrería, pintura o escultura funeraria pétrea. En el museo se encuentran más de 450 piezas repartidas a lo largo de once capillas restauradas que pertenecieron históricamente a la zona funeraria de la Antigua Colegiata de Santa María.

(InfoValladolid)

viernes, 25 de mayo de 2018

Leyenda del conde Arnau

Personaje estrechamente vinculado al monasterio de Sant Joan de les Abadeses, y a toda esta comarca en general. Aunque la leyenda no es más que el fruto de una refundición de mitos y lugares comunes que en este caso adaptan su escenario a diversos parajes de la comarca, el final del conde siempre es el mismo: su figura vaga errante por los montes en pago de sus actos. 
Respecto al convento se dice que accedía a él, para tener trato carnal con las novicias y monjas, a través de un túnel de 10 kilómetros que le unía con sus posesiones. Al cambiar de abadesa, la nueva ordenó tapiar todos los  accesos para impedir su paso, pero el conde merced a sus poderes demoníacos siempre conseguía romper el cerco. El pago a su falta llegó cuando realmente se enamoró de una joven que asustada ante su fama de mujeriego lo rechazó y optó por ingresar en el convento. Superadas, una vez más, las barreras que se interponían en su camino, llegó hasta su amada a quien descubrió muerta. Entonces, la novicia abriendo los ojos recriminó al conde su conducta y éste buscó refugio en los montes de Mogrony, por donde aún vaga su alma en pena montado a caballo y perseguido por una jauría de perros.

(Pueblos escogidos)

martes, 22 de mayo de 2018

Bencomo - Canarias

Mencey de Taoro fue apodado como el Gran Mencey, siendo el baluarte de la resistencia guanche en Tenerife, destacando por su victoria en la primera batalla en Acentejo contra la invasión castellana.
El menceyato de Taoro ocupa los actuales municipios norteños de Puerto de la Cruz, La Orotava, La Victoria de Acentejo, La Matanza de Acentejo, Los Realejos y Santa Úrsula.
En el momento, que precede a la conquista castellana, Tenerife se organizaba en nueve menceyatos. Bencomo intentaba constituír un único poder en la isla, produciéndose roces y conflictos entre los menceyatos.
Bencomo muere en la batalla de Aguere (La Laguna).

(Temas Canarios)

Guñameñe - Canarias

Bencomo, Mencey de Taoro y uno de los nueve monarcas de Achinet (Tenerife), hizo matar al adivino Guñameñe. Sin embargo, sus profecías no se acallaron y se cumplieron con el tiempo.
Los vaticinios de Guñameñe fueron pronunciados cuando Guetón, heredero al menceyato de Güimar, fue hecho prisionero por Bencomo. Debido a unos robos de ganado, Bencomo invadió el territorio güimarense apresando a Guetón y a Guañameñe.
Bencomo hizo traer ante sí a Guañameñe, le preguntó por el futuro y esto fue lo que presagió:
- “Llegarán aves blancas y grandes alas por el mar, extrañas huellas cubrirán las arenas de las playas y se cuajará la tierra suelta de los montes. Entonces estará todo dispuesto para que se escuche el cruel sonido de la batalla. Arduo y prolongado será el combate. A su término sólo un terrible despojo será la isla, amargo como la derrota”.
Bencomo se enfureció y negó la profecía sobre la derrota, el amor por su patria y la libertad le hacían inconcebible esta idea, por lo que ordenó la ejecución de Guañameñe.
Sin embargo, la realidad se antepuso y la predicción comenzaba a cumplirse: las naves de guerra llegaban a Añaza y durante muchos años la sangre empezó a correr.

