viernes, 22 de septiembre de 2017

Plaza Mayor de Peñaranda de Duero

Aunque su planta no tenga una forma de triángulo, el hecho de que su disposición sea trapezoidal y que sus principales atractivos sean tres lleva a un estadio de confusión. Pero rápidos se pasa cuando la lógica deja paso a la estética. O lo que es lo mismo, cuando en las retinas se cuela lo entrañable de sus casas de entramado de madera visto. 
Pero Peñaranda es revoltijo. Por eso, este conjunto acaba violentamente en la impresionante Colegiata de Santa Ana, que se acompaña del clásico rollo en su puerta. Y para rematar este compendio de edificios singulares e impresionantes, el Palacio de los Condes de Miranda se yergue orgulloso escondiendo lo que es uno de los mayores pastelitos renacentistas al norte del Duero.

(Traveler)

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