lunes, 27 de octubre de 2008

Santa Isabel de Portugal


Ya he explicado en otro sitio que el Santo Patrón oficial de Lisboa es un español nacido en Zaragoza. También he narrado que la famosa Inés de Castro, princesa o reina de Portugal si se acepta su matrimonio (no del todo claro) con el Príncipe don Pedro de ese país, nació en Galicia.

Sin embargo no acaban ahí las historias comunes entre los dos países ibéricos.También Santa Isabel de Portugal nació en España en 1274. En Barcelona según unos historiadores, en Zaragoza según otros. Era hija de Pedro III y nieta, por lo tanto, de Jaime I el Conquistador.
Desde el primer momento pareció predestinada a ser la pacificadora entre monarcas de la península. Su nacimiento vino a calmar las rencillas entre su padre y su abuelo.Recibió una esmerada educación y pronto destacó por su belleza, piedad y discreción. A los doce años fue desposada con el rey don Dinís de Portugal y pronto tuvo que mediar entre su marido y el rey de Castilla y entre su marido y su propio hijo.

Narra la leyenda que acostumbraba a repartir pan entre los pobres y en una ocasión fue descubierta por el monarca que la interrogó acerca de lo que llevaba oculto en el delantal. - "Rosas, mi señor "- contestó la soberana.

Quiso saber el rey como era posible que llevase rosas en el mes de Enero y la reina, extendiendo el delantal dejó caer al suelo una lluvia de flores en que se habían convertido milagrosamente los mendrugos de pan.

Leyendas aparte, muchas de las obras sociales por las que don Dinís ha pasado a la historia fueron inspiradas por la reina Isabel.

Enviudó el 6 de Enero de 1325, marchó en peregrinación a Compostela e ingresó en la Orden Tercera de San Francisco, en el Convento de las Clarisas de Coimbra.

Todavía tuvo que abandonar su retiro para mediar entre su hijo Alfonso el Bravo de Portugal y su nieto Alfonso XI de Castilla. Consiguió su propósito y antes de regresar a Coimbra falleció en Estremoz el día 4 de Julio de 1336.

Santa Isabel fue la abuela de don Pedro, el fervoroso amante de doña Inés de Castro.

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