(Temas canarios)

viernes, 18 de mayo de 2018

Cueva de Atarés - Huesca

Juan de Atarés fue un ermitaño hispano de finales del siglo VII. Es considerado beato por la Iglesia católica, cuya festividad celebra el 29 de mayo. En el Alto Aragón se le considera popularmente como santo.
La leyenda popular lo considera nacido en Casa Royo del pueblo de Atarés, renunció a su fortuna y se instaló en una cueva del monte Pano, cerca de Jaca, donde puso una cruz de madera ante la que rezaba. Según cuenta la tradición, un día se le apareció el diablo, el cual le ofreció grandes riquezas y un palacio si entraba a su servicio. Juan rezó el Padrenuestro y el diablo desapareció, justo en su lugar apareció un ángel que le aconsejó que se trasladara al monte Pano, donde levantó un altar en honor a San Juan Bautista. Este lugar se convertiría posteriormente en el Monasterio de San Juan de la Peña después de que allí se instalaran en el siglo VII los santos Félix y Voto.
Según cuenta también la tradición, un siglo después San Voto encontró el cuerpo insepulto del ermitaño en su cueva tras salvarse milagrosamente de una caída mientras perseguía a un ciervo. Junto al cuerpo había un escrito que decía:

Ego Ioannes. Primus. In hoc loco, heremita, qui ab amorem Dei, hac ecclesiam fabricavi, in honorem sancti Ioannis Baptiste. Hic, requiesco, Amen.

Dio sepultura a Juan y al volver a Zaragoza dio noticia del suceso a su hermano Félix, y ambos volvieron al lugar donde fundaron el Monasterio de San Juan de la Peña, de regla benedictina.

(Wikipedia)

Guayota - Canarias

La leyenda narra que Echeide era la entrada al mismo infierno, al ser un volcán aún activo y con erupciones de gran repercusión, en cuyo interior habitaba el demonio Guayota (traducido como "El destructor" en la mayoría de crónicas de la historia), un demonio ancestral (que guarda gran similitud con los genios Djinn  del desierto) de gran poder y guardian de la entrada al inframundo, que manejaba a su voluntad los ríos y estallidos de lava del volcán.
Los Guanches, entregaban gran número de ofrendas al volcán para aplacar la ira de Guayota, quién contenía la furia del volcán para que pudieran seguir viviendo. Incluso, en la actualidad, se han podido encontrar ánforas y vasijas en recovecos de la planicie mas baja del Teide, restos de las diversas ofrendas que el pueblo tinerfeño hacía a la deidad. Pero poco a poco, Guayota castigaba con mas frecuencia a los canarios con lava y fuego. Guayota, no conforme con el sufrimiento  que ya ocasionaba, raptó en una ocasión a Magec, dios de la luz y el sol, encargado de hacer que el astro raray saliera y se ocultara cada día (mas que curiosa similitud mitológica con la barca del sol del dios Ra), por lo que el día y la noche se fundieron en una eterna oscuridad.
Cansados del martirio, los aborígenes pidieron ayuda a Achamán el dios de los dioses aborígenes. Achamán consiguió derrotar a Guayota, sacar a Magec de las entrañas de Echeyde y taponar el cráter. La leyenda cuenta que el tapón que puso Achamán es el llamado Pan de Azúcar, el último cono, de color blanquecino, que corona el Teide. Desde entonces, Guayota permanece encerrado en el interior del Teide. Cuando el Teide entraba en erupción, era costumbre que los guanches encendieran hogueras con el fin de espantar a Guayota o bien, según otra versión, para que a si Guayota lograra salir de Echeyde, creyera que seguía en el infierno y pasase de largo. 
A Guayota se lo representaba a menudo como un perro negro, acompañado de los Tibicenas (otro gran misterio, cuya casuística sigue dándose y destacándose aún en la actualidad, dando origen a una de las investigaciones mas extensas y metódicas a manos del investigador Luis Javier Velasco), su hueste de demonios. En muchos tubos volcánicos del Teide se han encontrado restos de ofrendas y vasijas con alimentos, por lo que se sabe que los guanches hacían ofrendas en la morada de Guayota (el Teide) para aplacar la ira de este demonio. A partir de entonces, los cuentos de los mas ancianos narran  que aún se escuchan en las cumbres de Tenerife los alaridos furiosos del dios Guayota, iracundo por su cautiverio dentro del gran volcán, y aunque no son mas que cuentos, son estas historias, recuerdos de nuestros ancestros, las que inundan de magia nuestro archipiélago.

(Canarias Misterio)

jueves, 3 de mayo de 2018

El reloj de sol de la Alhambra

Sobre el conjunto palaciego en sí mismo existe una leyenda según la cual la Alhambra puede considerarse un gran reloj de sol. Así pues, a través de sus estancias podríamos seguir el transcurso de las horas del día según avanza el astro rey por el firmamento, reflejado en sus baldosas. El fenómeno se hace especialmente patente al medio día, cuando las estancias quedan divididas exactamente por la mitad, como efecto de la sombra.

(Civitatis)

martes, 24 de abril de 2018

El árbol Garoé Canarias

Corría el siglo XVI cuando ya quedaban pocos aborígenes en la isla de El Hierro, y los que había cuidaban de un árbol muy especial, el conocido como Garoé, gracias al cual aquellos que lo adoraban recibían gran cantidad de agua dulce. Este mítico árbol se encontraba en una zona cercana a Tiñor, en una ladera constantemente bañada por el alisio, y a unos mil metros de altura sobre el nivel del mar.
Se sabe que el árbol Garoé era de impresionante tamaño y que su tronco tenía un metro y medio de diámetro. Su importancia fue tal por aquellos días que aún hoy en día su recuerdo pervive en el escudo oficial de la isla y, por supuesto, en la Historia de las Islas Canarias.
Hay que tener en cuenta que, gracias a su grandiosa presencia, captaba el agua condensada en el mar de nubes y la caída con las lluvias, consiguiendo así mantener a su alrededor la suficiente humedad como para que la tierra fuera fértil. Además de sus ramas caían también gotas de agua que eran aprovechadas por los antiguos herreños. Hoy en día se piensa que podría haber pertenecido a una especie que tiene por nombre Ocotea Foetens, de la que puedes ver una imagen a continuación.
Pero vayamos al momento en que los navíos españoles aparecieron en el horizonte…
La leyenda cuenta que, ante la llegada de los españoles, los bimbaches se reunieron y decidieron ocultar su existencia a los extranjeros. Así, si no descubrían esta prodigiosa fuente de agua dulce, la sed acabaría por hacerlos desistir de su idea de asentarse en aquellas tierras. Para ello guardaron reservas suficientes y se abstuvieron de acercarse al árbol que les daba vida.
Y a punto estuvieron de conseguir su propósito. Pero Agarfa, una joven bimbache, enamorada de un soldado andaluz que formaba parte de la expedición, les condujo directamente hasta el árbol que el necesario elemento les proporcionaba, traicionando así a los suyos. Poco después Armiche, el Mencey, fue capturado y con él todos aquellos que lo seguían y defendían
Y esta es la famosa leyenda del árbol Garoé, una de las más conocida de las leyendas que existen sobre las Islas Canarias

(Sobre Canarias)

sábado, 21 de abril de 2018

A Cova da Serpe - Lugo

La torre de San Paio de Narla, en Friol (Lugo), tiene sus leyendas como muchas otras torres y castillos de Galicia. Una de ellas es la de la "A Cova da Serpe", que da nombre a un monte que alcanza a Ia provincia de A Coruña, cerca de Sobrado dos Monxes.
Uno de los señores de aquella torre o castillo tenía una hija, llamada Berta o Benta, que gustaba de pasearse a caballo por las tierras que rodeaban el castillo sin alejarse mucho de él, para recrearse contemplando el paisaje y, algunas veces, incluso hablar unos momentos con algunas de las hijas de sus vasallos, muchachas de su edad; costumbre frecuente por aquellos tiempos en que no había otros entretenimientos sino muy de tarde en tarde.
Aconteció cierto día que la yegua que montaba la hidalguita se asustó y echó a correr desbocada, sin que la joven pudiera dominarla ni contenerla. Pero un joven campesino saltó al camino desde la cerca de un labradío, agarró fuertemente el freno de la yegua y con un vigoroso esfuerzo, la detuvo.
La heroicidad del muchacho, o quizá más que nada su varonil apostura, hizo que la doncella se enamorase de él. Por su parte, el joven campesino vio en la hidalga como una hada hermosísima que lo dejó cautivado.
Los dos jóvenes volvieron a verse; sentados a la sombra de los robles de una carballeira, se hablaban, enamorados y dichosos, olvidando su desigual condición.
Pero el señor de San Paio, don Lopo das Seixas, se enteró en seguida de aquellos amores de su hija con el mozo labriego, su vasallo y amenazó a su hija con un serio castigo si no ponía fin a aquella desatinada amistad, que para él era un ultraje a la hidalguía de sus torres.
 Benta, amante y arriesgada, puso en conocimiento del muchacho las amenazas de su padre, y entre llantos y besos, ambos determinaron huir a través de los montes en busca de un refugio en otras tierras.
El señor das Seixas, al darse cuenta de que su hija había desaparecido, ordenó inmediatamente que salieran algunos escuderos y hombres de armas de la torre para perseguir a los fugitivos, dar muerte al galán y volver al castillo con Benta.
Los amantes, sabiéndose perseguidos al oír el galopar de los caballos, se ocultaron en una cueva que descubrieron en aquel monte. Pero quedaron aterrados al encontrarse con una gran serpiente que levantaba su repugnante cabeza hacia la joven. EI muchacho empuñando un puñal, se interpuso e intentó cortar la cabeza al reptil, que esquivó el ataque y se enrolló ligero y sin temor en torno del joven, privándole el movimiento y la acción.
La lucha fue terrible entre el hombre y la sierpe; la hidalguita miraba aterrorizada la desigual pelea. Por fin, el robusto mozo alcanzó a la serpiente con un certero golpe en la cabeza; pero ya era tarde porque las mordeduras del reptil y la presión del escurridizo cuerpo que comprimía el suyo, le asfixiaron y Ie causaron la muerte.
Guiados por los gritos y sollozos de la joven, acudieron a la cueva las gentes de don Lopo, que recogieron a la despavorida Benta y la condujeron a la torre de Narla.
Por eso le llaman al monte "Monte da cova da serpe", en recuerdo del drama que allí se desarrolló, conservado por la tradición legendaria.

(Galicia Dixital)

domingo, 1 de abril de 2018

Calle de Don Felipe - Madrid

Comienza en la plaza de San Ildefonso y termina en la de la Madera.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1791.

Tradición.—-D. Felipe de Acuña fué un alcalde de Corte que tenía en esta calle la casa de su propiedad, en que vivía. Era hombre de principios rectos y de severidad. Preguntándole al tiempo de otorgar el testamento si hacía alguna donación para sus criados, contestó: «El perdón de lo que me han robado.» A su muerte fué sepultado en la capilla de San Sebastián, de la iglesia de las Maravillas.

(Carlos Cambronero)

jueves, 22 de marzo de 2018

Engendramiento de Jaime I

Leyenda de cómo fue engendrado con intrigas Jaime I el Conquistador.
Su padre Pedro II no quería ni ver a su esposa, la reina María de Montpellier, y fue engañado para consumar el matrimonio.
Jaime I el Conquistador fue Rey de Aragón, de Mallorca y de Valencia, conde de Barcelona y de Urgel y señor de Montpellier, pero este monarca clave en la historia de España bien pudo no haber nacido si su padre, Pedro II el Católico, no hubiera sido engañado para consumar su matrimonio con María de Montpellier.
Un rico hombre aragonés llamado Guillén de Alcalá rogó tanto al monarca que fuera a Miravals que éste aceptó.
«Guillén de Alcalá llevó al rey donde estaba la reina, con el pretexto de que le cumpliría su voluntad cierta dama, pero Guillén la sustituyó por la reina, que aquella noche quedó embarazada», relataba el fallecido historiador Ángel Canellas López. Canellas señalaba que el rey de Aragón, que se intituló señor de Montpellier desde su matrimonio con María, se arrepintió poco después de su casamiento y procuró apartarse de la reina, que pasaba la mayor parte del tiempo en Montpellier.
La desolación de la reina «no era por el deleite de la tal conversación», continúa el romance, «sino que de su marido no había generación para gobernar el reino sin ninguna división».
Ramón Muntaner recogió en su crónica cómo «el dicho señor rey Don Pedro, que era joven y fácilmente se enamoraba de las gentiles mujeres, no vivió con la dicha señora Dª María, y ni siquiera se acercaba a ella cuando alguna vez venía a Montpellier, por lo cual estaban descontentos sus vasallos y señaladamente los prohombres de Montpellier». Éstos, al saber que el monarca bebía los vientos por una dama de la ciudad, hablaron con un noble «que era privado del dicho señor Rey en tales negocios» -probablemente Guillén de Alcalá- y le convencieron para que le dijera al rey que iba a llevar a dicha señora a su cámara, pero que no quería que hubiera luz para no ser vista por nadie.
«Así que él esté acostado y se hayan retirado los de su corte, vendréis todos aquí al Consulado de Montpellier, y estaremos allí los doce cónsules, y entre caballeros y otros ciudadanos tendremos otros diez de los mejores de Montpellier y de su baronía, y estará allí la reina Dª María, con doce dueñas de las más honradas de Montpellier y con doce doncellas; e irá con nosotros ante el dicho señor Rey y vendrán con nosotros dos notarios, los mejores de Montpellier, y el oficial del Obispo, y dos canónigos, y cuatro buenos religiosos; y cada hombre y cada dueña o doncella traerá en la mano un cirio, el cual encenderán cuando la dicha reina Dª María entre en la cámara con el señor Rey. Y a la puerta de la dicha cámara estarán todos juntos hasta el amanecer», continúa Muntaner.
Se cantaron misas en Santa María de les Taules y en Santa María de Valluert y se guardaron ayunos durante la semana previa para que Dios concediera un hijo a los reyes. El monarca, enterado de los ruegos aunque no del engaño, decía: «Hacen bien, y será lo que Dios quiera».
La noche de autos, en mayo de 1207, allá fueron todos los nobles, notarios, dueñas y doncellas con los cirios, que aguardaron tras la puerta mientras se cumplía el plan. Al amanecer entraron en la cámara y pidieron al rey que reconociera a la mujer que dormía a su lado. Éste, al ver a la reina, rogó porque se cumpliera el propósito que los nobles tenían.
Otras crónicas atribuyen la estratagema a la misma reina Doña María. Sea como fuera, y aún descartados los aderezos novelescos que se fueron añadiendo a la leyenda, «quedan en pie, atestiguados por el mismo glorioso Conquistador, la extraña anécdota de su engendramiento por sorpresa», afirma Menéndez Pelayo en sus estudios sobre esta leyenda que llevó al teatro Lope de Vega en «La Reina Doña María».
Jaime I el Conquistador nació el 2 de febrero de 1208 en casa de los señores de Tornamira en Montpellier y fue llevado a la iglesia de Santa María y a la de San Fermín. A su regreso a palacio, la reina ordenó que se encendieran al mismo tiempo doce velas, del mismo peso y tamaño, «y a cada una puso sendos nombres de los Apóstoles, y prometió a Nuestro Señor que tendríamos el nombre de aquel apóstol cuya candela durase más», relata el propio monarca que fue llamado Jaime (Santiago) porque su vela «duró como tres dedos más que las otras».
«Y así hemos venido de parte de la Reina, que fue nuestra madre, y del rey D. Pedro, nuestro padre... Y parece obra de Dios», mandó escribir El Conquistador.

(ABC)

viernes, 16 de marzo de 2018

El Lacuerco - Aragón

El Lacuerco es un ser mitológico aragonés con forma de serpiente peluda. Sale del fondo de los ríos para mamar de la mujeres que han parido dejándolas sin leche para sus hijos. Para evitar que las criaturas lloresn les meten la cola en la boca.
Para que el Lacuerco no entrase en la casa donde había una recién parida, se tapaban todos los huecos que comunicaban con el exterior

(Wikipedia)

miércoles, 7 de marzo de 2018

Villena - Las cinco campanadas

Cuentan en Villena que, allá hacia el siglo XV, tras fallecer el rey Enrique IV de Castilla, el Marqués de Villena fue declarado rebelde por Isabel y Fernando, pues el primero apoyaba el reinado de Juana. Alertado por la orden de levantarse en armas contra él, expuso al alcaide del castillo (Pedro Pacheco) la urgente necesidad de reunir a todos quienes deseasen combatir a Isabel y sus partidarios, para así anticiparse y atacar por sorpresa. Judíos, mudéjares y castellanos, seguidores de Juana, formaban aquella milicia capitaneada por el marqués: Diego López Pacheco y Portocarrero.
Recluidos en el castillo, comenzaron a preparar su estratagema cuyo fin era masacrar a sus rivales, los isabelistas. Esperarían en la fortaleza hasta escuchar las tres campanadas que se tocan al alzar a Dios durante la misa, en la iglesia de Santa María, donde se encontrarían numerosos componentes del bando enemigo, reunidos. Esa iba a ser la señal para atacar a sus indefensos vecinos, a traición. La estrategia estaba preparada y clara: los juanistas vencerían y tomarían Villena en nombre de Juana de Castilla.
Pero la suerte quiso que tal plan llegase hasta los oídos de una anciana quien, temerosa del destino de sus vecinos, alertó a los suyos de aquello que se urdía en lo alto de la Atalaya. Estos, liderados por Cristóbal de Mellinas y, ocultando que habían averiguado el plan de los juanistas, avisaron a los pueblos vecinos y se prepararon para repeler al Marqués de Villena y a los suyos. Determinó Mellinas que, en lugar de tres campanadas se darían cinco y esperarían a que los rebeldes bajasen del castillo, hacia el templo cristiano, creyendo que atacarían por sorpresa cuando, en realidad, serían los sorprendidos.
Y tal como Mellinas planeó, ocurrió. Sonaron las cinco campanadas y los juanistas descendieron, en gran alboroto, esperando sorprender a los isabelistas, a quienes esperaban encontrar reunidos en la iglesia de Santa María. Pero no fue así, pues estos se habían escondido por los recovecos de las callejuelas y, cuando llegó el momento, se plantaron frente al enemigo combatiéndolo con dureza. Los de Mellinas salieron, finalmente, victoriosos. Isabel y Fernando prohibieron que cualquier Pacheco pisase de nuevo la ajusticiada Villena.

(Sendas y leyendas)

martes, 6 de marzo de 2018

Leyendas del Papa Luna - Peñíscola

Cuenta la leyenda que cuando el Papa Benedicto XIII quiso huir de su fortaleza en Peñíscola, tuvo que esculpir él mismo en una noche una escalera en la piedra que le permitiese acceder al mar. Cuenta la leyenda que el precio de tan descomunal esfuerzo fue la pérdida de su anillo papal, una valiosa joya que cayó al mar y que nadie ha logrado encontrar desde entonces.
Cuenta la leyenda, también, que aún más buscado que el anillo fue el llamado Códice Imperial, un enigmático pergamino escrito por el emperador Constantino, tan sagrado como prohibido, que sólo podían hojear los pontífices y sus más allegados cancilleres, dada su vital trascendencia para la perpetuación de la Iglesia y que en aquellos turbulentos tiempos era deseado por tres cortes papales.
Se dice que en ese controvertido papiro, guardado en una cánula de oro, se revelaba un enigma que helaba la sangre de cuantos lo leían, haciendo vacilar su fe, motivo por el cual los papas lo habían custodiado en el más completo secreto desde los inicios del cristianismo. En vida del Papa Luna y tras su muerte, diversos emisarios de los distintos papas que en aquellos convulsos años compitieron por la tiara de Pedro -Bonifacio IX, Inocencio VII, Gregorio XII, Alejandro V, Juan XXIII y Martín V- trataron de hacerse con el códice, pero ninguno lo consiguió. 
Fueron inútiles las búsquedas del Códice Imperial por todos los rincones de la atalaya de Peñíscola, por la iglesia y el sepulcro, por los recónditos aposentos del castillo, las galerías subterráneas, la ermita de la Virgen y la turris papae donde Benedicto escribía sus tratados. Tampoco lo encontraron en su bien nutrida biblioteca donde se amontonaban obras de Ovidio, Averroes, santo Tomás, Petrarca, Séneca, Maimónides o Aristóteles. Su desaparición pasó a formar parte de los misterios y secretos que envolvieron la vida de este Papa maño que acuño la frase que mejor expresa su tozudez: "yo sigo en mis trece".

(Revista ibérica)

lunes, 29 de enero de 2018

Calle de la Cabeza Madrid

Comienza en la calle de Jesús y María y termina en la del Ave María.
Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1674.

Tradición.— Vivía en esta calle un sacerdote que poseía una regular fortuna, y que fué robado y asesinado por un criado, con tal
encarnizamiento, que hubo de separarle la cabeza del tronco; y aquí comienza el hilo de la etimología. Pasaron años, volvió á Madrid el
infame servidor, transformado en caballero, y paseándose una mañana por el Rastro, dióle la humorada de comprar una cabeza de carnero que, escondida debajo de la capa, pensaba llevarse á su vivienda, bien ajeno del papel que aquella compra iba á desempeñar momentos después. Marchaba el hombre tranquilo, cuando un alguacil,
habiendo advertido un rastro de sangre que nuestro protagonista
dejaba tras de sí, se le acercó preguntándole la causa, a lo que el
interpelado respondió presentando la cabeza de carnero. Pero ¡cuál fué su asombro al encontrarse que ésta se había convertido en la
del sacerdote asesinado! El criado, según se acostumbra en este genero de leyendas, confesó su crimen, y se arrepintió, aunque algo
tarde, porque los alcaldes de Casa y Corte le condenaron a muerte
y la sufrió en la Plaza Mayor, siendo enterrado en el atrio de la parroquia de San Miguel de los Octoes.
Felipe III mandó poner una cabeza de piedra en la fachada de
la casa, como recuerdo de tan extraño suceso.

(Carlos Cambronero)

viernes, 29 de diciembre de 2017

El Zapatero y el salmón - Madrid

"En la plaza Mayor, donde nos hemos detenido esta mañana para esperar la respuesta de un criado a quien mi prima envió con un mensaje cerca de allí, he visto a una mujer que vende rodajas de salmón y lo pregona desenfrenadamente. Molestaba con sus voces en elogio de la mercancía y por su insistencia en ofrecerla a todos los transeúntes. Al fin se acercó un zapatero y pidió una libra de salmón.
"-No habéis recurrido al mercado -le dijo la vendedora- porque os figuráis que mi salmón es cosa de poco precio, y cuesta un escudo la libra.
"El  zapatero, indignado de que así  se pregonara su pobreza, dijo en tono colérico:
"-En verdad, hoy desconocía el precio del salmón; si hubiese ido barato necesitaba una libra;  pero ya que va caro, dadme tres.
"Alargó la mano para soltar sus tres escudos y se la llevó después al sombrerillo para encajárselo hasta las cejas. (Las gentes de oficio llevan el sombrero de alas recogidas, y las personas de calidad lo usan muy ancho de alas.) Luego se retorció las puntas del bigote, y con la mano puesta en el puño de la tizona, cuya contera levantó el vuelo de la raída capa, tomó su compra y volvió a su tienda mirándonos altanero, como si hubiese realizado una heroicidad y fuésemos testigos de su valor.  Pero lo más curioso del caso es que, a buen seguro,   aquel hombre no tendría más dinero; gastaba en salmón el  jornal de ocho días, y aquella genialidad orgullosa debió tener por consecuencia que la familia del bravo español ayunara una semana, después de cenar una noche abundante pesca. Tal es aquí la gente. Algunos caballeros cogen unas patas de gallina y las dejan colgantes de tal modo que asomen por debajo de la capa, como si efectivamente llevasen una gallina, y lo que suelen llevar es hambre.

(Carlos Fisas)